<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533</id><updated>2012-02-16T11:11:45.957-08:00</updated><category term='murcielagos'/><category term='kukulkan    2'/><category term='yucatan   2'/><category term='yucatan  kukulkan'/><category term='kanek arqueologia'/><category term='cenote'/><category term='yucatan kukulkan'/><category term='alux'/><category term='kukulkan'/><category term='cuentos y leyendasalux'/><category term='fernando'/><category term='serpientes'/><category term='cuentos y leyendas'/><category term='yucatan'/><title type='text'>Dzibtunich</title><subtitle type='html'>en maya significa "Escrito en Piedra".</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-3981835944345206841</id><published>2008-07-05T00:01:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:24:53.556-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (A'aktún)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8cwWnkCeI/AAAAAAAAADQ/MZb8r-8bvFw/s1600-h/Kantun.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219422110176512482" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8cwWnkCeI/AAAAAAAAADQ/MZb8r-8bvFw/s320/Kantun.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;I A’AKTUN (LA CUEVA)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad era total y el silencio presagiaba peligro. La humedad le dificultó la respiración. El cuerpo le dolía y no era para menos; la caída había sido larga. Tuvo suerte de no romperse hueso alguno, aunque en la frente, el ojo derecho y la boca, el castigo era más intenso. Accionó el encendedor para ver dónde se encontraba, pero fue en vano, estaba húmedo. Un rayo de luna se abrió paso a través de las tinieblas e iluminó lo que a primera vista pareció ser un inmenso pilar que sostenía el techo de una enorme caverna. Lentamente, su visión se fue aclarando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio pensó que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pero se percató de que la luz provenía de todos lados. No sabía qué ocurría. Sintió miedo y comenzó a temblar. Quiso escapar, pero sus piernas no respondieron: el miedo lo paralizó. Cuando el lugar se iluminó por completo, descubrió que estaba en una gruta que contenía un cenote y que en el centro de la pequeña laguna se erguía una imponente columna moldeada por el tiempo. Un manchón rojizo dividía en dos aquella formación natural. Entrecerró los ojos en un intento por definir la imagen y al ver nuevamente la imagen que tenía ante sí, ahogó un grito de emoción que luchaba por escapar de su garganta: la mancha roja era una vasija ricamente decorada que descansaba en la boca de una enorme serpiente amarilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Acaso se había cumplido su deseo? Ser protagonista de un descubrimiento arqueológico, ¡ahora sería famoso y todo el mundo hablaría de él! Sonrió satisfecho permitiendo que sus labios dejaran al descubierto un par de dientes de conejo partidos como en punta de flecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emocionado por el hallazgo y sin precaución alguna, se metió al agua helada y, dando traspiés porque el líquido le cubría hasta la cadera, llegó al monolito; sin pensar en nada más aferró con ambas manos la preciada pieza de alfarería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Al fin estás en mi poder! –gritó y el sonido rebotó con fuerza en las húmedas paredes de la cueva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado sacó la urna del nicho que la protegía, pero por la premura rasguñó el dorso de su mano izquierda con uno de los colmillos de la efigie. La sangre encendió la boca de la sierpe. Dedicó unos segundos al reptil de piedra y advirtió que no había sido labrado por la mano del hombre, sino que el agua lo formó con el paso del tiempo. A pesar de que se conducía con movimientos torpes e imprecisos, a consecuencia de la ansiedad que le embargaba, revisó con cuidado su tesoro. El recipiente era similar a una gran redoma de cuello angosto y boca ancha, herméticamente sellada con un pedazo de piel de serpiente y cera de abeja. Una leve sacudida le permitió saber que contenía alguna especie de líquido espeso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la conmoción del momento olvidó las advertencias de todos los arqueólogos que a lo largo de su corta carrera periodística entrevistó: un hallazgo de esa magnitud sólo tiene valor si se preserva el sitio del descubrimiento. Pero no importaba, ¡sólo deseaba regresar a Mérida lo antes posible para presumir la reliquia! Hasta pensó en organizar una rueda de prensa y narrar a detalle la aventura vivida en uno de los cenotes de Oxkintok, e imaginó que sería buen golpe publicitario abrir la urna ante los medios de comunicación para que así obtuvieran las primeras imágenes de una auténtica ofrenda maya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se mareó al visualizar los titulares de los diarios: "Arqueólogo de 18 años revoluciona la historia" o "René U. Aguilar: descubridor". Saboreando su triunfo, se apresuró a buscar la salida. Pero, a pesar de que recorrió de un lado a otro la orilla del lago subterráneo, no la encontró. ¿Por dónde había entrado al misterioso cenote?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A punto de la desesperación tuvo un momento de inspiración: ubicar el lugar por dónde cayó a la cueva. Su buena suerte continuaba y un rayo de luna llegó en su ayuda iluminando la esquiva abertura, oculta atrás de unas rocas. Con la vasija firmemente sujeta en un brazo comenzó a trepar por el túnel abriéndose paso entre arbustos espinosos y rocas lodosas. Mas antes de alcanzar la entrada, vio que una mancha voladora, más negra que la noche, se abalanzaba contra él aullando con furia. Con un rápido movimiento se tiró al suelo tratando de esquivarla. Apenas tocó tierra, la criatura le rozó la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrorizado esperó a que los chillidos bajaran de intensidad para levantarse y escalar rápidamente el último trecho. Cuando alcanzó la salida echó a correr en busca de algún refugio, pero no bien se alejó de los matorrales que cubrían la cueva, el ser salió de la caverna como en un estallido, rugió con ferocidad y extendió amenazadoramente unas enormes alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras corría por el monte René observó con desesperación que la luna brillaba con todo su esplendor en el cielo iluminando el paisaje. Se espantó al suponer que el monstruo no tendría problemas para localizarlo y un desagradable escalofrío le recorrió el cuerpo al escuchar un agudo alarido que taladró sus oídos avisándole que la bestia se acercaba velozmente, así que se tiró a la hierba para evadirla. El engendro volvió a rozarlo, pero ahora lo rasguñó en la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dolorido, levantó la mirada buscando al agresor. Lo vio proyectarse contra un árbol... parecía que iba a estrellarse. Pero en el último momento y para su sorpresa, el ser se dividió en dos y cada parte voló en círculo hasta que volvieron a unirse. ¡Nunca había visto algo parecido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un débil chillido lo sacó de sus pensamientos. Descubrió que se trataba de un murciélago colgado de un matorral, que lo miraba con odio y desafiante le mostraba los colmillos. -Así que sólo son un montón de vampiros- y, armándose de valor, reemprendió la huida. La persecución se prolongó hasta que encontró refugio entre unas ruinas que sobresalían de un montículo de piedras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A unos cuantos metros, Oxkintok brillaba majestuosa a la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si puedo llegar a la zona arqueológica estaré a salvo –se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sombra en la hierba le recordó que seguían buscándolo, así que no tuvo más remedio que sentarse y esperar a que el cielo se despejara. Un cosquilleo en los tobillos lo puso en alerta máxima. Temiendo que fuera una víbora o un alacrán, no se movió con la esperanza de que pronto se alejara, pero la sensación no disminuyó, por el contrario, se volvió muy dolorosa. Comprendió entonces que se trataba de un hormiguero, cuyas furiosas propietarias estaban decididas a castigar al intruso que había destruido su nido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrorizado y con los pies doloridos, René reemprendió la carrera hacia la zona arqueológica en donde horas antes accidentalmente fue abandonado por sus amigos. Pensó protegerse en la cabaña del custodio de las ruinas hasta que amaneciera para, después caminar a Maxcanú y, una vez en la población, tomar un autobús que lo transportara a Mérida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando creyó estar a salvo vio que el monte se tornaba más oscuro, como si un pintor loco ennegreciera rápidamente la hierba del paisaje. Tragó saliva cuando vio que la mancha lo cercó. Trató de adivinar qué podría ser. Como si respondiera a la pregunta, la luna brilló con mayor intensidad iluminando un ejército de chiiwos que le cerraba el camino. El terror se dibujó en su rostro. Sabía que se intoxicaría si tocaba la pelambre de alguna de esas enormes arañas y pensó que, en tal cantidad, el veneno sería mortal. Quiso volver sobre sus pisadas pero varios chasquidos sonaron a su espalda: eran cientos de alacranes que avanzaban amenazantes con colas y tenazas listas para atacar. El sordo sonido que hacían al rozar la hierba era aterrador. Aquel extraño ejército era encabezado por un chivo dorado, cuyos ojos centelleaban en la oscuridad con un rojizo brillo de maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sudor perló la frente del muchacho. No podía pensar. Sintió que estaba perdido, no encontraba hacia dónde correr. Pensó que estaba condenado a una muerte segura y sin oportunidad de escape y un desagradable escalofrío le sacudió el cuerpo cuando imaginó a las sabandijas caminándole por la piel. Tuvo ganas de vomitar pero se contuvo. Al ver que las alimañas se encontraban a escasos centímetros, frotó sus pies nerviosamente para tratar de mitigar una comezón inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin prisa alguna, la cabra dorada avanzó hacia el prisionero. La luz de luna le daba una apariencia fantasmal y parecía que sus patas no tocaban el suelo. El soberbio animal se detuvo a unos cuantos metros de René y los ojos del cabrío brillaban con intensidad. En el cielo, los murciélagos volaban en círculos en espera del fatal desenlace cantando una suave canción de muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿Qué quieres? -balbuceó René sacando fuerzas del terror que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una lúgubre carcajada se escuchó por respuesta. El muchacho no encontró el origen de la gélida risa; no obstante, como si de una orden se tratara, los insectos comenzaron a trepar por su cuerpo por lo que, sin dejar de abrazar con fuerza la vasija, sólo acertó a cubrirse los ojos con una de las manos, en un inútil esfuerzo por protegerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensó en saltar y correr tratando de esquivarlos, pero se desanimó al imaginar que no llegaría lejos. Recordó que la mejor manera de librarse de un animal ponzoñoso es permanecer quieto y esperar con calma a que se retire, eso funciona con uno o dos, pero ¿pasaría lo mismo con un ejército que lo hacía estremecerse al contacto de sus patas? Sintió que la piel le ardía y supuso que era a consecuencia del venenoso pelo de las arañas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni modo –se dijo a sí mismo- tengo que aguantar si quiero sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aferrado a su urna, sudando a mares, con las piernas que le temblaban un poco y sus ojos cerrados para evitar las patas de los insectos en ellos, no vio que de la tierra brotó una delgada lengua de fuego, ni se dio cuenta de que se transformó en una enorme columna que lo envolvió en un ardiente capullo, que consumió a los insectos que le cubrían el cuerpo para después ensancharse, y devorar todo lo que encontró a su paso, hasta formar una barrera impenetrable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el aire quedó el olor dulzón de la muerte de las alimañas que estallaron, como palomitas de maíz al paso de las llamas. El caprino pateó el suelo con fuerza: estaba furioso. De su garganta salió un sonido gutural y áspero, que más que un balido, parecía una maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya no le ardía el cuerpo ni escuchaba sonido alguno, René pensó que estaba muerto. Ya, ahí había acabado esa pesadilla de insectos, cabras y murciélagos, pero grande fue su sorpresa cuando abrió los ojos y descubrió que una barrera incandescente lo separaba de sus verdugos. A su alrededor todo eran cenizas. Dio gracias a Dios por estar vivo y a salvo... aunque se preguntó ¿qué o quién lo había ayudado? La felicidad desapareció cuando cayó en la cuenta de que estaba preso entre las llamas y que era imposible escapar. El miedo regresó con mayor fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una imponente columna de fuego emergió de la tierra, justo frente a él, provocando que el muchacho gritara de terror y tratara de retroceder, pero sus piernas no respondieron y cayó de espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del asombro que le ocasionó el suceso, se dio cuenta que las llamas, aunque brillaban con intensidad, no lo cegaban, por lo que presenció un prodigio: las lenguas de fuego comenzaron a entretejerse hasta trazar una silueta masculina. Sintió que los ojos se le salían de las órbitas cuando vio miembros humanos aparecer en el ígneo elemento, hasta formar el cuerpo de un hombre vestido de blanco, tocado con sombrero de paja y armado con un báculo de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sujeto se dirigió a la muralla de fuego e imprecó a los bichos en una lengua que el joven sintió conocida, mas no la entendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jóok’en chiiwol, jóok’en síina’an!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El agresivo ejército retrocedió algunos metros, pero el líder se mantuvo en su sitio mirando con odio intenso al intruso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ts’a’aten! ¡Ts’a’aten le kuumo’ob!- exclamó el hombre del sombrero mientras extendía la mano al atemorizado muchacho. Aunque no entendió ni media palabra, René comprendió que se refería a la vasija, sin embargo no la soltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No te la daré! ¡Es mi tesoro! ¡Mi descubrimiento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía que el ser atacaría mas no se movió, se limitó a hacer una señal con la mano. Al instante, el brazo izquierdo del joven se torció hacia su espalda obligándolo a levantarse del suelo y caminar hacia el extraño, cuyo rostro no pudo ver por el resplandor de las llamas, pero se dio cuenta de que sus ojos despedían un intenso brillo verde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ts’a’aten le kuumo’ob!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al no obtener respuesta, el espectro volvió a mover la mano y el castigo se intensificó. El joven trató de resistir y no demostrar dolor, pero fue rápidamente vencido. El tormento era insoportable y supuso que de continuar luchando le romperían el brazo, así que no tuvo más remedio que dejar caer la preciada pieza de alfarería entre las cenizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el sufrimiento cesó, el raro ser no lo soltó, al contrario, parecía que estaba muy interesado en la mano del jovenzuelo, quien, para enterarse de qué era lo que sucedía, tuvo que contorsionarse; con el rabillo del ojo vio que el tipo revisaba la herida que le dejó el colmillo de piedra y murmuraba con emoción algo como Kukulkán, Kukulkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sujeto lo saludó con una leve inclinación de cabeza. Nervioso, René devolvió con torpeza la cortesía, mientras sobaba su dolorido brazo. Parecía que el hombre quería decir algo, pero no pudo articular palabra alguna porque el cabrío atrajo su atención balando con fuerza. El singular ejército de bichos volvió al ataque y comenzaron a trepar uno sobre otro hasta formar una torre que les permitió cruzar las llamas. El extraño del sombrero levantó la vista al cielo y de su garganta salieron palabras que René no entendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tsots! ¡Ko'oten wayé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo increíble sucedió. Como si se tratara de una mansa mascota obediente a la voz del amo, los murciélagos descendieron en picada y revolotearon en torno a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Biso’on Tu’un U Najil!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho no entendió nada pero le tocó vivir un suceso extraordinario: los quirópteros lo rodearon y, con dientes y garras aferraron su ropa para de inmediato, sacarlo volando del círculo de fuego, llevando consigo la preciada vasija de barro. La oscuridad de la noche se tragó la tierra. Las imponentes llamas se redujeron rápidamente de tamaño hasta convertirse en un punto brillante que desapareció en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la travesía resultó ser suave y embriagadora, lo vertiginoso del vuelo provocó que el pasajero se estremeciera con cada giro que daban los quirópteros; era como si miles de mariposas le revolotearan en el estómago. Aferraba con fuerza la urna cada vez que la manga de murciélagos efectuaba alguna maniobra o cambiaba de rumbo al esquivar árboles, cables, torres de electricidad y antenas de las poblaciones que sobrevolaban, cuyas luces eran pequeños manchones luminosos caprichosamente esparcidos en el negro tapete del campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el fresco de la noche le golpeó el rostro lo invadió una mezcla de emociones. Tenía miedo y no sabía a dónde lo llevaban o qué le harían. Todo ocurrió tan deprisa que no tuvo tiempo de asimilarlo. No obstante, estaba emocionado porque nunca había vivido algo similar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo maravilloso de la experiencia, de pronto cayó en la cuenta de que algo no andaba bien. Estaba a mitad de la noche volando con vampiros… ¿Cómo era posible si esos animales no son domesticables? Tampoco es lógico que la gente ¡salga del fuego! ¿Qué le estaba pasando? Después de pensarlo un poco se dijo que todo había sido una ilusión provocada, quizá, por algún gas tóxico de la caverna o ¿por qué no?, estaba sufriendo alguna pesadilla por comer en exceso… sí, eso era, un mal sueño del cual pronto despertaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un resplandor en el horizonte llamó su atención cortando de golpe sus reflexiones. Era una ciudad. Estaba arribando a Mérida. ¡No podía creerlo! ¡Recorrió medio Estado y no sintió pasar el tiempo! Parecía que apenas acabara de emprender el vuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos momentos su mente se perdió entre las fantásticas figuras formadas por las luces de la ciudad recortadas por las alas de los seres de la noche. Apenas empezaba a disfrutar del viaje cuando un desagradable estremecimiento recorrió su espalda al imaginar el efecto que la mancha causaría en la población. Cruzar los pueblos fue fácil al amparo de la noche, pero una metrópoli era otra cosa, había demasiada iluminación, por lo que serían muy visibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concibió en su mente la imagen de la fantástica silueta que, recortada por la luz de la luna, daría la impresión de que un enorme monstruo se abalanzaba sobre los habitantes. La alarma no tendría límites y posiblemente habría varias muertes, incluso, supuso que serían atacados por aviones de la Fuerza Aérea Mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hacia dónde me llevan? -gritó, mas no obtuvo respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los únicos sonidos que llegaron a sus oídos fueron los chillidos y el rítmico aletear de los quirópteros. Cuando se preparaba para repetir la pregunta, una pequeña silueta llamó su atención. La figura apareció fugazmente iluminada al frente de la nube. La visión duró tan sólo un segundo. Fijó su mirada en el punto donde la vio manifestarse, pero nada encontró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se justificó a sí mismo diciendo que había sido algún efecto óptico... una jugarreta mental provocada por el cansancio, porque no era posible que alguien más estuviera ahí. La sombra se dejó ver una vez más y volvió a esfumarse. Las luces de la avenida Internacional llegaron en su ayuda y alumbraron a un pequeño ser tranquilamente sentado en el lomo de un murciélago de enormes proporciones, que parecía dirigir a los demás. Tenía la apariencia de un niño de cinco años de edad, piel morena, una larga cabellera oscura atada con una cinta blanca y, por vestimenta, sólo portaba un taparrabos cuyos extremos ondeaban al viento. El pequeño volteó, sonrió a su azorado pasajero y, sin decir palabra alguna, se levantó y con gran seguridad y agilidad, brincó de un quiróptero a otro hasta quedar de frente al muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante unos minutos ambos se observaron mutuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bix a beel?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René no supo qué responder, no por descortesía, sino porque no entendió ni media palabra. Sólo miraba a la criatura con enormes ojos de asombro. No obstante, reconoció que lo que escuchó se le hacía muy familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ma’alob tech? –insistió el pequeño quien, al no obtener respuesta alguna, colocó una mano en la frente del joven y suspiró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ma’alob... ¡Wenen!&lt;br /&gt;René sintió que el sueño lo invadía rápidamente. Después... todo fue oscurid&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-3981835944345206841?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/3981835944345206841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=3981835944345206841&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/3981835944345206841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/3981835944345206841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-aaktn.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (A&apos;aktún)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8cwWnkCeI/AAAAAAAAADQ/MZb8r-8bvFw/s72-c/Kantun.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-5060932809441880536</id><published>2008-07-04T23:57:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:27:29.599-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendasalux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (El Encuentro)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8b_57rVeI/AAAAAAAAADI/C_6EvVC5oos/s1600-h/donjose.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219421277842527714" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8b_57rVeI/AAAAAAAAADI/C_6EvVC5oos/s320/donjose.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;II EL ENCUENTRO&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teléfono repiqueteó con insistencia hasta que lo despertó. Con pereza René estiró su cuerpo y talló con fuerza sus párpados. Abrió los ojos, pero los cerró de inmediato dejando escapar un aullido de dolor: un rayo de sol le iluminaba el rostro. Volvió a taparse con los brazos insultando a quien osó interrumpir su descanso. Sin embargo, eso no bastó para que el aparato dejara de sonar. Pensó que si no respondía, fuera quién fuera tendría que colgar y podría continuar durmiendo. Pero el repiqueteo continuó después de un breve silencio. Trató de fingir que el irritante sonido no le molestaba, sin embargo, no pudo... se incorporó y bajó los pies de la hamaca maldiciendo por lo alto al bendito aparato. Y de paso sintiendo un mareo súbito por el movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rayo de luz iluminaba apenas la habitación. En la penumbra se podían ver papeles regados por el piso, un montón de ropa apilada sobre una silla de madera, un equipo de campamento manchado con tierra, un librero atascado con títulos sobre varios temas, así como varias figurillas como un tecolote tallado en madera, un gato de porcelana y un cenicero con forma de pato lleno de colillas de cigarro, entre otras cosas. También se adivinaban las formas de un escritorio de madera, bastante viejo, rebosante de carpetas, mapas, dibujos de glifos y pictogramas mayas, más cerros de hojas y libros sostenidos en precario equilibrio. El teléfono luchaba por hacerse oír bajo todo ese desorden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentado en la hamaca, ubicada en uno de los extremos de la habitación, trató de poner en orden sus ideas al tiempo que forzaba la vista para encontrar al molesto aparato aunque sólo vio un manchón amarillo alargado con una mota rojiza en el centro. La visión se le hizo familiar, pero no supo por qué. Como el teléfono insistió en hacerse oír, se encaminó a tientas al escritorio, al que llegó después de tropezar con sus zapatos y un portafolios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Maldita sea, tenía que ser el metálico! –expresó con disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la desesperación por encontrar el artefacto tiró un cerro de carpetas y varios libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno! -gritó al levantar el auricular tratando de que su voz sonara tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para su sorpresa escuchó un murmullo apagado, que por más esfuerzos que hizo no entendió. Cuando se concentró para descifrar el sonido, una aguda voz de mujer irrumpió por la bocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Aún no te has levantado? ¿Sabes qué hora es? ¡Las nueve de la mañana! ¡Tengo media hora esperándote!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Medio sordo, trató de pensar a mil por hora para saber qué había pasado. Sentía que estaba embotado, como si hubiera ingerido varios litros de alcohol o asistido a alguna de las maratónicas fiestas que acostumbraban organizar sus amigos... aunque no recordó qué hizo la noche anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, yo... este... –Balbuceó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eres un desconsiderado!, pensé que te importaba algo, pero veo que eres como todos. Una vez que conseguiste lo que querías te olvidaste de mí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No daba crédito a lo que escuchaba. Forzó su mente para adivinar quién podría ser, pero por más esfuerzos que hizo no recordó la cita ni el rostro de su interlocutora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no creas que te vas a librar de mí -amenazó la voz- te seguiré a dónde vayas. Seré tu sombra. Te haré pagar, aunque sea lo último que haga. ¡Canalla!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la mente de René desfilaron los rostros de las mujeres que conoció a lo largo de su vida, desde su abuelita hasta Margarita, una bella antropóloga con la que días antes se encontró en el Centro Yucatán del Instituto Nacional de Antropología e Historia gracias a un reportaje que realizó sobre los problemas sindicales de la institución, pero ninguna coincidía con la que escuchaba, que ahora estaba ahogada por el llanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creí que mis amigas tuvieran razón. Pensé que eras un hombre distinto... ¡Un caballero! Pero veo que me equivoqué. Y pensar que dediqué mis noches a escribir tu tesis... tres meses traduciendo dibujos para que tú te lucieras. Merecido me lo tengo por confiar en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdón- interrumpió René con voz temblorosa -¿Quién habla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz respondió con una furia similar a la de un toro al que le hubieran clavado banderillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo que quién habla? No tienes perdón de Dios... eres una bestia... habla Carmen... ¡Tu Carmen! Faltaba más...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe -contestó recuperando el resuello -Se ha equivocado. No conozco a ninguna Carmen...&lt;br /&gt;-Soy Carmen Romero. Por favor Manuel, no te hagas al...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdone, pero llamó a un número equivocado. Aquí no hay ningún Manuel -interrumpió René con un poco más de seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deja de mentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De ninguna manera, señorita. Esta es casa de la familia Aguilar y le aseguro que su novio no vive aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe -respondió horrorizada -Debí marcar mal... perdone el mal rato que le hice pasar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay ningún problema (educación ante todo, pensó), hasta luego y suerte con su novio -replicó al punto aguantando la risa... ¡No lo creía! ¡Lo habían despertado para involucrarlo en un problema ajeno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oiga...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me podría decir si soné convincente, es decir... este... ¿Lo puse nervioso? A punto de soltar una carcajada, por lo ridículo de la situación, René sólo contestó un rápido "Sí".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cree usted que Manuel... mi novio… se arrepienta de...? -No alcanzó a escuchar el resto de la pregunta porque en esos momentos unos fuertes golpes en la puerta, que le sonaron a bendición, llamaron su atención. Rápidamente se despidió y colgó el teléfono. La oscuridad del cuarto lo invitaba a volver a la hamaca. A pesar del brusco despertar sintió que podría recuperar el sueño y dormir hasta tarde, pero el insistente llamado a la puerta le confirmó que no podría hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, los pelos de la nuca se le erizaron. Sintió que alguien más estaba en la habitación. Rápidamente volteó para todos lados para sorprenderlo, pero no logró ver nada, brincó a la ventana y abrió de golpe las cortinas. La claridad del día inundó el cuarto dejando al descubierto los secretos de la habitación: más que un dormitorio parecía un campo de batalla. Pero no había nadie más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ojos entrecerrados porque la claridad aún le molestaba, se acercó a un espejo de cuerpo entero, colocado junto a la puerta de la habitación. Tenía la intención de arreglarse el cabello, pero al llegar al espejo no reconoció la imagen que le devolvió. Su pelo, normalmente de un suave ensortijado, estaba revuelto y tieso, como si tuviera varios días sin lavarse. La ropa estaba desgarrada, parecía que hubiera peleado con un gato. Manchas de sangre y barro completaban el ajuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué me pasó?, -estaba sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No había heridas de gravedad, sólo algunos rasguños sin importancia, aunque abundantes. Con mezcla de asombro y temor revisó su rostro. Un enorme chichón coronaba su frente, el ojo derecho lo tenía amoratado, un labio partido y algunas excoriaciones leves que resaltaban sus dientes rotos y lo chato de su nariz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De lo que haya sido salí bien librado... pero ¿qué fue?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dejó caer sobre la silla llena de ropa, que protestó por el exceso de peso, y trató de hacer un recuento de lo pasado... pero no logró nada. En su memoria revivió la visita al Centro INAH, a Margarita, la ida al cine y la cita con sus amigos para ir a Oxkintok a... a... ¿A qué tenía que ir a la zona arqueológica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres golpes firmes, provenientes de la puerta principal de la casa, lo sacaron de sus cavilaciones... -Quién quiera que sea no quiere que se olviden de él –pensó y se levantó, casi a tientas buscó sus tenis, pero no los encontró lo cual era bastante difícil, ya que siempre los dejaba junto a la hamaca, pero por más que revisó el cuarto el calzado no apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué más puede salir mal, hoy? -gritó con furia -Tres meses... tres meses ahorré para comprarlos y ahora no sé dónde están.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hacía mucho que había empezado sus "pinitos" en el periodismo. Tuvo suerte de encontrarse con un editor que le gustó su forma de escribir, así como su entusiasmo y disposición, por lo que le dio oportunidad de reportear todo tipo de temas, en especial los arqueológicos. Gracias a su desempeño y buenos oficios al poco tiempo se integró a la nómina de la empresa. Aunque no era mucho lo que ganaba, la mayor parte del sueldo lo gastaba en fiestas, ropa de marcas famosas, excursiones a zonas arqueológicas y libros sobre el tema. René vivía solo en una casa en el fraccionamiento Pacabtún, al oriente de la ciudad de Mérida. Eligió esa zona porque está cerca de algunos vestigios prehispánicos restaurados por el INAH, los cuales corría a visitar bajo el menor pretexto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres golpes en la puerta volvieron a escucharse con mayor intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, cómo chingan! –dijo molesto y salió de la habitación desquitando contra la puerta el coraje que sentía. A su espalda escuchó el sonido inconfundible del cristal al romperse: el espejo estalló a consecuencia del aporreón de la puerta. Quiso regresar para ver lo que había ocurrido, pero volvieron a llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quién quiera que sea lo voy a mandar al diablo! -refunfuñó entre dientes y se dirigió a la entrada dispuesto a descargar su furia sobre el inoportuno visitante, pero, al abrir la puerta, quedó turbado ante la presencia de un anciano de acentuados rasgos mayas, que le sonreía francamente. Sintió que los ojos del campesino lo atravesaron como espadas y llegaron hasta la última fibra de su ser. Un estremecimiento recorrió todo su cuerpo y empezó a sudar frío. Por un momento no supo qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué... qué desea? –dijo gruñendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenas, niño ¿no quiere que le chapee su patio? -preguntó el viejo sin dejar de mostrar la desdentada sonrisa -se lo hago barato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos, lo que menos deseaba era que lo molestaran. Quiso cerrar la puerta en las narices de ese hombre, pero, por alguna extraña razón, no lo hizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Le limpio el jardín y le arreglo las plantitas por cien pesitos -insistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cien pesos! -pensó René, llegando a la conclusión de que era mucho dinero por unas cuantas yerbas y arbustos. Echó una mirada al terreno. Aunque hacía tiempo que vivía ahí, hasta ese momento descubrió que el lugar había sido largamente descuidado y pedía a gritos un poco de atención y limpieza. Las hierbas se habían enseñoreado en el área ahogando a las pocas plantas de ornato que aún luchaban por sobrevivir: unas limonarias, un galán de noche, varias brujitas y dos rosales, que alguna vez tuvieron flores y que ahora estaban erizados con amenazantes espinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las enredaderas se habían apropiado de la herrumbrosa herrería de la casa, sin contar la basura y desperdicios acumulados al paso del tiempo y la total falta de atención. Sí, en algunas cosas era espléndido, pero en otras, a veces más necesarias, era exageradamente avaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento, en éste momento no tengo dinero -contestó lo más cortante que pudo pensando que así se vengaría de que lo sacara del sueño (aunque había sido el teléfono) ¡para pedirle trabajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No importa hijito, te lo hago por cincuenta -insistió el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oferta era tentadora, pero no quería dar su brazo a torcer. Sólo deseaba volver a su tranquilidad, hundirse en sus mullidas cobijas, "aprovechar" su día de descanso durmiendo... y averiguar qué había hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, gracias. No tengo dinero, repito -en eso sintió que el estómago se le revolvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En 25 pesos? -reviró el campesino sin perder la sonrisa, como si regatear fuera un juego al que estuviera acostumbrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que soy de Maxcanú y quiero juntar para mi pasaje... no importa, hijo, te entiendo, yo también he estado sin un centavo. Ya ves cómo está de dura la cosa... mira, limpio el patio por algo de comer y de beber. Tengo hambre. No he comido nada desde la mañana, cuando salí de Maxcanú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era una petición a la que nadie podía negarse. René sintió que el corazón se le estrujaba. En ese momento olvidó el motivo de su enojo: las heridas, la ropa rota, los tenis perdidos o el espejo hecho pedazos. Ante él estaba un ser humano que pedía ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque lo observó por unos segundos no pudo precisar su edad, pero calculó que estaría entre los 70 u 80 años. Era bajo de estatura (1.50 metros, estimó), piel morena curtida por el sol, grandes arrugas surcaban el rostro acentuando sus rasgos indígenas y su nariz curva. Su pelo, blanco intenso, estaba cubierto por un sombrero de paja, adornado con una cinta blanca. Vestía la ropa propia del hombre de campo: una camiseta de cuello cerrado y manga larga, y pantalón de algodón, de un blanco inmaculado. En la cintura llevaba un kotín, que es una especie de delantal de tela de rayas de color azul y blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus pies los protegía con alpargatas de cuero, bastaste viejas, cuyas correas habían sido sustituidas por cuerdas de sosquil. Del hombro le colgaba un zabucan hecho de fibra de henequén, cuyo contenido René trató de imaginar sin éxito, (era tan poco lo que conocía de la población y sus costumbres) y en su espalda descansaba un calabazo de respetables proporciones. Se podría decir que era un campesino más, pero había algo que lo inquietaba y le molestaba no saber qué era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de no observarlo más para no verse como un idiota. Se imaginaba el cuadro: él, parado en la puerta, con el rostro desencajado, descalzo, sucio y con ropa rota, ante un sonriente anciano vestido de blanco inmaculado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien -dijo por fin -adelante, haga su trabajo... sin molestar porque tengo mucho quehacer -volvió a sentirse mal por mentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias niño, gracias -exclamó el anciano al tiempo que se hundió en el mar de hierba. Trabajosamente se abrió paso hasta una ventana en cuya herrumbrosa herrería colgó la bolsa. De ésta sacó una coa pulida con esmero. El metal refulgió intensamente a la luz del sol. Era distinta a las que René conocía, en las que por lo general la hoja era tosca, opaca y muy oxidada. Por un instante se imaginó al campesino sentado frente a una típica casa de adobe y huano, puliendo con cariño la herramienta hasta dejarla como espejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un agudo zumbido lo sacó de sus pensamientos. Levantó la cabeza con rapidez para ver qué era y... deseó no haberlo hecho; descubrió, con horror, que la hoz volaba hacia él. La impresión fue tan fuerte que no pudo gritar ni moverse mientras la herramienta silbaba su canción de muerte al cortar limpiamente el aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la velocidad con que fue lanzada, René la vio desplazarse, como si fuera una cinta proyectada en cámara lenta, emitiendo alucinantes destellos. Pensó que todo acabaría cuando el proyectil se hundiera en sus carnes. Deseó que el tajo fuera lo bastante fuerte y certero como para matarlo, pues quería evitar una inútil agonía. En acto reflejo cerró los párpados con fuerza, sin embargo, en lugar de la oscuridad esperada, se vio en medio del monte y rodeado por una muralla de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a ella se erguía un imponente chivo dorado, de gran tamaño y enorme cornamenta, que, de un salto, libró el cerco y se plantó ante el muchacho. Lentamente, el animal lo rodeó sin quitarle la mirada de encima, como si estuviera buscando algo. Sus rojizos ojos brillaban con intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René temblaba de miedo. Sintió que las piernas se negaban a sostenerlo, pero no quiso darse por vencido y trató de controlarse, aunque no pudo evitar pegar un brinco al escuchar un sonoro gruñido que no pudo precisar de dónde provino. La voz volvió a escucharse con la misma intensidad, aunque ahora más lenta e inteligible, como si arrastrara las palabras en una lengua rara. A pesar de que la sintió muy familiar, no entendió ni jota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un breve silencio, el gruñido tronó con mayor fuerza, pero en ésta ocasión lo escuchó en la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tu'ux Yam... Tu'ux Yam!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Já?- contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sintió un intenso dolor en el cerebro, como si miles de alfileres se clavaran al mismo tiempo. La sensación se intensificó cuando oyó de nuevo esa voz, que ahora se expresaba en español&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dónde... está...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho se retorcía de dolor. No sabía de qué le hablaban. De sus labios sólo brotó un aullido. Sentía que la cabeza le iba a estallar. Quería alejarse de ahí... no sabía por qué estaba en ese lugar ni qué era lo que el dueño de la voz quería... sólo deseaba que todo acabara y que lo dejaran en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-LA URNA... ¿DONDE... ESTÁ?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René ya no escuchaba. El castigo lo había enloquecido. Sus fuerzas menguaron y cayó de rodillas ante el cabrío, que parecía disfrutar la escena. Aunque sintió que las lágrimas afloraron a sus ojos, nada hizo por contenerlas y lloró como no lo había hecho desde la muerte de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esto no es real! ¡Es un mal sueño... una pesadilla! ¡DEBO DESPERTAR! -gritó con todas sus fuerzas, pero el suplicio ahogó sus palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caprino se acercó al muchacho hasta casi tocarle el rostro. René se vio reflejado en los brillantes ojos del imponente animal: parecía que estaba en el infierno. Trató de alejarse pero no pudo, sus miembros estaban entumidos. Cerró los párpados con fuerza en espera de ser atacado, pero no sucedió, por el contrario, el animal se limitó a olfatearlo. El chico aulló de dolor al sentir que el aliento del animal le quemaba la piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte golpe en su costado izquierdo, similar a un latigazo, lo obligó a reaccionar. Brincó hacia atrás, pero su cabeza rebotó contra un objeto macizo. Como pensó que no habría escapatoria, decidió enfrentar al enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si voy a morir, que al menos sea peleando –se dijo, y armándose de valor lanzó un puñetazo hacia dónde supuso estaría su oponente. Cuando abrió los ojos quedó desconcertado: el chivo, la muralla de fuego y el dolor, desaparecieron. El escenario era otro: ahora estaba a las puertas de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vio al campesino correr hacia él, con la desesperación pintada en el rostro. El anciano revisó al muchacho al tiempo que lo bombardeó con preguntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bix a Beel? ¿Ma’alob Tech, Chandzul?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René no entendió nada pero relacionó la lengua con la imagen del chivo, la cual poco a poco se diluyó en sus recuerdos hasta desaparecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dijo? -interrogó con ansiedad, al tiempo que se aferró con fuerza a un brazo del viejo, quien no pareció sorprenderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hijo, sólo te pregunté si estabas bien, aunque lo dije en maya, ¿tú no la hablas? -cuestionó al tiempo que volvía a mostrar la desdentada sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho no supo qué contestar y se limitó a rascarse la cabeza tratando de ordenar sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? Lo último que recuerdo fue... ¡La coa volando hacia mí! -Miró al campesino con una mezcla de incredulidad y furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué me atacó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de sonreír, el hombre apuntó hacia la casa. René volteó con desconfianza, pero cuando su vista alcanzó el lugar señalado sintió que iba a desmayarse: una enorme uolpoch adornaba la puerta principal. La hoz le había atravesado la cabeza fijándola firmemente a la madera. El golpe había sido tan rápido y certero que el reptil todavía se retorcía tratando de liberarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debes quitar el escombro de tu patio, porque ahí se esconden -dijo el viejo, como si acabara de matar una araña o un ciempiés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona el susto, hijito –continuó el anciano, pero esas víboras son malas y muy venenosas... cuando vi que se te iba encima, no lo pensé y la maté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven no respondió, seguía impactado por todo lo ocurrido. Oía hablar al campesino pero le no prestaba atención, su mente estaba en otro lado. Sentía que había olvidado algo importante... y doloroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una suave melodía llamó su atención. Era el anciano que cantaba en maya, al tiempo que cuidadosamente descolgaba a la sierpe para meterla a su morral. El viejo liberó con extrema facilidad la coa de la puerta y de la cabeza del reptil, sin perder la línea de la canción que en su voz parecía un arrullo de cuna. De pronto, René sintió la urgencia de darse un prolongado baño con agua caliente. Eran demasiadas cosas por las que había pasado y ahora sólo deseaba dejarse acariciar por el relajante líquido y tratar de olvidar al mundo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-5060932809441880536?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/5060932809441880536/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=5060932809441880536&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/5060932809441880536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/5060932809441880536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-el-encuentro.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (El Encuentro)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8b_57rVeI/AAAAAAAAADI/C_6EvVC5oos/s72-c/donjose.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-2217208730657822869</id><published>2008-07-04T23:51:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:28:12.370-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan   2'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Carmen)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8iaeuA1tI/AAAAAAAAADg/vltSvs6w70M/s1600-h/tuntuntun.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219428331463694034" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8iaeuA1tI/AAAAAAAAADg/vltSvs6w70M/s320/tuntuntun.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;III CARMEN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier no pudo disimular su asombro, tenía la boca y los ojos abiertos al máximo. Sin apartar la vista de su interlocutor, se quitó los lentes y los asentó en la mesa. No creía lo que acababa de escuchar. Tras unos minutos en silencio, tomó aire, lo miró fijamente y, en tono de reproche, preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Desaprovechaste la oportunidad de hacerle un favor a la humanidad? –para después soltar una sonora carcajada que asustó a más de la mitad de los comensales del Café Express, quienes lanzaron miradas de furia al escandaloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió el rostro arder. Pensó saltar sobre su amigo y golpearlo hasta cansarse, pero desechó la idea. Se dijo a sí mismo que esperaría un mejor momento, porque estaban en un lugar público y había demasiados testigos, además de que no quería protagonizar un espectáculo. Ya bastante bochornoso fue aguantar las miradas curiosas de cuánto conocido que se encontró en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no dio explicación alguna, tuvo que soportar todas las señas y chistes sobre pleitos de borrachos que le dispensaron sus amistades, a las que sólo contestó con una leve y forzada sonrisa. Le dio gusto recibir la llamada de Javier, pero ahora estaba arrepentido de haberle contado su aventura con la uolpoch, de aceptar la invitación a tomar café y de contestarle al teléfono... no estaba de humor para sarcasmos. No obstante, tuvo que reconocer que era su mejor amigo, uno de los pocos que le aguantaban sus constantes cambios de ánimo y el único que le decía las cosas de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, sabía que era un burlón de primera clase, aunque sus chistes e ironías no eran muy buenos, no obstante que se esforzaba por decir cosas ingeniosas y agudas, pero las más de las veces con desastrosos resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te molestes -dijo Javier sin dejar de reír, al tiempo que le palmeó con fuerza la espalda -el que se enoja pierde neuronas y por lo que veo... ya te quedan muy pocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas mamila, que estoy hablando en serio -contestó René de mal talante antes de dar un prolongado sorbo a su café. El aromático líquido le supo a gloria, debido a que era el primer alimento que ingería en el día. Su estomago lo recibió con beneplácito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? Tú no eres así... -señaló Javier sin perder la sonrisa -Lo que sea, déjalo correr... acuérdate: si tiene remedio ¿para qué te preocupas? Y si no... ¡Pues también! Porque lo único que no tiene solución en la vida es la muerte... y los impuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón... me estoy ahogando en un vaso con agua -respondió prendiendo un cigarrillo sin filtro. Dejó que el humo invadiera sus pulmones, mientras observaba entrar y salir a varias personas de la cafetería… -Lo de siempre -pensó -algunos turistas que llegan atraídos por las pinturas en relieve del pintor Mario Trejo, en las que retrató diversos aspectos de la fauna de Yucatán, como una pareja de jaguares dispuestos al ataque y una caverna con un faisán azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observó que en el viejo restaurante también había otros cuadros, mediante los cuales diversos artistas plásticos plasmaron nostálgicas imágenes de la Mérida antigua, con sus trovadores, coches calesa y algunos edificios borrados por el tiempo, que daban al establecimiento un sabor especial. Se rió para sus adentros al recordar que el lugar era centro de reunión de políticos de viejo cuño que dedicaban largas horas de sobremesa a resolver los problemas del mundo; de algunas parejas de enamorados, de uno que otro solitario que pasaba horas leyendo o escribiendo sobre algún tema; y de personas que acudían a esperar, a veces inútilmente, la llegada de alguna cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa reflexión hizo que se acordara de la llamada que lo despertó y de la ridícula conversación que sostuvo con la joven que dejó plantada el novio. El recuerdo lo motivó a soltar una franca carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso está mejor -dijo Javier -pero te recuerdo que, quien solo se ríe, de sus maldades se acuerda o sin duda está listo para el hospital neuropsiquiátrico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de reír, a pesar del dolor que le provocaba la herida en la boca, contó con lujo de detalle la conversación matutina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Imagínate! La chava estaba tan furiosa que ¡equivocó el número por un dígito! Claro que al principio me molesté, pero después tuve que hacer grandes esfuerzos para no reírme... pobre... la dejaron como maceta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Embebido en la plática, no se dio cuenta de que, en una mesa contigua, una joven casi escupió el café que estaba tomando. Su moreno rostro estaba vivamente enrojecido y se notaba que luchaba por no dejar correr las lágrimas. Con disimulo buscó al narrador y aguzó el oído para enterarse del resto de la historia. Sintió que la sangre le ardió cuando lo escuchó parodiar la conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo que no sabes quién habla?- dijo René agudizando la voz -Habla Carmen... creo que mortero... florero... torero... o algo terminado en 'ero'- comentó entre carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pudo decir más, porque un fuerte golpe en la cabeza cortó la plática y lo arrojó sobre la mesa, tirando al suelo todo lo que sobre ella estaba. El escándalo llamó la atención de la clientela. Un pesado silencio se apoderó del lugar... sólo se escuchaba el ruido del tráfico vehicular de la calle 60.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es Romero... por si no lo habías escuchado bien... ¡Estúpido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la ropa manchada de café y ceniza, René se incorporó y rápidamente enfrentó a su agresor. Grande fue su sorpresa al encontrarse frente a una joven de larga cabellera negra, bellas facciones mestizas y ojos color miel que destellaban furia detrás de unos enormes lentes que rompían la armonía del delicado rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha vestía un hipil blanco, adornado con un colorido bordado de flores realizado en punto de cruz. En su mano derecha sostenía con fuerza una enorme bolsa de lona, con la que estaba dispuesta a descargar otro golpe, que, sin embargo, no pudo lanzar, porque su compañera de mesa lo evitó aferrándole el brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué le pasa... está loca o qué?- preguntó René con indignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es usted un perro! Burlarse de... de...- no pudo continuar, el llanto le ahogó la voz. De un rápido, pero firme jalón, liberó su brazo y salió corriendo del café. Sin fijarse en el tráfico, atravesó la calle 60 y se dirigió al Parque de Santa Lucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que tienes vocación de puching bag- dijo Javier entre risas todavía sosteniendo su taza de café, que se había salvado del zafarrancho. René no prestó atención, sentía el estómago hecho nudo, como si hubiera traicionado la confianza de un amigo. Sin decir nada más, se levantó de la mesa y corrió tras Carmen. Quería disculparse. Sabía que no sería fácil encontrarla, pero lo intentaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La búsqueda fue corta; la joven estaba sentada en una de las bancas más alejadas de la plazoleta, tratando de tranquilizarse, reprochándose por haber sido tan impulsiva y de paso, hacer el ridículo en público por una niñería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No debí golpearlo- pensó -no fue su culpa que Manuel me hubiera plantado. Bueno, el daño ya está hecho y ni manera de echar marcha atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, una voz la sacó de sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes una buena derecha- dijo René tratando de sonar amable. La muchacha lo vio espantada. De inmediato se puso de pie y reemprendió la carrera. En su huida casi atropelló a dos niños de la calle que vendían chicles, quienes, en reciprocidad, le recordaron toda su ascendencia femenina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René trató de alcanzarla, pero ella se escabulló rápidamente, como venado escapando de una batida; sin embargo, tuvo que detenerse en seco, porque una parvada de palomas se le fue encima. Carmen sólo acertó a proteger su cabeza con los brazos, previendo que las aves, usualmente tranquilas, la atacaran, pero éstas se limitaron a volar en círculos a su alrededor formando una barrera alada. La aterrorizada joven no resistió la impresión y se desmayó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la oscuridad de la inconsciencia, vio una brillante línea dorada que, retorciéndose en la negrura que la rodeaba, avanzaba hacia ella. Al principio, el temor se apoderó de su mente, pero una voz, que no supo de dónde provenía, la tranquilizó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carmen... Carmen.... –La joven vio que la línea comenzó a moverse con rapidez y a formar figuras de aves, murciélagos, perros y tecolotes, entre otros animales de la fauna del Mayab, mientras escuchaba: -Ayúdame... ayúdame...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, de la luz brotó una cabeza de serpiente que atemorizó a la joven, pero ese sentimiento desapareció cuando habló: -Ayúdame a cumplir mi destino... debo unirme a Japaykán... haz que Chandzul entienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué está pasando? ¿Quién eres, qué deseas? ¿Quién es Chandzul? –preguntó Carmen con una voz que no sintió suya –No entiendo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo harás a su debido tiempo. Busca lo finito que lucha por ser eterno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato la figura comenzó a girar vertiginosamente, al grado que la muchacha se mareó y sintió que se caía a un abismo sin fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René vio con satisfacción que Carmen recuperaba la conciencia. Dejó que la cabeza de la joven descansara entre sus piernas, mientras la abanicaba con fuerza tratando de que se recobrara. Lentamente la joven vio que la brillante figura se tornaba negra y opaca, hasta definirse como una serpiente tratando de morderse la cola. Cuando se dio cuenta de que el dibujo estaba en la mano de René, se levantó de golpe y se aferró al brazo del muchacho para observarlo mejor. René gritó con fuerza cuando las uñas de la joven se hundieron en sus carnes, pero ella no lo soltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde te hiciste éste tatuaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estás loca! -contestó al tiempo que jalaba su brazo -Eso no va conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen se le fue encima. Quería ver el dibujo de nuevo, pero René no la dejó. Varios curiosos se detuvieron al ver a la pareja forcejear en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sólo quiero ver tu mano!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estás loca! -repitió René tratando de levantarse -¡Me voy! -pero no pudo hacerlo porque la joven, con una llave de judo, lo regresó al piso y lo inmovilizó. ¡Al fin podría revisar el tatuaje! Pero un policía se acercó atraído por el escándalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa aquí? -preguntó imponiéndose a los gritos de la pareja. Pero ninguno de los dos contestó, no sabían qué decir. Hasta ese momento se dieron cuenta del alboroto que armaron y de la cantidad de personas que los vieron revolcarse en los adoquines del parque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Levántense -ordenó el gendarme. Ambos obedecieron. Se incorporaron con la cabeza baja y el rostro encendido, sus mentes trabajaban a mil por hora pensando en alguna respuesta coherente y creíble, pero todos los argumentos se les antojaron estúpidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y bien... quién va a explicar lo que sucedió... o prefieren hacerlo en la Comandancia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen tomó la iniciativa y, acomodándose los lentes, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una discusión sin importancia, oficial... lo que pasó fue que... que... ¡que sorprendí a mi novio poniéndome los cuernos con una gringa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René levantó la cabeza y vio a Carmen con los ojos desorbitados por el asombro. No imaginó que utilizara un argumento tan infantil... por lo que ya se veía tras las rejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Eso es todo? -cuestionó el policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... Él lo negó todo y se burló de mí y, oficial, por lógica, a nadie le gusta que le vean la cara de idiota, así que lo abofeteé, pero se defendió... y, no iba a quedarme con las ganas de darle un escarmiento. Jefe, no es la primera vez que lo hace -en este punto la voz de Carmen fue ahogada por el llanto- ¿No cree usted que tenía que desquitarme? Grandes lágrimas le corrieron por las mejillas -Disculpe, oficial... sé que fue un error pelearnos en la calle, pero... pero... -no pudo continuar, los sollozos le habían cerrado la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René ya se veía ante el agente del Ministerio Público respondiendo por los cargos de lesiones y escándalo en la vía pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya no llore -dijo el policía tratando de consolar a la muchacha -¿quiere levantar un acta en contra del joven?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René ya tenía los pelos de punta e intentó protestar, pero el uniformado le ordenó que se callara. ¡No podía creerlo, era culpable de algo que jamás había hecho! Se imaginó los titulares de la sección de Policía de todos los periódicos de Mérida: "Reportero detenido por pendejo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es necesario jefe, creo que merece otra oportunidad... si viera lo lindo que es cuando me trata con ternura... lo quiero mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El policía se acercó al “delincuente” con aire amenazador -Por ésta vez lo dejaré irse, pero si vuelve a molestar a la señorita, se va derechito al bote... ¿Entendió? No lo olvide... ahora, pueden retirarse y no vuelvan a pelear en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gracias, oficial, no sabe cuánto se lo agradezco! – y de inmediato Carmen tomó del brazo a “su novio” y dijo en voz alta: -Vámonos cariño, ya en la casa aclararemos todo. Rápidamente se alejaron del lugar y regresaron a la cafetería, donde los esperaban Javier y Claudia, una rolliza muchacha de hermosos ojos verdes, cabello rizado y nariz pequeña, con quien Carmen momentos antes estuvo tomando café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del zafarrancho, los muchachos hicieron migas, ya que tenían algo en común: amigos que estaban bien chiflados. Sin embargo quedaron sorprendidos cuando la pareja llegó con la ropa desgarrada y manchada con tierra, despeinados y con el rostro encendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué les pasó? -preguntaron al unísono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luego les platicamos, ¡vámonos de aquí! -contestó René con furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo traigo coche, si quieren las llevo -ofreció Javier -¿Por dónde viven?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de Carmen estaba en la vecina ciudad de Umán; Claudia vivía en la colonia San José Tecoh y Javier en la Yucalpetén. Tras discutirlo brevemente acordaron ir a la casa de René, no sólo porque era la más cercana, sino porque vivía solo y ahí podrían hablar largamente sin interrupciones. Así que pagaron la cuenta, que incluyó los trastes rotos, y caminaron hasta el viejo Volkswagen azul de Javier, estacionado a unas cuadras del establecimiento para emprender un silencioso y tenso viaje, ya que nadie habló durante el trayecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a su domicilio, René no lo reconoció debido a que tenía otra cara: el otrora mar de hierba ahora era un césped bien podado, no había enredaderas en las ventanas, las plantas de ornato estaban cuajadas de flores y la montaña de escombro, estaba convertida en un sacbé que recorría todo el patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del anciano no había señal alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordó que la última vez que lo vio fue cuando se preparaba para ir al café y, para salir al paso, le dejó una torta de huevo revuelto con hierbabuena y un vaso de refresco gasificado como pago de su labor en el jardín, pero, al ver el resultado de su trabajo, sintió que lo había tratado muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermoso jardín! -exclamó emocionada Claudia -¿quién te lo cuida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie –mintió René -me doy tiempo para arreglarlo… -sin embargo, notó que su estómago estaba hecho nudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues tienes buena mano -respondió Carmen -Imagino que todos los días lo revisas ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Unos días sí, otros no, todo depende de las comisiones de trabajo que me pongan en el periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien -respondió Carmen al tiempo que se adelantaba a la puerta -¿nos invitas a entrar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho sacó de su bolsa las llaves y cuando estaba por abrir la cerradura Carmen exclamó: -¡Qué hermosa flor! -apuntando a un ramillete de "Amor_de_un_día" cuajado de botones -¿qué son?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se quedó de una pieza, no supo qué responder, sabía tanto de plantas como de física cuántica, es decir, nada. Para él eran flores, simplemente plantas, al grado que no hubiera podido distinguir un clavel de un crisantemo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este... son... son... ¡Son brujitas!... sí... cuesta mucho trabajo que peguen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que... brujitas... ¡Aaaah!... Está bien -en la voz de Carmen había un dejo de sarcasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio cuenta que lo pillaron en la mentira, pero como ni Claudia ni Javier dijeron nada, no hizo comentario alguno y abrió la puerta. Al entrar quedó pasmado al descubrir que alguien estuvo en la casa, pero, para su sorpresa, en lugar de estar desarreglada, lucía impecable. Sin disimulo alguno jaló a Javier y entraron juntos a revisar el inmueble, mientras tanto, las muchachas esperaron afuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, esto no estaba así la última vez que vine -dijo Javier tratando de romper la tensión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrieron todos los cuartos en busca de algún intruso, pero no había persona alguna. No se explicaban cómo y quién había arreglado la casa, incluso la habitación de René era otra, estaba limpia, los libros y carpetas ordenados, la hamaca guardada y ¡hasta la ropa le habían lavado y planchado! Cuando se aseguraron que el lugar estaba vacío, invitaron a las jóvenes a entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, no serás un buen anfitrión, pero eres muy aseado -comentó Carmen con suspicacia antes de que fuera rápidamente conducida a la habitación que había sido de la mamá de René, donde se quedó revisando el clóset en busca de algo qué ponerse. El muchacho prendió el calentador de agua, a pesar de que había calor, mientras que Javier y Claudia se entretenían paseando por el jardín. Después de un buen baño, los cuatro se reunieron en la cocina, donde sirvió sendos tazones de café, que sirvieron de pretexto para platicar y, de paso, conocerse mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen no necesitó profundizar en su historia, pues la mayoría de los presentes ya la conocía, sin embargo, comentó que estaba cursando la carrera de Arqueología, y que le apasionaba el estudio y traducción de glifos y pictogramas mayas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De hecho -agregó con un dejo de amargura -Manuel... Manuel Estrella presentó como tesis suya una de mis investigaciones. No sé cómo me convenció de dársela... fueron meses de análisis tirados a la basura. Creí en él, pero como todos los hombres, resultó ser un traidor… -una servilleta secó dos gruesas lágrimas del rostro de la joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos guardaron un respetuoso silencio, pero Claudia, tratando de cambiar el tema, comentó que conoció a Carmen en la Escuela Preparatoria Uno, cuando la antropóloga suplió por unos días al maestro de Historia y que, a partir de ahí, se hicieron grandes amigas y confidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier se limitó a decir que trabajaba en el mismo diario que René y en tono grave comentó que, desde que se conocieron, comenzó su calvario: soportarlo. La carcajada fue general y la tensión se disipó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ahora sí me dejas ver tu mano? -preguntó Carmen al tiempo que extendía la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo quiero ver tu tatuaje... nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, canijo! ¿Te tatuaste y no lo dijiste? -terció Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... Yo jamás me haría algo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno -intervino Carmen -si no lo es, déjame ver qué demonios es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es sólo un rasguño sin importancia... no sé dónde me lo hice, pero no es nada importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visiblemente incómodo, René colocó la mano solicitada entre las de Carmen, quien la observó por un rato. Momentos después, la joven con una sonrisa de triunfo señaló la herida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si esto no es un tatuaje... yo soy la reina de Pacabtún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las miradas coincidieron en el punto señalado. Los rostros denotaron el asombro de cada uno de los presentes al confirmar que, efectivamente, en la piel estaba dibujada una serpiente de cascabel tratando de morderse la cola. Lo que más le llamó la atención a Carmen, fue que era similar a las representaciones de Kukulkán que había en códices y edificios prehispánicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No puede ser! -gritó René -Esto... no sé cómo llegó ahí... pero... ¡Yo no me lo hice!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se ve fresco, quiere decir que es reciente -observó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero hace dos días no lo tenías -respondió Javier. -En todo caso, te lo hubiera visto en el trabajo. Eso quiere decir que te lo hiciste ayer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No sé cómo llegó ahí! Te lo repito ¡Yo jamás me tatuaría! -gritó con desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hiciste ayer? -cuestionó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De seguro "agarraste la jarra" y por eso no te acuerdas -le recriminó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es cierto, ayer no tomé porque fui a... a... no... no recuerdo... ¡No recuerdo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero yo sí! -respondió Javier -Ya me acordé... me dijiste que ibas a ir con Armando y Jorge a una ruinas... creo que... ¡Sí! a Oxkintok.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió como si le hubieran golpeado la cabeza con un mazo... no supo que responder... ¿Cómo olvidó el viaje si pasó toda una semana preparándolo? Mientras discutían, Claudia encendió el televisor en busca de algo digno que ver, pero se decepcionó cuando se dio cuenta de que en todos los canales, en lugar de la programación normal, estaban transmitiendo una nota de última hora sobre un incendio en los montes del sur de Yucatán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la pantalla aparecieron imágenes de los bomberos y voluntarios luchando contra las llamas que amenazaban con extenderse a las comunidades de Opichén y Calcehtoc. El reportero, que transmitía en vivo, destacó que hasta ese momento los peritos desconocían las causas del origen del siniestro, pero se especulaba que pudo ser provocado, debido a que estaba fuera de la época de quemas. Al oírlo, René corrió al televisor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes eran impresionantes: enormes lenguas de fuego devorando todo a su paso; pero algo más llamó su atención: recortada por las llamas se veía Oxkintok. No pudo apartar los ojos de la pantalla, la ardiente danza lo había hipnotizado y por lo bajo murmuró: Oxkintok... fuego... un... un chivo... las llamas... ¡las llamas!... ¡LAS LLAMAS!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier, al ver que René estaba fuera de sí, brincó la mesa para llegar junto a su amigo, al que contuvo abrazándolo con fuerza: -Cálmate... cálmate... ¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy a morir... el fuego nos rodea... ¡Vamos a morir todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen se acercó al muchacho y con decisión le plantó dos fuertes bofetadas. Los sorpresivos golpes lo hicieron reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdona, pero estabas fuera de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se relajó, pero no pudo explicar qué le sucedió -Sólo vi que una muralla de fuego me rodeaba. Estaba aterrorizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que es hora de retirarnos -dijo Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí... creo que sí -secundó Javier -¿quieren que las acerque a algún lado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te agradecería mucho si pudieras regresarnos al centro -dijo Carmen, al tiempo que se echaba su enorme bolso al hombro. Después de intercambiar teléfonos y direcciones, René los acompañó a la puerta. Esperó a que Javier y Claudia se alejaran para decir -Carmen, hay algo que necesito decirte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo que confesarte algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... no sé ni jota de jardinería... el maravilloso trabajo que ves aquí, es obra de un viejo campesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo imaginé... desde que confundiste un "Amor_de_un_día" con una brujita... no importa... pero veo que tienes un tesoro en tu jardinero... ¿Cómo se llama?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que es de Maxcanú, pero... -en ese momento cayó en la cuenta de que nunca le preguntó su nombre al campesino -no lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen lo miró sorprendida -¿no sabes el nombre de la persona que trabaja para ti? ¿De quien hace maravillas con sus manos? ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé... no creí que fuera necesario saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué mal estás compadre... qué mal estás... -respondió la muchacha al tiempo que emprendió el camino hacia el vocho. René se quedó parado en la puerta sin saber qué hacer. Carmen tenía razón, trató con desprecio al anciano, negándole toda dignidad, pero éste respondió con bondad y largueza, ocasionando que al joven se le estrujara el corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-2217208730657822869?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/2217208730657822869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=2217208730657822869&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2217208730657822869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2217208730657822869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-qu-beso_04.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Carmen)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8iaeuA1tI/AAAAAAAAADg/vltSvs6w70M/s72-c/tuntuntun.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-2255868676735116695</id><published>2008-07-04T22:43:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:29:20.798-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Balamkán)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8KPVGFG5I/AAAAAAAAABs/3ppOjyzHbj0/s1600-h/pru.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219401751622654866" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8KPVGFG5I/AAAAAAAAABs/3ppOjyzHbj0/s320/pru.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;IV BALAMKAN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al principio René pensó que estaban jugando, pero cuando el Volkswagen azul pasó por cuarta ocasión, sospechó que algo andaba mal. Las afables sonrisas habían desaparecido y ahora los pasajeros del auto compacto se mostraban nerviosos e irritados. Después de otra forzada despedida los vio alejarse de nueva cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en la calle no había más vehículos, bajó de la banqueta y siguió con la mirada al vocho hasta que se convirtió en un punto azul que desapareció en la lejanía. Respiró profundamente y, con toda tranquilidad, se dispuso a regresar a casa. Un inesperado chillar de llantas lo obligó a brincar a la acera. El susto fue mortal. Su corazón latía con tal fuerza que pensó que iba a estallar, aunque realmente no sufrió daño físico alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buscó al responsable para, cuando menos, mentarle la madre con todas sus letras, pero el asombro desplazó todo vestigio de furia cuando se vio frente a un Volkswagen azul, cuyos pasajeros lo miraban con ojos desorbitados y rostro pálido por la fuerte impresión. Javier estaba petrificado al volante y el pie hundido, hasta el fondo, en el pedal del freno; Carmen se escurrió en el asiento del copiloto y tenía las uñas enterradas en el cojín; y Claudia, quien viajaba en el asiento posterior, estaba hecha un ovillo y se había tapado el rostro para que no la vieran llorar de miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Están bien? -preguntó René con ansiedad, olvidando que estuvo a punto de ser atropellado. Como si hubieran recibido una orden, los muchachos se relajaron de inmediato y soltaron un prolongado suspiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? Ya los hacía en la Plaza Grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé -contestó Carmen, todavía aturdida por la emoción -Por alguna razón que desconozco, sin importar hacia dónde vayamos, siempre regresamos a tu casa... y tú ¿Cómo estás? -preguntó a su vez alterada, al recordar que estuvieron a punto de pasarle el coche encima. Pero antes de que René pudiera responder, ella bajó del vehículo a toda velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué imprudencia, mira que pararte en la calle...! Lo bueno es que Javier no venía rápido, si no ¡Dios mío! No quiero pensar en lo que hubiera ocurrido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy bien, tranquilízate -contestó René tratando de no dar importancia a lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No tienes golpes... raspaduras... fracturas... lesiones internas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te juro que no me pasó nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te golpeaste? El susto debió ser terrible... lo bueno es que Javier pudo frenar a tiempo... niño, niño, niño ¡mira que pudiste morir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carmen, ya te dijo que está ileso -terció Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué horrible impresión! Debes estar asustado... no te pongas nervioso, te puede hacer daño... hay que conservar la serenidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cálmate Carmen, ya respondió que no le ocurrió nada -intervino Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira nada más, estás bañado en sudor y tu corazón late a mil por hora... hay que acostarlo en el piso y darle una copa de ron o whisky. No, mejor un tequila... sí, eso... un tequila... –continuó Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué está bien!- gritaron los tres al unísono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque no es mala la idea del tequila -comentó Javier relamiéndose los labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que otra persona es quien lo necesita -señaló Claudia dejando escapar una sonora carcajada. Contagiada por las risas de sus amigos, Carmen se tranquilizó y se unió a la hilaridad del grupo, dando un cariñoso empellón a René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un sonido seco cortó la conversación. El panorámico del vocho estaba agrietado. Antes de que alguien pudiera reaccionar, varias piedras golpearon el vehículo. Los muchachos trataron de ubicar al atacante, pero una lluvia de guijarros hizo que desistieran de la idea y corrieran a la casa en busca de refugio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O tienen mala puntería, porque nadie salió herido... o querían encerrarnos... -reflexionó Carmen en voz alta, denotando nerviosismo. Y era cierto, los pedruscos no los golpearon. Un desagradable estremecimiento recorrió las espaldas de los jóvenes. Estaban tan tensos, que gritaron de espanto cuando escucharon que varias piedras se impactaron contra las ventanas de la casa. Instintivamente los cuatro se reunieron en el centro de la habitación sin dejar de mirar los ventanales. Aunque estaban maravillados de la resistencia de los cristales, esperaban que en cualquier momento estallaran en mil pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así acostumbran tus vecinos recibir a los visitantes, o no les caes muy bien que digamos? -preguntó Javier con sarcasmo. Cuando René se preparaba para contestar, una fuerte y clara voz infantil los hizo a todos brincar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupen... ellos no pueden entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Este no es momento para bromas, Javier! -gritó René visiblemente molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No fui yo -protestó Javier -lo juro por el "Osito Bimbo" y la "Virgen Marinela"... Pero creo que él fue quien habló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las miradas del grupo se dirigieron hacia donde el joven apuntaba. El asombro se dibujó en los rostros y nadie pudo articular palabra alguna. Sentado sobre el refrigerador estaba sentado un niño de larga cabellera negra y taparrabos. A su lado se encontraba un murciélago, de respetables proporciones, colgado de una de las tablas de la alacena, devorando alegremente un caimito que sostenía con sus garras. El infante rió con ganas al ver la expresión de extrañeza en los rostros de los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? ¿No van a preguntar quién soy?... ¿Cómo entré?... ¿Qué busco?... ¿No es lo que se acostumbra en estos casos, cuando llega algún visitante inesperado? –Dijo la criatura y soltó una franca carcajada al ver que no reaccionaron. El enorme quiróptero dejó de comer y lanzó un chillido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es cierto! dijo el niño -eres Chandzul... no te había reconocido... vaya, un poco de agua y jabón hacen milagros... la última vez que te vi tenías la ropa deshecha y estabas tan enlodado, que cualquiera habría jurado que volé con otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se sintió blanco de las miradas de sus amigos. No supo qué responder, estaba aturdido. El pequeño se le hacía muy familiar, aunque no sabía por qué, aunque por un momento se vio flotando en la oscuridad conversando con alguien, no identificó a la persona, ya que la imagen se diluyó tan rápido como apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdón, pero no me llamo Chandzul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No le saques -interrumpió Javier -qué se me hace que es tu hijo... mira, hasta se parece a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No creo... digo... no sé... ¡Oh, basta!... ¡No tengo hijos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hey, no mientas! –intervino el infante -recuerda que anoche vivimos toda una aventura en los montes de Oxkintok... ¿O qué?... ¿No recuerdas nada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte golpeteo en las ventanas obligó a los muchachos a tirarse al piso cortando toda conversación. Se quedaron inmóviles en espera de que algo sucediera pero sólo el silencio se escuchó. Así que, después de entrecruzar miradas, las dirigieron hacia el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa... tienen miedo? – preguntó el infante, quien se rió con tal intensidad que estuvo a punto de caer del refrigerador -no se preocupen. Ya les dije que "ellos" no pueden entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ellos?... ¿Quiénes son ellos? -preguntó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los seguidores de Japaykán, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Son empleados de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán? -terció Javier incrédulo. Sin embargo, no volvió a decir nada más al ver las miradas reprobatorias de sus compañeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! –respondió entre risas -son los guardianes de la Serpiente Devoradora de Hombres, quien fue derrotada por Kukulkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La habitación volvió a quedar en silencio tras otra andanada de rocas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No teman, las piedras jamás podrán romper los cristales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo estás tan seguro? -preguntó nerviosa Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un prolongado suspiro, el niño la miró a los ojos y señalando el techo respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cubrí la casa con un hechizo protector, sencillo, pero efectivo... ningún objeto inanimado podrá atravesarlo. Si alguien intentara entrar tendría que usar su propio cuerpo como proyectil, pero el golpe lo pulverizaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No crees que ellos también pueden conocer ese tipo de encantamiento? –preguntó nuevamente Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es posible, pero... -no pudo concluir la frase porque, en esos momentos escucharon un fuerte estruendo. Un perro, amarrado por las patas, atravesó el ventanal rompiendo algunos vidrios. El animal, que luchaba por liberarse de las ataduras, cayó a los pies de los muchachos bañándolos de sangre. Las astillas se esparcieron por toda la habitación dejando el paso libre a un gélido y fuerte ventarrón que los obligó a retroceder. El murciélago soltó la fruta que devoraba y rápidamente voló por toda la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Agarren esto! -gritó el niño, al tiempo que brincaba al piso y lanzaba por los aires cuatro pequeños objetos. Se trataban de pequeños garrotes verdes, adornados con incrustaciones de jade y lapislázuli, sostenidos por una cuerda oscura y delgada, pero muy resistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos con esto? -preguntó René con ansiedad -¿nos escarbamos los dientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo que cortaba las ataduras del perro, el niño ordenó -apunten con el mazo a los que entren y digan con fuerza: Wenen Tunich... ¡Vamos, repítanlo!... ¡No hay tiempo para preguntas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René y sus amigos corearon la frase cada vez que el infante lo ordenó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora, agarren con fuerza la maza... ¡Por la parte delgada Javier!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo sabes mi nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No preguntes, hazlo! -gritó Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ma’alob- dijo el pequeño levantando su mazo: -¡ Kukulkán, Ts'a'aten a Sáasil!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento cesó de inmediato. El silencio se enseñoreó en la habitación. Parecía que el tiempo había detenido su andar porque… nada sucedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que falló el hechizo -comentó Javier con sorna; pero de inmediato soltó un grito de terror al notar que una verdosa luminiscencia cubrió su maza. Sintió que el cabello se le erizaba y una fuerte descarga sacudió su cuerpo. Trató de tirar el arma pero no pudo. Sin disimular el pánico que sentía buscó a sus compañeros en busca de ayuda, pero ellos estaban en la misma situación. Ante sus azorados ojos los adornos crecieron inundando de luz la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque estaba asombrado, Javier notó que, a pesar de su gran tamaño, su mazo era muy ligero y que su consistencia era similar al metal, no obstante que parecía ser de madera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Recuerdan la frase? -preguntó el infante mientras revisaba su instrumento. Todos asintieron con la cabeza -apenas entre alguno de ellos, apunten y digan el conjuro. Eso los detendrá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y después, qué hacemos? -preguntó Claudia atemorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Golpearlos con fuerza hasta que se rompan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué horror! ¿Vamos a matarlos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... solamente destruiremos sus cuerpos, eso impedirá que al caer la noche vuelvan a ocuparlos, por lo que se verán forzados a fabricar otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero eso es como asesinarlos! -replicó Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupen, son aluxes, no sufrirán daño alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es necesario hacerlo?- interrumpió René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son ellos o nosotros. Tú decides.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro del niño había cambiado, ahora se veía viejo y su mirada era torva y oscura. En esos momentos René se acordó de la Uolpoch y cómo deseó que el anciano estuviera ahí. No sabía si sería de utilidad, pero su presencia le daba una seguridad que desde hacía mucho tiempo no sentía. Sin embargo, sintió un vacío en el alma al evocar su imagen y recordar lo mal que lo trató, al grado que ni su nombre sabía. Así que decidió no repetir el error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esteeeee... ¿Cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rostro del pequeño se dulcificó y una amplia sonrisa afloró a sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué tardan tanto en atacar? -interrumpió Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperan que demos el primer paso -señaló el niño -bien... vamos a darles gusto... ¡Tsots, ko'oten Wayé!... Busca a los hermanos. Diles lo que está pasando y que necesitamos ayuda...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El murciélago lanzó un prolongado chillido y después de dar dos vueltas en la casa salió velozmente por la ventana. Al momento se escucharon varias explosiones acompañadas de gritos de frustración y maldiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son cerca de 200 aluxes. No será fácil, pero tendremos que resistir hasta que Tsots regrese -murmuró el infante mientras veía al murciélago perderse en el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo lo sabes? -interrumpió Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es fácil entender a tus amigos cuando les prestas atención -respondió el pequeño guiñándole un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ráfaga de explosiones los puso en alerta; la pelea había comenzado. Los jóvenes rápidamente se distribuyeron por la habitación apuntando con los mazos al hueco de la ventana. Instantes después entraron varios hombrecitos, portando diversas armas, de apariencia muy similar a Balamkán, sin embargo, sus rostros eran hoscos con expresión de ferocidad y un brillo maligno en los ojos, que en nada se comparaban a la dulzura que emitía el pequeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la impresión paralizó momentáneamente a los muchachos, Balamkán tuvo que poner el ejemplo lanzando hechizos en contra de varios de los atacantes. Cada vez que gritaba el conjuro, un rayo verdoso iluminaba a la víctima transformándola en una escultura de barro o piedra. Ante los destellos, los chicos reaccionaron y siguieron a su líder. Por falta de práctica en varias ocasiones no acertaban con el hechizo (que eran las más de las veces) y entonces se deshacían de sus enemigos propinándoles un buen golpe con la maza, lanzándolos lejos de la pelea. Aunque luchaban con entusiasmo, la superioridad numérica de los aluxes se impuso poco a poco, al grado que el interior de la casa se convirtió en un auténtico campo de batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto no va nada bien -pensó Balamkán -necesitamos ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rápidamente, buscó con la vista posibles vías de escape sin resultado alguno, pero al mirar al techo gritó con alegría -¡Acérquense a mí!... ¡Rápido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muchachos asintieron y, abriéndose paso con las mazas, y una que otra patada, lograron llegar hasta él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estamos todos? -la respuesta fue afirmativa -¡Cierren los ojos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo ilógico de la instrucción, René y sus amigos obedecieron. Al momento sintieron que algo les sujetó los cabellos con fuerza y los lanzó a un abismo sin fin; al mismo tiempo un intenso zumbido les taladraba la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya pueden abrirlos... despacio... sin prisa... -susurró Balamkán. Los chicos obedecieron y se maravillaron al descubrir que se encontraban en un lugar totalmente distinto. Era una inmensa llanura, firme, pero que levantaba espesas nubes de polvo al menor movimiento. En el centro había una especie de artefacto metálico que se elevaba a las alturas, similar a una nave espacial con dos cápsulas de escape.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En dónde estamos? -preguntó Carmen extrañada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En la lámpara del techo- respondió entre risas el pequeño -¡Perdón! Pero fue lo único que se me ocurrió para alejarlos del peligro... aquí podremos esperar a que lleguen los hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso es ridículo! -atajó Carmen visiblemente alterada -Tendrías que habernos reducido a unos cuantos centímetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no quieres creerme... asómate -dijo Balamkán señalando al horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven emprendió el camino, pero al dar unos pasos resbaló en el piso aunque logró mantener el equilibrio. Con cuidado continuó su andar levantando pequeñas polvaredas. Sin embargo, al llegar a la parte empinada del suelo sus pies se deslizaron, provocando que cayera de bruces. Aunque tenía polvo hasta en la boca, Carmen no quiso regresar. Tenía el orgullo herido y no pensaba soportar las burlas de sus compañeros. Después de varios intentos y de 'trapear' el suelo con su hipil, llegó a lo que parecía ser la orilla de la gran planicie y sacando fuerzas de su cansancio se aferró al borde y logró asomarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asombro ahogó las palabras. La impresión y el agotamiento hicieron que sus manos se soltaran y se dejara deslizar por el cristal hasta el centro de la lámpara levantando una espesa nube de polvo. El grupo tuvo que taparse la boca para evitar que los aluxes los escucharan toser. Después de unos minutos de angustioso silencio, al no oír señal alguna de alarma, se relajaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es cierto, René! Están destruyendo la casa. Parece que buscan algo... -informó Carmen muy exaltada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es lo que quieren esos enanos? -preguntó Javier al tiempo que trataba de quitarle el polvo a sus lentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A Japaykán –dijo el niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues nosotros no lo tenemos, es más, ni siquiera sabía de su existencia -interrumpió René quien ya estaba alterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espera... -interrumpió Javier -Déjame ver... no recuerdas qué hiciste ayer ¿Correcto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin embargo, pasaste una semana planeando una excursión a Oxkintok ¿No es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sip.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fuiste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé... ya te lo dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier lo miró por unos momentos y continuó -las heridas... ¿Qué me dices de ellas? ¿Dónde te lastimaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René trató de encontrar algo en sus recuerdos, alguna señal que le asegurara que no estaba loco, pero en su mente sólo se veía cayendo a un pozo sin fondo -No... no puedo recordar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Fuiste a la zona arqueológica?- insistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es posible... porque al levantarme estaba lleno de lodo... tenía la ropa rota y las heridas estaban frescas... pensé que me había emborrachado y peleado con alguien... por eso no lo había contado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Del tatuaje, ¿qué me dices?- intervino Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Repito que no me lo hice... por la mañana era como una especie de rasguño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Hoy no viste nada raro? -inquirió Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Algo raro? ¿Hoy? -preguntó a su vez René muy alterado -¡nada! Mi ropa, el tatuaje, el anciano, la casa limpia... y ahora esto ¡más de mil aluxes invadiendo mi casa! Noooo, todo el día ha sido perfectamente normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te pases... me refiero a que si no has visto algún objeto fuera de lo común -insistió Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, alguna estatuilla, piedras, vasijas... -En ese momento René se llevó las manos a la cabeza. Su rostro reflejó la intensidad del dolor que lo estaba atormentando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien? -preguntó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son como mil agujas que se clavan en mi cerebro. Siento que algo lucha por salir, pero no puedo... ¡Agghh!... ¡No puedo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las llamas... dijiste algo de una muralla de fuego... ¿Qué es? -intervino Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No sé! -contestó con la voz ahogada por el esfuerzo. René ya no escuchaba a sus amigos, el dolor lo había dominado -¡Basta!... ¡Déjenme en paz! -gritó antes de caer de rodillas, exhausto y con los ojos llenos de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cediendo a un impulso maternal Carmen lo abrazó y besó con ternura sus mejillas. Dejó que el angustiado joven se recostara en su regazo y le acarició el pelo para que se tranquilizara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para mí que este tarado se trajo algo que no debía... y todo por su pinche afán de figurar -reflexionó Javier en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya Javier -lo interrumpió Claudia -¡déjalo en paz!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia se dio cuenta que Balamkán no había intervenido para nada en la plática y sólo se había limitado a observar la escena. Así que, sin decir palabra alguna, encaminó sus pasos hacia el pequeño, que estaba sentado entre los cables de la lámpara y luciendo su mejor sonrisa la joven lo interrogó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú... ¿Eres un alux?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Já!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En español... por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, bueno! Sí... ¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, pero tengo la sensación de que sabes algo que no has podido o no has querido decirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yooo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí, túuu!... ¿Por qué estás aquí? ¿Qué nos ocultas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balamkán tragó saliva y no pudo disimular su nerviosismo al ver que Claudia movía coquetamente las enormes pestañas que enmarcaban unos ojos verde intenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor... dilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mágico ser suspiró profundamente y miró con firmeza a los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vine a recuperar a Japaykán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver la expresión de estupefacción que se había dibujado en el rostro de los jóvenes, se puso de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No malinterpreten mis palabras... vine a evitar que Japaykán sea rescatado y liberado de su prisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? -insistió Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es una larga historia...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que se hará más corta conforme la vayas contando -interrumpió Javier vivamente interesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo explicarlo para que entiendan? -reflexionó en voz alta, pero cuando vio que lo observaban atentamente, esbozó una sonrisa de circunstancia y continuó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Japaykán es el mismo Kukulkán... es decir... la parte oscura del dios -como vio que no comprendieron sus palabras soltó un profundo suspiro y continuó -Kukulkán es el dios de la Sabiduría y la Vida. Su misión es lograr la evolución espiritual del hombre. Los antiguos mayas lo entendieron y por eso alcanzaron niveles inimaginables de misticismo, al grado de convertirse en uno con la naturaleza. La armonía se respiraba por todas partes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando apareció Japaykán todo se acabó ¿no?... ¿De dónde vino? -aventuró Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! No, Japaykán, como ya dije, es el mismo Kukulkán -al ver una expresión de duda en las caras de los muchachos se desesperó -¡les dije que no iban a entender!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, sigue -rogó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien -suspiró -a diferencia de la concepción europea, en la Cosmogonía Maya el bien y el mal no están separados, forman parte de una misma entidad que tanto puede dar la vida como quitarla. Kukulkán trató de hacer de la raza Maya una cultura superior que no fuera vencida por la debilidad de la carne, las pasiones y la riqueza material.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así que encerró a Japaykán -volvió a intervenir Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjame terminar la historia -respondió Balamkán al tiempo que fulminó con la mirada al muchacho -Kukulkán sabía que pronto los mayas se enfrentarían a una prueba crucial: el nacimiento de una nueva raza que evolucionaría hasta niveles insospechados. Para lograr ese objetivo tendrían que fusionarse con una raza totalmente diferente, tanto en la carne como en el espíritu, para que surgiera la tercera cultura al amparo del amor. Así que el dios dejó la tierra para meditar en los siete cielos y prepararse para la nueva era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sin embargo, Japaykán no pensaba igual. Él deseaba la grandeza material para su raza. Convertirla en un imperio que se extendiera más allá de los cerros. Así que dejó a Kukulkán y retornó a sus dominios. Al no tener quien se le opusiera, su influencia fue tal que dividió al hombre, obligándolo a enfrentarse a sus hermanos en una lucha sin sentido por el poder. Y tiñó la tierra de sangre... al implantar los sacrificios humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que Balamkán lloraba, Javier sacó de los bolsillos del pantalón una servilleta y se la extendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Gracias -contestó mientras limpiaba las lágrimas de su rostro -disculpen, pero mi llanto es de coraje y frustración. Fueron años muy difíciles, sobre todo para los aluxes y J-Menes que nos opusimos a la sed de sangre de Japaykán... fuimos perseguidos y, materialmente exterminados... no me vean así... un alux puede morir, pero no es tan fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué más pasó? -preguntó Carmen alentándolo a continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Japaykán dio fuerza a los Uay o brujos oscuros y a los Kisines, los demonios del inframundo, y les ordenó destruirnos. Algunos hermanos optaron por pasarse al otro bando. No los culpo, pensaron que hacían lo correcto. Pero los esfuerzos de Japaykán por evitar que Kukulkán se enterara de lo que ocurría en la tierra fueron en vano. Logramos romper el hechizo aislador que cubría al imperio y llegamos a la morada del Gran Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ¿qué ocurrió?- intervino René, quien ya había superado la crisis nerviosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Kukulkán se enfureció y bajó a la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ocultar su emoción, Balamkán detalló los pormenores del enfrentamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La pelea fue extraordinaria. La furia de los contendientes se sintió por todo el mundo. Casi cien años duró la lucha de tan magníficos adversarios... sin embargo, el tiempo se agotaba. Para ejecutar su plan Kukulkán necesitaba vencer a Japaykán, si no, la nueva raza sería abortada antes de su concepción y las culturas participantes se exterminarían entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De quiénes estás hablando? -preguntó Javier, quien ya se había revuelto entre tanto dato histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Espera -interrumpió Balamkán -para vencer, Kukulkán reunió a todos los seres mágicos del Mayab, tanto hombres como mujeres, y los instruyó en un rito prohibido... ¿¡Cuándo se había escuchado que se hablara de encerrar a un dios!? -gritó con desesperación -pero eso fue. La fuerza de la naturaleza ¡de la vida!, se unió en un hechizo tan poderoso, que hubiera podido destruir al planeta. Fue una batalla épica que se libró en el cielo y la tierra, pero llegó a su fin cuando Kukulkán, aprovechando las propias armas de Japaykán, hizo que éste se descuidara, logrando atraparlo en una olla de barro... que es la que buscan nuestros amigos que están en el piso de abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia miró a Balamkán a los ojos, pero éste la esquivó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento que no es toda la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente –suspiró Balamkán -el problema no terminó ahí, por el contrario, se agudizó. Al encerrar a Japaykán se detuvo la evolución de la raza Maya. El dinamismo y equilibrio que le daban las dos fuerzas se perdió. Todo quedó paralizado y la gran cultura, al no poder avanzar, retrocedió hasta reducirse a unos cuantos cacicazgos. Eso fue lo que encontró el padre de la nueva raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué no lo liberaron? -interrumpió Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque después de la batalla Kukulkán quedó muy débil, tanto, que el retorno de la Serpiente Devoradora de Hombres sería terrible. Los años le han dado una fuerza increíble, tanta, que podría dominar fácilmente a la Serpiente Emplumada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces ¿qué ocurriría? -cuestionó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los seguidores de Japaykán reimplantarían su imperio por la fuerza de las armas, nutriendo a la tierra con la sangre de aquellos que consideran traidores: los mestizos. También asesinarían a todo aquel que creyeran invasor, aunque no lo fuera, pero por el simple hecho de no ser de sangre Maya sería considerado como tal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué horrible! ¡Nos van a matar a todos! -gritó Claudia aterrorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René encaró al alux -¿y cómo sabemos que nos estas diciendo la verdad? Puede que esto sólo sea una enorme mentira, una mala broma para volverme loco o…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada de lo dicho es falso. Si no me crees pregunta a nuestras visitas qué es lo que están buscando -respondió Balamkán con un dejo de indignación. En eso, los focos de la lámpara se encendieron y las luces proyectaron en el plafón las siluetas de los muchachos. Un golpe anunció que habían sido descubiertos. El siguiente, agrietó el cristal. Un tercero, lo destrozó. De un momento a otro el grupo se vio cayendo al suelo, donde los esperaba una multitud de aluxes con los brazos abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuélguense los mazos! -gritó Balamkán tratando de hacerse escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muchachos obedecieron de inmediato. Apenas las correas les tocaron el cuello, los garrotes se redujeron al tamaño de un dije. A pesar de lo vertiginoso de la caída, los jóvenes no sufrieron daño alguno gracias al reducido tamaño que tenían y que permitió a los mágicos seres atraparlos al vuelo. Las carcajadas de los captores retumbaron en la habitación cuando vieron que René y sus amigos trataban de escapar. El esfuerzo era inútil, los brazos de esos seres eran tan firmes como una piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tráiganlos! -gritó en español un alux calvo, para que los prisioneros pudieran entenderlo -el Tatich querrá conocerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ni lo sueñes, Tu’kiis -contestó Balamkán -jamás iremos ante él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón -replicó el líder mientras se acercaba amenazadoramente al pequeño ser -tienes razón... tú no irás. No eres necesario... así que ¡mátenlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muchachos protestaron a gritos ante la orden, pero unas fuertes manos les taparon la boca. Mientras, Balamkán se vio rodeado de aluxes que se preparaban para atacarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Espera! -gritó sin perder la sonrisa -Sin mí no encontrarás la urna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En serio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, soy el único que sabe dónde está... si me matas tu misión no tendrá éxito...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agarrándose la barbilla, Tu’kiis paseó unos momentos frente a su prisionero, su rostro denotaba el gran esfuerzo mental que hacía para pensar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es posible -respondió al fin, pero una horrible mueca, que intentó ser una sonrisa, le deformó la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí... puede ser... pero... me arriesgaré -y soltó una prolongada carcajada que fue secundada por su ejército.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡In petra corpore trasmuto! -El grito de Balamkán obligó a sus agresores a guardar silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El líder de los aluxes, con el rostro marcado por el terror, agarró por el cabello al pequeño ser y lo sacudió con fuerza -¿qué dijiste? No conozco ese idioma...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, es sólo algo del latín que aprendí con los frailes de Izamal... Uno que desea superarse y ser trilingüe -rió de buena gana Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dijiste?- volvió a preguntar sacudiendo con mayor fuerza al reo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada malo- insistió Balamkán al ver que su mazo de jade comenzó a brillar -tal vez sea lo último que veamos, pero será maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dije se elevó y la correa libró la cabeza del mágico ser y lentamente flotó hasta ubicarse en medio de la habitación. La verdosa luminiscencia cambió a morada e incrementó su intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ojos atemorizados, el ejército siguió el recorrido del diminuto objeto esperando que algo sucediera, por eso no fue de extrañar que gritaran de terror cuando vieron que dejaba caer algunas gotas de un líquido espeso, de color verde esmeralda, que hacía brillar a cuando objeto tocaba, al tiempo que la habitación se tornaba cada vez más oscura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Esa es tu magia? -gruñó Tu’kiis con sorna -¡trucos para niños!.... Basta... ¡Mátenlo ya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si hubiera sido una orden, de la joya brotó una fuente de líquido multicolor. Los enormes chorros bañaron a los aluxes provocando que varios huyeran despavoridos ignorando los gritos de su líder. Sin embargo, no pudieron escapar: el cristal de la ventana había sido reparado. Aprovechando la confusión, los muchachos lograron zafarse del fuerte abrazo que los apresaba, pero no pudieron correr, porque en vez de caer en suelo firme, se hundieron en esa extraña solución que ya había inundado el piso, aunque no estaba muy profundo, para ellos fue como zambullirse en el mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de sortear un nervioso bosque de piernas, René Javier y Claudia lograron reunirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Carmen? ¿Dónde está? -gritó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo sé! Creí que estaba contigo -contestó Claudia con cierta angustia y cansancio. En eso se golpeó la frente -¡Dios mío! ¡Acabo de recordar que no sabe nadar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hay que buscarla! -terció Javier antes de volver a sumergirse; momentos después salieron a la superficie con la frustración marcada en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier no podía hablar. Sentía que sus emociones lo iban a traicionar, así que fingió limpiar sus gafas. Levantó la cabeza para respirar profundamente y tratar de ordenar sus pensamientos cuando una sombra llamó su atención. De inmediato se puso los lentes -¡Miren! -gritó apuntando al techo. René y Claudia dirigieron la vista al punto señalado y vieron que Carmen flotaba hacia el origen de la fuente, sostenida por el mazo que llevaba en el cuello. Hasta ese instante cayeron en la cuenta que ellos también estaban levitando y que ya habían rebasado las cabezas del ejército de aluxes, que inútilmente trataba de detenerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una agradable sensación se apoderó de los jóvenes, quienes se dejaron llevar al sentir que estaban a salvo. Sin embargo, no estaban tranquilos, faltaba Balamkán. Lo buscaron entre la multitud y descubrieron que el pequeño ser seguía como prisionero de Tu’kiis. No obstante, sonreía a pesar de los golpes que recibía. Al escuchar a los muchachos gritar su nombre, levantó la vista y se despidió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -gritó Claudia -¡Balamkán corta el hechizo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No entiendo -interrumpió Javier -¿qué te ocurre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Se está sacrificando para salvarnos! -respondió Claudia con la voz ahogada por el llanto -lo que dijo en latín es similar al conjuro que nos enseñó... ¡Va a transformar en piedra a todos los aluxes!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo estás tan segura? -terció René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven ahogó un grito de rabia e impotencia -se nota que nunca entraron a clase de Etimología Grecolatina... lo que dijo: In petra corpore trasmuto quiere decir "Transforma tu cuerpo en piedra"... por eso nos puso a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué haría algo así? -La pregunta de René quedó en el aire porque una fuerte descarga los sacudió. Sus dijes se habían unido al de Balamkán. Ante la intensidad del castigo los muchachos trataron de quitarse las correas, pero sus miembros nos respondieron. El dolor aumentó hasta casi hacerles perder la conciencia. Sin embargo, el malestar así como vino desapareció, dando paso a un suave hormigueo que relajó sus doloridos músculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto descubrieron que la cabeza era lo único que podían mover, así que forzaron sus cuellos para tratar de ver qué ocurría abajo. Lágrimas de impotencia dejaron correr al observar cómo los aluxes golpeaban sin piedad a Balamkán... pero él sonreía, con seguridad. Después de recibir una patada en el estómago, propinada por uno extremadamente gordo, el pequeño levantó la cabeza para jalar aire. Eso le permitió comprobar que sus amigos estaban a salvo y gritó: -¡Consumatum est! -antes de que otro golpe le diera de lleno en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ramillete de mazos brilló con intensidad en un embriagador calidoscopio de colores. El suave líquido de la fuente se tornó viscoso y adquirió una tonalidad dorada. Los aluxes se espantaron y trataron de alejarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué clase de magia es ésta? –dijo Tu’kiis aterrorizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Balamkán ya no contestó. Yacía inconsciente en el dorado elemento, donde, momentos después, se hundió. El alux trató de sacarlo pero, al contacto con la viscosidad, su mano se volvió de piedra y retrocedió aullando de pánico. En su huida sintió que tropezó con un objeto duro y pesado. Con la mano sana hurgó en la colorida agua para sacarlo. Su terror fue mayúsculo al descubrir que había pateado una pequeña figura de barro de un niño con el rostro sonriente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu’kiis miró a su alrededor en busca de ayuda, pero no la encontró. Gran parte de su ejército ya no existía y los pocos que aún quedaban trataban de huir sin encontrar alguna vía de escape, para luego hundirse lentamente en la voraz mancha dorada. Luchó por mantenerse a flote en el único espacio donde todavía quedaba algo de líquido multicolor, pero no fue mucho tiempo. Agotado por el prolongado esfuerzo, las fuerzas le fallaron y maldiciendo en maya, se hundió. Momentos después, el agua se tornó dorada.&lt;br /&gt;Cuando parecía que todo había concluido, un remolino se formó en la superficie. El nivel del líquido bajó rápidamente y desapareció sin dejar rastro alguno, mas que cientos de figuras de barro y piedra esparcidas por todo el cuarto. Las estatuillas tenían una seña particular en común: el rostro deformado por el terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes fueron devueltos al piso lentamente. Una vez en tierra firme los mazos se separaron y dejaron de brillar, con excepción del de Balamkán, que sobrevoló las esculturas hasta posarse sobre una muy pequeña. Hasta ese momento se dieron cuenta de que habían recuperado su tamaño original. Sin decir nada, Carmen se dirigió hacia el lugar donde se encontraba el aún brillante mazo de Balamkán. Llorando de rabia, levantó con cariño la figurilla, la colocó en su seno y regresó con sus amigos, quienes ya se habían abierto camino hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No bien traspasaron el umbral, una fuerte explosión los tiró al suelo. Los aluxes habían volado en mil pedazos.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-2255868676735116695?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/2255868676735116695/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=2255868676735116695&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2255868676735116695'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2255868676735116695'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-balamkn.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Balamkán)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8KPVGFG5I/AAAAAAAAABs/3ppOjyzHbj0/s72-c/pru.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-1427442249970663046</id><published>2008-07-04T22:34:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:29:59.489-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan   2'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (X'Pet)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8IxAWOnNI/AAAAAAAAABk/Zr-3BcOMNQ8/s1600-h/arco.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219400131145538770" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8IxAWOnNI/AAAAAAAAABk/Zr-3BcOMNQ8/s320/arco.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;V X'PET&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de estar aturdido por el golpe, René se incorporó rápidamente para ver qué había pasado. Las ventanas estaban deshechas. Del interior de la casa salía un humo verde y de olor dulzón. Cristales y pedazos de madera estaban esparcidos por toda el área.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su lado, acostados en el piso, yacían inconscientes sus amigos. Tras verificar que estaban con vida, entró corriendo a la vivienda para evaluar los daños. Nada... parecía que no había sucedido nada, porque, a excepción de los accesos, la casa no sufrió daño alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! –gritó con furia -¡déjenme en paz! –Lo vivido era más de lo que nunca había soportado. Estaba exasperado y desconcertado. No sabía quién estaba detrás de todo lo ocurrido. Sólo deseaba que concluyera de una vez por todas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú lo iniciaste -escuchó a su espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no hice nada! -respondió al tiempo que volteó para encarar a su interlocutor. Su mirada recorrió ansiosa todos los rincones de la habitación. Revisó los muebles de la sala así como el librero donde descansaban la televisión y varias figurillas, entre las que destacaba un tecolote bellamente labrado en madera, gatos de porcelana, crucifijos e imágenes religiosas, entre otros adornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres buen observador, mas no ves lo esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz parecía provenir de todos lados. René revisó el lugar de nueva cuenta fijándose hasta en los más insignificantes rincones. Sabía que había alguien y estaba decidido a encontrarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sal de tu escondite y da la cara, cobarde! -gritó tratando de aparentar aplomo y serenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta de juegos tontos! -ordenó otra voz provocando que el muchacho brincara del susto. No obstante, alcanzó a darse cuenta de que, al otro lado de la habitación, se levantó una pequeña voluta de humo. Algo o alguien había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién eres? -preguntó alarmado René al tiempo que buscaba el origen de la segunda voz. La respuesta apareció ante él dejándolo sin habla. Tenía los ojos y la boca abiertos a su máxima capacidad. Trató de articular alguna palabra, pero de su garganta sólo salieron algunos sonidos guturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, hijo. A mí también me da gusto verte -contestó el anciano -veo que Balamkán hizo un excelente trabajo. Lástima que no llegué a tiempo. Me hubiera encantado verlos volar en pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano se dejó caer en el sofá de la sala -El hechizo que hizo es muy complicado, pero efectivo. Al menos en dos o tres meses no veremos por acá a esos aluxes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se sentó en un sillón, sin dejar de verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Sabía usted que vendrían?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, sí! Pero no imaginé que sería tan pronto -rió divertido -pero no tenías por qué preocuparte. Siempre estuviste protegido ¿verdad, Tunkuruchú? De inmediato, los ojos del tecolote que estaba en el librero brillaron intensamente, sus plumas de madera se transformaron en plumaje real y dando un prolongado "Uhú" voló hacía el anciano y se le posó en uno de los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay mejor rastreador que Tunkuruchú. Por eso le pedí que te cuidara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No entiendo ¿Qué está pasando? ¿Por qué necesito protección? Murciélagos, búhos, aluxes, chiiwos, alacranes y todos dispuestos a caer sobre mí. Y esa voz que me acusó de iniciarlo todo... usted tiene la respuesta... exijo que me diga qué es lo que quieren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campesino sonrió -tienes razón, ya es hora de las respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió un escalofrío en la espalda y pensó que no debió hablar con rudeza -presiento que no me va a gustar –dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón. No te va a gustar -pero una bondadosa sonrisa le cruzó el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sinceridad del viejo hizo que al joven se le pararan de punta todos los cabellos. Quiso hablar y ¿por qué no?, retractarse, pero el anciano lo detuvo levantando una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Las preguntas directas merecen respuestas iguales. La sinceridad es la llave que abre toda las puertas... sin embargo, la incógnita es ¿estás preparado para cambiar tu vida? ¿Estás listo para afrontar una responsabilidad que puede costarte la existencia? Pero, antes de que digas algo, te pido que me acompañes. Ya se me hizo tarde y si me retraso más X-Pet me va a matar... Ya sabes como son las mujeres -le confió el viejo guiñándole un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre se puso de pie y ordenó al tecolote remontar el vuelo y, dándole la espalda al joven, murmuró algunas palabras en maya y golpeó tres veces el piso con su bastón, provocando que una gruesa columna de fuego surgiera de entre las losetas de cerámica. La flama parecía estar viva, pues se movía inquieta, como si esperara alguna orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es hora de ir a casa, hijo. Dame la mano y sígueme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho dudó por unos momentos, pero obedeciendo a un impulso siguió al campesino y juntos se encaminaron a la hoguera. René se sintió hipnotizado por el rítmico danzar de las llamas, quiso tocarlas y dejarse cubrir por su cálido abrazo. Adelantó unos pasos hacia éstas, pero un quejido de dolor lo sacó de sus pensamientos. En ese momento recordó que sus amigos estaban desmayados en el patio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, ellos están bien, al igual que Balamkán. Vamos se hace tarde…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fuego comenzó a girar, como si fuera un brillante rehilete, hasta formar un túnel. A pesar del miedo que sentía siguió al anciano, quien confiadamente se introdujo por una abertura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entra ahora -René sintió que una fuerza lo jalaba al interior del ardiente conducto, donde, al contrario de lo que había imaginado, la temperatura era agradable y la llamarada le acariciaba la piel con suavidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El extraño lo observaba divertido -Sí, hijo, yo también sentí lo mismo la primera vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca del túnel se cerró a sus espaldas y el anciano continuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, antes que nada, quiero pedirte que no te asustes por lo que verás. El fuego nos transportará a nuestro destino, así que prepárate... ¡Ah!, y por favor, no vayas a gritar, porque me causa dolor de cabeza. Cierra los ojos si sientes miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo haré, quiero verlo todo. ¿Sabe?, no todos los días viajo en primera clase -respondió a modo de broma porque sentía que nada malo podía pasarle teniéndolo cerca, era como el padre que le faltó en la infancia y del cual no recordaba nada porque éste lo abandonó cuando apenas era un bebé. Pero en esos momentos no importaba porque aquel anciano le daba la seguridad que nunca tuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, sentía que algo faltaba. No podía definirlo, pero era un vacío en el alma que a gritos exigía ser llenado. Sintió que los ojos se le llenaban de lágrimas pero no pudo o mejor dicho, no quiso reprimirlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué lloras, hijo? ¿Tienes algún problema? -preguntó el campesino en tono paternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... no me pasa nada... una tontería, no se preocupe don... don... -con la mirada le suplicó que cerrará la frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-José -contestó tratando de reprimir la emoción que lo embargaba -José Pech Tun... pero si quieres, puedes decirme "Pepe".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias don Pepito. Estoy listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien... ¡Ko'ox! -De inmediato las llamas envolvieron a los viajeros y se escuchó un fuerte estallido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque trató de no perder detalle del viaje, no pudo hacerlo, porque un fuerte resplandor casi lo cegó. Sin embargo, sintió que su cuerpo no pesaba y que se deslizaba a gran velocidad como si patinara sobre una superficie muy pulida. El vertiginoso viaje terminó de una manera tan suave, que casi no se dio cuenta. Cuando abrió los ojos se encontró frente a una casa hecha de bajareque y huano, rodeada de todo tipo de plantas y flores, entre las que destacaban varios macizos de claveles rojos y blancos. A pesar de que las gallinas y pavos caminaban a su antojo y descansaban donde querían, especialmente al amparo de los árboles frutales, el lugar estaba extremadamente limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mujer de acentuados rasgos indígenas, vestida de inmaculado hipil blanco, salió de la casa llevando en sus manos sendas jícaras humeantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bébanlo antes de que se enfríe -dijo a manera de saludo al tiempo que entregó los recipientes a los recién llegados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hazlo, si no quieres que se moleste -susurró don José mientras la mujer, con los brazos en jarras, esperaba los trastes; aunque no sonreía, sus ojos brillaban de una manera reconfortante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René vio con desconfianza el líquido amarillento, de consistencia pastosa y aroma agridulce que contenía su recipiente -¿qué es? -preguntó medio asqueado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Atole nuevo! -respondió emocionado el anciano -¡Un manjar de los dioses!... Debes haberle caído bien, X-Pet lo prepara sólo en ocasiones especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque trató de sentirse halagado no le apeteció beberlo. Quiso rechazarlo, pero se topó con la firme mirada de la mestiza y no pudo articular palabra alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pruébalo, no te vas a arrepentir. Su sabor te será extraño porque no estás habituado, pero después, te resultará muy interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho tragó saliva. Contuvo la respiración. Llevó la jícara a sus labios y dio un pequeño sorbo. El sabor a elote concentrado le hizo hacer gestos, pero descubrió que era agradable al paladar. Además, notó que una tibia sensación reconfortaba su cuerpo. Una vez perdido el miedo, René acabó su atole en dos tragos y entregó el recipiente a doña X-Pet, quien sonreía complacida enseñando una dentadura cubierta con oro. Recogió los trastes y se dirigió a la casa de huano balanceándose por el peso de su rollizo cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si te hubieras negado a tomar el atole, X-Pet se habría ofendido y ¡Dios me libre de su furia! Es una excelente cocinera y le gusta recibir a los visitantes distinguidos con sus mejores guisos... tienes mucho que aprender todavía. La ciudad te ha alejado de tus raíces...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El atole me dio sed -interrumpió René sin prestar atención a las palabras del viejo -¿no tendrá algún refresco de cola, de casualidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es lo que te digo. En el campo no hay esas cosas. Aquí tomamos agua de pozo y jugo de frutas frescas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campesino lo tomó del brazo y lo llevó hacia un pozo que estaba en medio del patio y en cuyo brocal había una cubeta y una soga hecha de sosquil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–¿Tienes sed?, saca el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto -respondió con suficiencia René, al tiempo que cogió el cubo y, sin esperar indicación alguna, lo tiró al fondo de la garganta de piedra. Cuando calculó que estaría lleno comenzó a tirar de la cuerda. Pensó que la tarea sería fácil, pero, conforme halaba el cabo, sintió que el peso se incrementaba hasta el punto en que se le engarrotaron los brazos, el sudor perló su frente, el aire le faltó y las manos se le entumecieron y adquirieron una coloración roja intensa. Pero lo peor del caso fue, que, a menos de un metro del brocal, la soga escapó de sus manos y la cubeta se perdió en las profundidades de la oquedad y el muchacho cayó al piso furioso y jadeando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, muy bien, por poco y lo sacas -se rió don José -pero ¡lástima!, no lo hiciste ¿sabes por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -contestó tratando de jalar aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Corres mucho, hijo. No te das tiempo para escuchar ni observar. Pareciera que quieres comerte al mundo de un bocado y, eso... se puede hacer, sólo que hay que aprender cómo... vamos, saca la cubeta o X-Pet nos colgará a los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo, me arden las manos y tengo entumidos los brazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mejor! Están calientes tus músculos, además, no vas a dejar que una nimiedad te detenga ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que se levantó y volvió a coger la soga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien. El secreto es dar una amplia brazada a la vez, sin forzarte... sujétala firme y, cuando vayas a tomar el cabo, respira y cuando jales, contén el aire... y por supuesto, cuando hayas subido la mano, expiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hey! No soy tan bruto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no he dicho nada... vamos -lo animó -a la cuenta de tres... uno, dos y... René comenzó a jalar la soga al ritmo marcado por el anciano y segundos después la cubeta descansaba en el borde del pozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bien! ¿Ves lo fácil que es hacer las cosas cuando uno se da un poco de tiempo para escuchar? Bueno, vamos que X-Pet nos espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿X-Pet? Qué nombre tan raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José agarró la cubeta y enfiló sus pasos a la cabaña -Es una forma cariñosa de llamarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, dicho sea con todo respeto, me suena a nombre de perro...- René se interrumpió al ver la severa mirada del anciano. -Perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes... pero no se lo digas. Se llama Petrona, pero de cariño, desde que era una bebé, su familia le dice X-Pet. A mí me gusta. Tiene una sonoridad muy especial... Te explicaré... –dijo mientras bajaba el ritmo de su caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En maya la “X” suena ish y es el equivalente en español al femenino, por lo que traducido, X-Pet sería: La Pet o La Petrona. Es una forma coloquial de llamar a la persona que amas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar a la casa don José se dirigió hacia unas tinajas en las que vertió el agua. Mientras tanto, René paseó la mirada por la vivienda, que no era muy grande (unos 6 x 8 metros, calculó) el piso era de tierra compactada y firme a fuerza de tantas barridas. Una agradable brisa refrescaba el lugar gracias a las constantes corrientes de aire que se formaban entre las dos únicas puertas de la habitación. Encontró calabazos colgados en las paredes, herramientas de labranza, algunos atados de hierbas, un ropero bastante viejo y sillas de madera muy desgastada tejidas con petatillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un rincón, algo apartado del tráfico humano, estaba una mesa habilitada como altar, llena de imágenes de santos, crucifijos, velas de colores y fotografías deterioradas por el paso del tiempo y flores. Además de tres hamacas en las que encontró acostados a Carmen, Javier y Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Están bien -dijo doña X-Pet -sólo necesitan descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora estaba sentada en una piedra desgranando maíz. Al sentirse observada la anciana se ruborizó, dejó las mazorcas, se levantó, estiró su cansada espalda y tomándolo de la mano, lo llevó hasta una pequeña palapa, construida detrás de la casa, donde los esperaba don José sentado a una mesa bastante desgastada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, tienen que alimentarse. Les falta mucho camino por recorrer- dijo Doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me muero de hambre ¿qué hay para comer? –preguntó don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para ti, calabaza frita con elote y pepita molida. Necesitas bajar de peso ¡mira esa panza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José se revolvió molesto en su banca -No es gordura, son los músculos del abdomen que están muy desarrollados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Músculos? Cochinita pibil y lechón al horno es lo único que veo ahí. Tienes tanta grasa que podrías ahogar a un venado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano se puso rojo como tomate, pero no contestó, sabía que era inútil discutir con su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ti, hijo, te prepararé unos salbutes de pavo. Estás muy flaco y necesitas alimentarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo también quiero salbutes! -protestó Don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada... comerás tu calabaza frita y no se discute más -respondió con severidad la mestiza antes de dirigirse al fogón construido al ras del piso, cubierto por un enorme comal sostenido en tres piedras. Sin problema alguno, la mujer retiró la plancha de metal y colocó una sartén entre las brazas, a la que vertió aceite y agregó varios pedazos, finamente picados, de calabaza verde, cebolla y jitomate. Un suave viento llevó a los hambrientos comensales el aroma del guiso, haciendo que sus estómagos protestaran de impaciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hijo, acércame esa vasija. Ahí tengo guardados algunos granos de maíz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René obedeció y se dirigió hacia una enorme repisa, precariamente afianzada al bajareque, llena de recipientes que contenían las más diversas cosas como plantas secas, varios tipos de semillas, carne salada y pastas de achiote y chilmole, entre otras curiosidades. El muchacho tomó uno de los trastes, hecho en cerámica y tapado con un bacal, y lo mostró a la cocinera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, en ese tengo achiote... es el que está a tu derecha... sí, ese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el recipiente requerido René se encaminó al fogón pero en el camino tropezó con una pequeña piedra que sobresalía del piso. El susto hizo que soltara la vasija, la cual voló por los aires y fue a estrellarse contra las piedras de la fogata. Doña X-Pet levantó su pequeño cuerpo como impulsada por un resorte y corrió hacia el joven, quien cayó casi frente al fogón y de un fuerte tirón lo alejó del lugar segundos antes de que se escuchara una explosión y una gran llamarada se levantara donde se había roto el ánfora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Te dije que cambiaras el maíz! ¡Ese ya estaba húmedo! -gritó Doña X-Pet -¡mira lo que ocasionaste!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José no acertaba a responder -Este... lo iba a hacer hoy...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué fue eso? -preguntó el joven, quien todavía no se había repuesto del susto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé -contestó Doña X-Pet -pero cuando el maíz se humedece tiende a estallar, por eso se deja secar al sol y se guarda en recipientes aireados, pero éste, por lo visto, estaba bien tapado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anciana se acercó a la candela y vio que la sartén con calabaza frita no había volado al techo -Tienes suerte, Pepe, no desapareció tu comida, y se rió francamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de servir el guisado a don José, la mestiza colocó otra sartén en el fuego, donde vertió una gran cantidad de aceite; después sacó una bola de masa y se puso a tortear. Las pequeñas tortillas que salían de sus manos fueron depositadas en el hirviente líquido para que se frieran y después colocarlas con ayuda de una espátula de madera en un colador para que escurrieran e exceso de grasa. Cuando tuvo lista más de una docena las llevó a la mesa y de otra vasija sacó una pierna de pavo cocida, que deshebró con rapidez y repartió en pequeñas porciones adornándolas con pedacitos de aguacate, rodajas de jitomate, lechuga y cebolla en curtido. Cuando se llenó el platón lo acercó al invitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son tuyos... y te lo terminas todo -René no podía creerlo, le habían preparado más de veinticinco salbutes ¡jamás se los acabaría!, pero no se atrevió a decir nada y comenzó a comer ante la mirada complacida de la cocinera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, ya despertaron tus amigos! -exclamó don José señalando la puerta de la casa -pasen muchachos, vengan a echarse un taquito. X-Pet rápidamente dispuso platos y vasos para los recién llegados, quienes con la interrogación pintada en el rostro se acercaron a la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este... buenas… -balbuceó Carmen tratando de ser cortés -¿en dónde estamos? ¿Qué paso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primero coman. Ya habrá tiempo para las preguntas -ordenó la mujer mientras escanciaba una jarra de refrescante pozole con coco en los vasos de los comensales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte chillido llamó la atención de todos los presentes -¡Es Tsots!- gritó René. Momentos después, el impresionante quiróptero entró volando por sobre las cabezas de todos los presentes y se fue a posar en una viga de madera. Doña X-Pet se acercó al emocionado animal, lo acarició con cariño y le dio un ciricote melado como recompensa -Aquí tienes –dijo la mujer -disfrútalo... si quieres más, me lo pides. No quiero sorprenderte robando fruta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso me recuerda... ¿Dónde está Balamkán?- preguntó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está conmigo -respondió Carmen y sacó de su seno una diminuta estatuilla de barro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya que estaba bien protegido -comentó Javier ahogado por la risa -¡Suertudote!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque los demás festejaron el comentario, Carmen fulminó al muchacho con la mirada, logrando que éste se cohibiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José extendió la mano y, sin quitar la vista de la de Carmen, pidió que le entregara la figurilla. La joven dudó unos momentos pero, al final de cuentas, la dio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No debía de haber explotado como las otras? -preguntó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Pepe no respondió, toda su atención estaba centrada en la sonriente figura -¡Ah! pequeño pícaro- dijo al fin entre dientes -fue un trabajo mejor de lo que esperaba. Pero no será difícil revertir el hechizo –dijo al darse cuenta de que todas las miradas estaban atentas a cada uno de sus movimientos. Sonrío -no se preocupen. Su amigo está bien... X-Pet, prepara más pozole con coco... a Balamkán le encanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer sacó una bola de masa de maíz de color blanco, del tamaño de un puño, la cual comenzó a desleír en un enorme lec al que añadió pequeños trozos de carne de coco, canela, azúcar y un chorrito de leche. Una vez que el refresco estuvo listo, lo llevó a la mesa, junto con cuatro chiles habaneros dispuestos en un plato aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo hay que motivarlo para que despierte -comentó el viejo al tiempo que probaba la bebida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y los chiles? -preguntó Claudia ansiosa por saber qué iba a pasar, aunque sentía miedo de ofender al anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso, precisamente, es lo que lo motivará -respondió don José entre risas mientras introducía la pequeña escultura en el blancuzco líquido, para después rezar un conjuro en maya. De inmediato, el líquido comenzó a burbujear, como si estuviera hirviendo, y cambió varias veces de tonalidad; del blanco pasó al verde, posteriormente al rojo y después adquirió un color amarillo limón -es el momento, pásame los chiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José escogió un habanero grande y de color verde intenso que, tras murmurar algunas palabras en maya, lo partió e integró al pozole. El olor del picante hizo toser a los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Están bravos ¿eh? Son mi orgullo, yo los cultivo en mi patio -El anciano tomó el segundo fruto y repitió el proceso. Del recipiente comenzó a salir vapor mientras descendía el nivel del líquido. Al meter el tercer chile, el refresco adquirió una tonalidad rojo ocre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya está en su punto -manifestó complacido -háganse para atrás, no les vaya a salpicar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes retrocedieron sin dejar de observar el recipiente y sin saber qué esperar. El vapor se volvió espeso y oscuro. Parecía que la jícara iba a explotar. -Y va el último -sentenció el anciano al tiempo que echó el cuarto picante. Un fuerte estallido se escuchó, seguido por un grito mezcla entre dolor y emoción. Del lec salió "algo" disparado hacia el techo, pero con tal velocidad que nadie pudo verlo. Carmen sintió que algo cayó en su regazo y de inmediato se puso de pie, sin embargo lo que la había golpeado no cayó al piso, permaneció pegado al vestido. Temerosa de lo que pudiera encontrar, bajo la vista y descubrió que un sonriente Balamkán, cubierto por un líquido pastoso y oscuro, estaba firmemente agarrado al hipil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí que estaba bravo el chile! -dijo entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no estalló junto con los otros? -quiso saber Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque Carmen lo mantuvo húmedo y caliente. Si no lo hubiera protegido, su cuerpo se había secado y enfriado. Entonces habría corrido igual suerte. Pero como lo guardó en envidiable refugio, no le pasó nada -precisó el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet cambió el lec por otro lleno con agua limpia, miel y flores de maíz. Balamkán se metió de inmediato a disfrutar de un merecido baño. Mientras tanto, Carmen y Claudia acompañaron a la anciana a la casa principal donde se bañaron y cambiaron de ropa. Lo malo del caso fue que los vestidos de la mestiza les quedaron como carpas de circo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupen -dijo entre risas -Chichantí Leu Hipiló -al conjuro, la ropa redujo su tamaño hasta quedar a la medida de las muchachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo gracioso del incidente se esfumó cuando volvieron a la cocina y descubrieron que Javier, René y don José, ya habían dado cuenta de los salbutes. -¡Tragones! -gritó Claudia -Ojalá les dé Chok Nak.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se peleen, que ahorita preparo más -ofreció doña X-Pet retirando de la mesa el plato vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se moleste -respondió Carmen -podemos comer cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, no, hijita, ustedes son mis invitadas y es mi obligación atenderlas como se debe, además no te preocupes, los salbutes ya están listos -con un guiño de complicidad, la mestiza levantó el plato que ¡estaba lleno otra vez! -Coman todo lo que quieran... menos tú, viejo gordo, ya te dije que estás a dieta -don José iba a protestar, pero ante la firme mirada de su cónyuge optó por un prudente silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de comer, Claudia vació su bolso sobre la mesa y un montón de artículos de belleza rodó por la gastada tabla. Al darse cuenta que todos la observaban preguntó -¿qué pasa? Tengo que estar presentable para toda ocasión -comenzó a pintarse y tras una última revisión al maquillaje, atacó el plato de comida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que dieron cuenta de la comida, doña X-Pet retiró los platos e impidió que Claudia y Carmen la ayudaran mandándolas de regreso a la mesa donde escucharon al anciano decir -sé que quieren respuestas pero todo a su tiempo. Encendió un cigarrillo y echó una espesa bocanada, el humo formó varias figuras caprichosas hasta que una atrajo la atención de los muchachos: era una serpiente mordiéndose la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este... eso -Javier apuntó a la voluta de humo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, sí! Es Kukulkán o mejor dicho, así lo representaban en la antigüedad, antes de la gran guerra con Japaykán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Otra vez ese nombre -interrumpió René -parece perseguirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Así es! -respondió una voz proveniente del monte que rodeaba la casa. Una enorme llamarada surgida del suelo espantó a todos los presentes, menos a don José y a doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bienvenido Uxul. Pasa, estás en tu casa- dijo el anciano sin emoción alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre las llamas surgieron siete personas de rostro hosco y duro, vestidos a la usanza campesina y armados con machetes, encabezados por un individuo, de aproximadamente 30 años de edad, quien sin sonreír, se introdujo a la cabaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chicos, quiero que conozcan a Uxul Kan Pool, es J-Men de Opichén. Uno de los mejores y de los más jóvenes del Mayab. Los muchachos que lo acompañan son sus pupilos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Déjate de presentaciones vanas! -interpeló el recién llegado -¿dónde está la urna? ¿Ya averiguaste dónde la dejó el muchacho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, sí! -respondió don José sin perder su sonrisa -No te preocupes. Todo está bajo control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tuve una reunión con el Concejo de J-Menes y están muy nerviosos. Te dan de plazo hasta mañana, a esta hora, para que la vasija regrese a su lugar ¿la tendrás? -El brujo adoptó un tono sarcástico -recuerda que ya no eres tan joven como para cumplir con una empresa de tal magnitud, así que te sugiero que me entregues al chico, para que yo me aboque a la investigación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió que los cabellos de la nuca se le erizaban -¡Mangos, que! Yo no voy con nadie más. No soy juguete de ninguna persona -interpeló poniéndose de pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Xo tu boca! Eres quien menos derecho tiene de hablar -atajó furioso Uxul -Por tu culpa peligra todo el Mayab.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Momento! -levantó la voz don José -el joven está bajo mi responsabilidad y nadie, a excepción mía, puede llamarle la atención o decidir qué pasará con él ¿entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un brillo de furia destelló en los ojos de Uxul -está bien, que siga bajo tu cuidado. Ya veremos qué dice el Concejo si no regresas la urna a tiempo -un destello cegador envolvió el área y los visitantes desaparecieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me gusta ese tipo -comentó Doña X-Pet en voz alta -no quiero que regrese a esta casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo contradecirte -respondió en un suspiro don José -cambió mucho desde que se fue vivir a la ciudad. Se volvió, no sé, muy ambicioso y arrogante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo fue que se volvió hechicero? -preguntó Claudia vivamente interesada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El es hijo de J-Men -respondió la anciana -su padre le enseñó todo lo que sabía antes de morir. El buen Kan Ek creyó que, al introducirlo al mundo de la magia, cambiaría su carácter, pero no fue así, se volvió más y más ambicioso. No me extrañaría que quisiera quedarse con la urna y utilizar a Japaykán a su favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo también lo creo. Sin embargo, el Concejo parece confiar en él -murmuró don José -todavía pesa el recuerdo de su progenitor -al darse cuenta que los jóvenes estaban atentos a sus palabras, el anciano reveló: Kan Ek fue quien encerró a Japaykán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es posible! Eso sucedió hace más de 600 años si las cuentas no me fallan -indicó Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José sonrió paternalmente: -650 años exactamente. En ese entonces yo acababa de cumplir 40 años de edad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asombro afloró a los rostros de los jóvenes. No podían creerlo, así que voltearon a ver a la mestiza, quien volvió a mostrar su dorada dentadura -teníamos 20 años de casados, cuando sucedió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero... pero no aparentan esa edad -tartamudeó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias al sabroso sazón de X-Pet. Es una excelente cocinera -contestó Balamkán, quien ya se había cambiado de ropa y arreglado el cabello. El grupo festejó con una sonora carcajada la ocurrencia del alux, mientras que la mestiza se sonrojó hasta las orejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, es hora de comenzar -sentenció don José una vez que se apagaron las risas y fijó sus ojos en los de René -dime, hijo ¿recuerdas algo de tu viaje a Oxkintok?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René no pudo apartarse de la mirada del anciano. Sentía que llegaba hasta sus más íntimos secretos, pero en lugar de incomodarse, una reconfortante sensación de seguridad lo motivó a relajarse -no, señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, haz un esfuerzo -lo alentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se concentró en sus recuerdos. En eso, el semblante le cambio. Se agarró con ambas manos la cabeza y comenzó a aullar de dolor -no, no puedo... me duele mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José puso sus manos sobre la sien del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo... tranquilo... no luches, no te pelees, deja que el sufrimiento se vaya -momentos después se relajó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet se acercó de inmediato llevando una jícara en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bébelo, hijo, te hará bien -entre sollozos René llevó el recipiente a sus labios y tragó el contenido. Al momento sintió que una cálida sensación se apoderaba de su cuerpo. Quiso identificar el olor de la bebida, pero su olfato sólo captó el aroma de hierbas cocidas. Concentró entonces su atención en el sabor: tenía gusto a corteza de árbol -¿qué es? -preguntó intrigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Balché -respondió doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La bebida sagrada de los dioses -interrumpió Carmen -¿por qué se la dieron? Sólo se utiliza en ceremonias especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso hija -respondió don José -es para romper el hechizo antimemoria que tiene sin lastimarlo o causarle daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luego entonces ¿es cierto que éste mactah padece amnesia? ¿No estaba haciéndose el importante? -preguntó Javier con incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ver si entiendo -intervino Carmen -Japaykán desapareció y nadie sabe dónde está, a excepción de René, quien, a su vez, no recuerda en qué lugar lo dejó porque un hechizo hizo que lo olvidará ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es, con excepción de dos detalles -indicó don José –Balamkán y yo. Nosotros sabemos dónde está la urna pero nos interesa la salud mental del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿O sea que René no está loco? -preguntó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es. Está tan cuerdo como tú y yo -contestó Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí tienes, viejo -interrumpió doña X-Pet quien entró cargando una especie de platón de piedra labrada que colocó con cuidado en la mesa. Aunque el traste era muy pesado, ella lo manejaba como si se tratara de algo ligero. Entonces, el anciano sacó de su zabucán una bolsita de tela, de la que sustrajo un fino polvo blanco muy aromático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es incienso, no se espanten -dijo entre risas mientras lo colocaba en el recipiente de piedra -René, acércate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se levantó tambaleándose -estoy mareado, no sé si pueda. Me siento muy mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perfecto -dijo complacido don José -vamos... ven y toma asiento -con trabajo el muchacho se acomodó junto al anciano. Tenía ganas de vomitar ya que sentía al mundo girar a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedes verme? -preguntó vivamente interesado el anciano. -Algo borroso –respondió René arrastrando las palabras -Muy bien, estás a punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men acercó el plato de piedra -Abre los ojos muy grandes... más grandes... ¡bien!, relájate y deja fluir tus recuerdos - con un palillo de madera, don José encendió el incienso. Gruesos hilos de humo comenzaron a elevarse al techo y un aroma, algo picante hirió el olfato de todos los presentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bajen las cortinas!-ante la orden varios paños cayeron al momento cubriendo todas las entradas de luz, dejando la habitación a oscuras. La pequeña brasa iluminó débilmente los rostros de los participantes a la sesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quiero silencio total, nada de comentarios o risas... si es que quieren presenciar el trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René parecía hipnotizado. No se movía ni hablaba, es más, no se le veía parpadear. Su mirada estaba perdida en la humareda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abre tu mente René, déjate llevar... no temas... confía en mí -el hilo de humo engrosó hasta convertirse en una densa columna -bien, ahora quiero que enfoques la mirada en el humo... bien... eso es... ¿Logras ver algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo... veo... una... no sé... una especie de columna... con algo rojo en medio... parece una mancha... hay luz por todos lados... es... es una caverna... y... ¡No!... ¡Una serpiente se me echa encima!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo, ya pasó -susurró don José -creo que será necesario utilizar la proyección del pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué es eso? -preguntó Claudia temerosa de molestarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veremos sus pensamientos reflejados en el incienso -respondió el anciano, como si se tratará de un procedimiento común y corriente. Don José posó unos momentos sus manos sobre los ojos del muchacho, cuando las quitó las pupilas del joven empezaron a brillar intensamente, proyectando sendos haces luminosos que iluminaron la humareda. Poco a poco, las imágenes tomaron forma y comenzaron a narrar los detalles del inicio de la aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si fuera una pantalla de humo, los recuerdos comenzaron a pasar ante la asombrada concurrencia: desde la ida al cine con Margarita, pasando por la discusión que sostuvo con Luis Boffil, su jefe de Información en el periódico, así como la preparación del viaje y la borrachera previa a la excursión a Oxkintok, la cual se corrió con Miguel y Armando, y el arribo a la zona arqueológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Bien- susurró don José -ahora quiero que me cuentes qué ocurrió en Oxkintok... lo más relevante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La proyección se cortó para presentar otra escena, en la que se escuchó la voz de René diciendo a sus compañeros que entraría al "Laberinto" para comprobar si era cierto que los aparatos electrónicos dejaban de funcionar dentro de la construcción. No se escuchó respuesta. Acto seguido, se vio el interior del túnel maya iluminado por un haz de luz proveniente de una lámpara de mano. Comprobó la hora que tenía su reloj: las cinco de la tarde en punto. -Tengo una hora -dijo antes de comenzar a bajar lentamente las escaleras hasta que la oscuridad lo envolvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, la linterna y la cámara fotográfica que llevaba no respondieron. Intentó repararlas ahí mismo, pero tanta fue su concentración en la tarea que no se dio cuenta del paso del tiempo. Cuando salió del laberinto la noche ya había caído y las tinieblas dominaban el lugar. Llamó a gritos en varias ocasiones a sus compañeros con la esperanza de que estuvieran esperándolo. No había persona alguna, incluso, el custodio de las ruinas no se encontraba en la caseta de entrada. Así que decidió buscar la cabaña del vigilante y explicarle lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calculó que la casa tendría que estar del otro lado de la zona arqueológica, por lo que encaminó sus pasos hacia allá, alumbrado por la lámpara de pilas, que ya había vuelto a funcionar, avanzó un buen trecho con facilidad, pero, en eso, sintió que el piso desapareció bajo sus pies y cayó al suelo rodando cuesta abajo golpeándose con los arbustos y piedras que encontró en el trayecto, hasta que lo detuvo un denso matorral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de incorporarse y recuperar la linterna perdida en el camino. Un crujir de ramas le avisó que el viaje estaba por continuar y, así fue, la planta se rompió dejándolo caer por una ladera húmeda y tapizada de pequeños pedruscos, hasta que se detuvo en un lodazal, donde perdió la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad se apoderó del cuarto, pero la historia no terminó ahí, porque a pesar de nada se veía, se escuchó una respiración agitada, seguida de chispazos de un encendedor, que antecedieron a la aparición de un rayo de luna que iluminó una columna con una mancha roja, la cual, posteriormente, definió sus formas hasta que dejó ver a una enorme serpiente con una vasija roja reposando entre sus dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los amigos de René descubrieron cómo se había herido y se maravillaron con el enorme monstruo que lo persiguió al salir de la cueva y el Uay Chivo con su ejército de chiiwos y alacranes. Y casi aplaudieron cuando vieron aparecer al extraño ser que salió de entre las llamas, que ahora sabían que fue don José; el viaje en la mancha de murciélagos dirigida por Balamkán y cómo éste lo indujo al sueño. Aunque parecía que ahí se terminaba la proyección, don José no dejó que René saliera del trance, esperaba algo más. Segundos después sonrío complacido, aparecieron algunas imágenes difusas en las que se veía a Balamkán abriendo la puerta de la casa del muchacho y a éste siguiéndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de acostarlo en la cama, sacó de un zabucán que llevaba al hombro un tecolote de madera y lo colocó en el escritorio de la habitación. Posteriormente, el alux tomó la vasija entre sus manos con la intención de quitársela al joven, pero ésta brilló intensamente y se refugió en la herida de la mano del muchacho; de inmediato, el rasguño se transformó en un dibujo de una serpiente tratando de morderse la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que se preparó para lanzar un hechizo con el fin de recuperar la urna, pero fue interrumpido por unos ruidos provenientes del patio de la casa. Balamkán corrió hacia la ventana, seguido de René, y alcanzó a ver una sombra que a cuatro patas, se alejaba velozmente del lugar. Previendo complicaciones, el pequeño ser decidió suspender todo intento de recuperar la urna, por lo que regresó a la hamaca al muchacho. Después, todo fue silencio y oscuridad. La proyección había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato las cortinas se levantaron y dejaron que la luz inundara la cabaña. La tensión era tal que podía cortarse con un cuchillo, al grado que un quejido de dolor los hizo brincar. Ese pequeño susto relajó el ambiente haciendo que estallaran en risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Beto! ¿Qué te pasó? -preguntó angustiada doña X-Pet al ver que un perro malix color canela entró a la cocina. El animal se acercó a la anciana con la cabeza baja, estaba cubierto de heridas y vidrios rotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ese perro es el que arrojaron los aluxes contra la ventana para romper el hechizo de Balamkán! -dijo Carmen emocionada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está malherido ¡pobrecito! -manifestó Claudia, al tiempo que se acercó para acariciarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Recupera tu forma -ordenó cariñosamente don José -no hay por que temer, son amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El can retrocedió unos pasos y, frente a los incrédulos ojos de los jóvenes, se transformó en un muchacho de acentuados rasgos mayas finamente delineados, su cabello era negro y muy lacio, tez morena y complexión delgada. Iba vestido con pantalón y camisa de algodón, iguales a los del anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Él es mi nieto Alberto, apenas tiene 15 años y es un excelente J-Men, algún día será el mejor de Yucatán -el joven sonrío cohibido -Buenas tardes, yo... -no alcanzó a terminar la frase porque doña X-Pet lo jaló hacia la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira nada más cómo estás... ¿Dónde te fuiste a meter? -sermoneó la mujer mientras lo despojaba de su camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es cierto muchacho -lo interrumpió don José -¿cómo es que fuiste a casa de René?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... ¡Ay!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te muevas tanto -atajó la mestiza -que no puedo quitarte las astillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... seguí a Balamkán... -respondió apenado -pensé que podría ayudar, pero los aluxes me atraparon, me amarraron y lanzaron contra la ventana. Balamkán cortó las cuerdas y... así fue como pude escapar -Alberto bajó la cabeza ante la dura mirada del J-Men -Sé que no debí ir, pero se escuchaba tan emocionante que no lo pensé más y fui...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchacho –interpeló doña X-Pet -te pudo costar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perdón -respondió Alberto visiblemente apenado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno al menos no te pasó nada grave –continuó la anciana y Alberto, al darse cuenta de que el anciano sonreía, se sintió reconfortado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, ahora que todos sabemos dónde está la urna, será más fácil recuperarla... ¿no?- dijo el anciano al tiempo que guiñó un ojo a René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No será doloroso? -preguntó atemorizado el joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Posiblemente, pero procuraremos que sea lo mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuándo lo haremos? -intervino Claudia, quien estaba vivamente interesada en saber cómo iban a rescatar la vasija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta noche será- sentenció don José. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-1427442249970663046?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/1427442249970663046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=1427442249970663046&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/1427442249970663046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/1427442249970663046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-x-pet.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (X&apos;Pet)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8IxAWOnNI/AAAAAAAAABk/Zr-3BcOMNQ8/s72-c/arco.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-5442100689172381227</id><published>2008-07-04T22:30:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:30:29.830-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan   2'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (¡Qué beso!)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8HeI6dW3I/AAAAAAAAABc/C-MFJ9C6py0/s1600-h/portada.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219398707515841394" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8HeI6dW3I/AAAAAAAAABc/C-MFJ9C6py0/s320/portada.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;VI ¡QUÉ BESO!&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La boca de la cueva era impresionante. Los arbustos que la cubrían le daban un toque aterrador. No obstante, el grupo descendió por la garganta de piedra hacia el interior y la oscuridad los envolvió de a poco, pero no alcanzó a hacerlo en su totalidad antes de que llegaran a su destino: un cenote de agua cristalina. Los muchachos se despojaron de toda prenda de vestir y, al grito de ¡al agua, patos!, se dejaron acariciar por el fresco líquido. Después de retozar un buen rato, salieron en busca de sus vestidos para lavarlos, mas no los encontraron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Juro que aquí estaban mis pantalones -dijo René visiblemente molesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo -respondió al punto Javier -no hay que desesperarse... tienen que estar por acá. Vamos a buscarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo bueno es que no vinieron las chicas, si no ¡qué pena! -el comentario de Alberto provocó la hilaridad entre los jóvenes, pero un potente grito cortó las carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡René! ¡Javier! ¡Beto! ¿Están ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No bajen! -respondieron a voz en cuello, pero ya era tarde, las chicas ya descendían por la resbaladiza pendiente. Como una exhalación, los varones corrieron a refugiarse en el agua. Claudia y Carmen soltaron una franca carcajada cuando los vieron huir.&lt;br /&gt;-¿Qué quieren? -preguntó molesto Javier, quien estaba hundido en el agua hasta el cuello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, qué carácter! -contestó Carmen fingiendo indignación -y nosotras que veníamos a decirles que fuimos invitados a la fiesta de la Virgen del Carmen, Santa Patrona de la población de Opichén... ¡Vamos a estar en el Gremio de Señoras! ¿No es emocionante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Huy, sí, mucho! -respondió René con sarcasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos -intervino Alberto –será divertido... además de que en esas fiestas siempre hay la oportunidad de conocer chicas guapas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de pensarlo un rato, René, fingiendo resignación, respondió, al tiempo que se dirigía a la orilla del cenote –ta’güeno... pos... vamos -pero tuvo que regresar de inmediato a la poza, porque un grito de las muchachas le recordó que no tenía ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de estar doblado por la risa, Javier preguntó con qué vestimenta irían, porque despareció la que tenían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupen -respondió Claudia -Balamkán lo ha dispuesto todo -acto seguido, las jóvenes salieron de la cueva, en la que resonaron sus risas hasta que estuvieron muy lejos del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Balamkán se encargará de todo -murmuró entre dientes Alberto -¿a qué horas? ¿Acaso quiere que muramos de pulmonía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, no queda más remedio que esperar -dijo Javier mientras salía del cenote y tomaba asiento en una de las abundantes pedregones de la caverna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú eres el J-Men -señaló René con entusiasmo -aparece ropa limpia o de perdida, una toalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto dibujó una triste sonrisa en su rostro -no puedo –dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo soy un aprendiz, todavía no domino todos los hechizos. Apenas tengo cinco años practicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cinco años? -preguntó Javier extrañado -¿por qué tan poco tiempo? Creí que habías nacido con poderes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto le sostuvo la mirada. Una mezcla de emociones fluía por sus ojos -no soy nieto de don José... él me recogió cuando apenas tenía 10 años. Mi papá murió durante una batida. Según dicen, lo confundieron con un venado. Mamá falleció de tristeza. Nunca se recuperó. Después, el Tatich del pueblo me sacó de mi casa, me quitó la parcela de mi familia y me dejó en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la voz ahogada por sollozos recordó cuando Balamkán lo encontró deambulando por las poblaciones circunvecinas en busca de trabajo y comida. El alux se compadeció del niño y lo llevó a casa de don José y doña X-Pet, quienes le dieron cobijo y amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como el viejo vio que tenía muchas ganas de superarme, me inscribió en la escuela diciendo que era su nieto. Después, me enseñó algunos de sus secretos y conjuros, que son los que utilizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muchachos guardaron un respetuoso silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió que la historia de Alberto era muy similar a la suya, salvo que su padre no estaba muerto y nadie le había quitado su casa. Recordó las penalidades por las que pasó su madre para alimentarlo, vestirlo y cuidarlo, hasta que una neumonía le quitó la vida. A pesar de que algunos parientes lo invitaron a vivir con ellos, no aceptó, tenía 14 años y sabía que nunca podría adaptarse a nadie: estaba acostumbrado a vivir solo. No obstante, aceptó algunos ofrecimientos de empleo de sus familiares, lo cual le permitió subsistir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, como pasa en todos lados, algunos tíos amparándose en el argumento de que "era de la familia", a veces le pagaban con un plato de comida o con un salario menor al del resto de los empleados, aunque trabajara igual o más que sus compañeros. En ese entonces, un maestro de la escuela secundaria lo introdujo en la magia de las letras, donde además de descubrir su verdadero potencial, le permitió entrar a colaborar con el periódico donde ahora trabajaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí conoció a Javier, un muchacho de 18 años que se iniciaba en el mundo de las noticias. Juntos formaron una mancuerna bastante interesante... y desastrosa, porque cuando no estaban metidos en alguna investigación o problema, se la pasaban discutiendo y peleando por todo. Rió para sus adentros: sí, eran historias similares y a la vez muy distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte aleteo lo sacó de sus pensamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es Tsots! -gritó Javier -¡justo a tiempo! Ya me estaba congelando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enorme murciélago entró por la garganta de piedra llevando sobre sus hombros una figura muy conocida, que reía sin parar -¡aquí les traigo algunos trapos! -gritó Balamkán divertido al tiempo que saltaba al piso llevando un enorme zabullan al hombro -dice doña X-Pet que va a colgar del ramón más alto que encuentre a quien ensucie la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo bueno es que ya nos secamos -dijo Alberto -esperamos tanto que se nos escurrió el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué poca ma…nera! -interpeló Javier -nos hubieras avisado que te ibas a llevar la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tuve tiempo. Ahora dense prisa o no llegaremos a tiempo -Balamkán chifló con fuerza y Tsots apareció entre la negrura de la cueva. De un solo brinco subió a su montura y salió de la gruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para él es fácil decirlo -suspiró René -nosotros tenemos que ir a pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto ejecutó un encantamiento para secar el área donde estaban, con el fin de evitar que las ropas mancharan con el lodo de la cueva. Minutos después, estaban vestidos de punta en blanco, con sombrero jaranero, alpargatas y paliacate rojo, al cinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora sí lucimos como verdaderos uiniks -dijo René revisando su indumentaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú siempre lo has sido. No necesitas del atuendo -respondió Javier entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ja, ja, ja ¡qué agradable eres! -contestó René con sarcasmo y se encaminó a la salida. Después de dos o tres resbalones, salió de la caverna. Dejó que el aire le acariciara el rostro y aguzó el oído para escuchar si alguien se acercaba. Nada, salvo el canto de algunos pájaros. Luego se dirigió a la boca de la cueva y gritó a sus amigos que se dieran prisa... no obtuvo respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, tuvo la sensación de que era observado, volteó rápidamente y se encontró con unos ojos color negro azabache que lo miraban intensamente. La joven sonrió y medio atontado, René devolvió la sonrisa. Estaba sorprendido y no supo cómo reaccionar... frente a él estaba una de las muchachas más bellas que había visto en la tierra del Mayab. Una por la que, cualquier hombre, perdería gustoso la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René estaba atrapado por aquellos oscuros ojos de venado, que realzaban la delicadeza de las finas facciones mayas de la joven, enmarcadas por un hermoso cabello negro, lacio, que le acariciaba las caderas. Una delgada mano tomó la del muchacho y, con delicadeza, lo internó en el monte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven se dejó llevar, mansamente, como cordero al matadero. Nada importaba, ni Carmen, Claudia o Javier, la urna o don José, sólo quería estar con ella y seguirla hasta el fin del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los árboles y arbustos parecían abrirle paso a la grácil y enigmática doncella, quien se internó cada vez más en la espesura del bosque cantando una dulce melodía. Cada nota era como una gota de miel de X-Tabentún que embriagaba los sentidos. Al fin, se detuvieron bajo la sombra de una frondosa ceiba. En unas de las lajas que rodeaban al enorme árbol, sentó al chico y dulcificó aún más la canción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de tararear, acarició suavemente el rostro de René, mientras trataba de que sus labios se unieran. No fue una tarea difícil. Tras unos breves intentos, se fusionaron en un beso, tan intenso, que el muchacho sintió desmayarse. Vio luces de colores y descubrió que sus fuerzas se esfumaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trató de luchar y separarse, pero no pudo, lo que estaba ocurriendo era mayor a su voluntad, se repitió varias veces que eso no estaba sucediendo, que era un sueño, sí una horrible pesadilla de la que pronto despertaría y se vería acostado en su hamaca, en la seguridad de su casa de Pacabtún.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero un grito lo sacó de esos pensamientos -¡suéltalo, que lo estás matando! -era Claudia quien llegó a todo correr, vestida con un hipil blanco con el cuello bordado con flores hechas en punto de cruz, y empujó con fuerza a la extraña joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inesperada intromisión enfureció a la muchacha -¿cómo te atreves a tocarme? ¡Lárgate y ocúpate de tus cosas! ¡Este hombre es mío!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ni máiz! Déjalo libre o...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O ¿qué me harás? -interrumpió con seguridad la doncella -nada me daña ¿no lo entiendes? Estás en mis dominios y, aunque me alimento de la energía de los hombres, contigo puedo hacer una excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto Claudia sintió que un agradable sopor la invadía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No la mires a los ojos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La advertencia sacó a Claudia del encantamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Balamkán! -rugió el espectro -pequeño estorbo... regresa a tu milpa y no te metas en mis asuntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alux bajó del murciélago y se plantó junto a Claudia al tiempo que advirtió -estos dos son mis amigos, así que déjalos en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada me obliga a obedecerte y eso lo sabes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es cierto, se te olvida que conozco tu punto débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le inquietó la seguridad con la que el pequeño hablaba, pero la mujer se negó a demostrar que sentía miedo -¡mentiras! ¡Puras mentiras! -respondió dándoles la espalda -ahora... si me disculpan, es hora de comer -se acercó a René y relamiendo seductoramente sus labios le plantó otro beso en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claudia la atacó sin pensar en su propia seguridad y de un fuerte empellón separó a la pareja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la última vez que estorbas- gritó la extraña joven levantando las manos, las cuales se habían convertido en unas poderosas garras de jaguar y, enfurecida, lanzó varios zarpazos en contra de la joven quien a duras penas pudo esquivarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que era de complexión gruesa, Claudia se movía con rapidez y agilidad; estaba acostumbrada a pelear debido a que creció entre puro varón, aunque no tenía alguna técnica en específico, sabía dónde golpear y causar el mayor daño posible, pero tuvo que retroceder porque su oponente resultó ser inmune a sus ataques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balamkán se unió a la pelea pero no hizo gran cosa porque atravesó a la doncella sin que ésta siquiera se inmutara. Probó varios hechizos pero ninguno tuvo efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tsots contra ella!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El obediente murciélago se lanzó contra el misterioso ser. Los aletazos y el estridente chillido del quiróptero la distrajeron momentáneamente, mas no la detuvieron. De pronto, Claudia cayó en la cuenta de que estaba cercada. A su espalda se levantaba el ceibo y a los costados había dos grandes lajas. Ese momento de distracción le costó caro porque el espectro aprovechó para lanzarle un zarpazo directo al corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muchacha esquivó la garra, pero no fue lo suficientemente rápida ya que desgarró el cuello bordado del terno y le arrancó varios jirones de piel del pecho. La risa de la agresora se escuchó por todo el monte. Estaba lista para dar el golpe final... había ganado y nadie podría impedírselo. Pero, algo no estaba bien. Sentía que le ardía el brazo con el que hirió a la víctima. Se horrorizó al revisarse las garras y descubrir que tenía una brillante correa negra, de la que pendía un brillante mazo de lapislázuli, enredada entre las uñas. Sus ojos se desorbitaron y el terror le deformó el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agitó el brazo con fuerza tratando de deshacerse del dije, pero éste no se movía, parecía que se había fusionado a la piel. Un grito, mezcla de dolor y pavor brotó de su garganta cuando de la joya surgió un intenso resplandor verde que la envolvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pronto Claudia! -gritó Balamkán -agárrala con fuerza. No la sueltes por nada del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de estar impresionada por lo ocurrido, obedeció y corrió hacia la luminosidad y aunque parecía imposible, la sujetó con fuerza. El resplandor se intensificó hasta casi cegar a la joven, decreció y se convirtió en una esfera brillante que parecía agua que temblaba al más ligero contacto de los dedos de la muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilízate... ya pasó todo - dijo el alux con ternura -ahora, acércasela a René. A pesar de estar bañada en llanto, Claudia, con paso inseguro, se acercó al muchacho que en esos momentos parecía un muñeco de trapo tirado entre las piedras. Al colocar la esfera junto a los labios, un chorrito de luz se derramó hacia la boca del joven, el flujo fue constante hasta que desapareció ante los ojos de la atónita muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No queda más que esperar-sentenció Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Está bien? -preguntó Carmen, quien acababa de llegar corriendo al lugar, seguida por Alberto y una agitada doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sólo necesita descansar -respondió la anciana después de revisarlo -muy bien hija, hiciste lo correcto al seguir los dictados de tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces... ¿por eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por supuesto! -reviró la hechicera -sólo un corazón enamorado podía vencer a la X-Tabay. El chico te gusta y por él arriesgaste tu vida. Esa es la única arma contra la que ella no puede hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si era la X-Tabay ¿porqué se desintegró cuando me arrancó el dije de Balamkán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchacha ¡estamos hablando de amor en la más pura de sus manifestaciones! La joya sólo sirvió como un simple conductor de tu amor ¿quieres más explicación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora tienes que cambiarte de ropa para que vayamos a la fiesta del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Volverá la X-Tabay?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, es uno de los espíritus que pueblan el Mayab. Ella nació por una maldición y mientras no se perdone a sí misma, seguirá existiendo; por eso Balamkán no pudo hacerle nada… ella vive de los deseos carnales del hombre, los sublima al máximo hasta que se pierden en ellos quedando totalmente indefensos. Entonces les absorbe el alma hasta matarlos; los que logran sobrevivir quedan condenados a la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero de dónde salió… quién la creó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ella misma fue la responsable de la maldición. Todo comenzó, si la memoria no me falla, cuando llegaron los primeros españoles a nuestras tierras. Era una mujer hermosa, hija de uno de los más grandes caciques de la antigua Zací, donde hoy se levanta la ciudad de Valladolid, quien se opuso heroicamente al avance hispano mas fue derrotado tras una larga lucha. Los vencedores exigieron que la joven formara parte del botín de guerra porque le había gustado al capitán a quien fue entregada sin consideración alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet hizo una pausa para ordenar sus ideas y continuó –la joven pensó que se convertiría en esposa del gallardo ibero, del cual sintió que estaba enamorada, por lo que aceptó con dignidad su destino. Sin embargo, el sujeto sólo la utilizó y después la entregó a sus tropas para que saciaran sus instintos. Fueron días infernales los que ella sufrió, tanto, que su alma se llenó de odio y de una sed infinita de venganza. X-Tab, la diosa del suicidio, acudió al escuchar su lamento y ofreció librarla del sufrimiento y llevarla al reino de Xibalbá, mas ella no quería irse, deseaba fervientemente castigar a sus verdugos y eso fue lo que pidió a la deidad, acabar con cuanto hombre se encontrara en su camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ante la determinación de la joven X-Tab decidió conceder el deseo, mas para evitar que acabara con todos los hombres, le puso como condición habitar en la parte oscura de la Ceiba, el árbol de la vida de los mayas, y no atacar a plena luz del sol. Las tinieblas serían su hogar y lugar de cacería. La doncella aceptó y de inmediato se apoderó de la espada del soldado que la acababa de ultrajar, y de un solo golpe la hundió en su vientre. La muchacha cayó muerta y ese mismo día fue enterrada. Nadie, mas que su padre la lloró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A partir de esa noche aciaga comenzó la maldición que hasta nuestros días persiste; sólo el amor verdadero la puede derrotar, por eso ataca a los hombres que se aventuran a caminar solos por los montes, jamás acompañados, por que a ellos nunca los podrá tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué cuento tan interesante ¿quién es el autor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Niña, que no es cuento, sucedió en realidad, aunque hay varias versiones de la historia, te digo que ella no murió y que va a regresar apenas vea la oportunidad… pero bueno, ya pasó... Ahora Alberto, carga a René y vámonos a casa, que cae la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escalofrío recorrió la espalda de Claudia, sentía la respiración de alguien sobre la nuca, así que se volvió para ver qué ocurría y se encontró cara a cara con la doncella, la cual, sin decir palabra, le plantó un beso en la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–Te envidio -se le escuchó decir antes de desaparecer en el aire con una triste sonrisa dibujada en los labios.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-5442100689172381227?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/5442100689172381227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=5442100689172381227&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/5442100689172381227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/5442100689172381227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-qu-beso.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (¡Qué beso!)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8HeI6dW3I/AAAAAAAAABc/C-MFJ9C6py0/s72-c/portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-7902392493090025281</id><published>2008-07-04T22:21:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:31:09.835-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan   2'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Opichén)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8FlRJ_zcI/AAAAAAAAABU/GLsAwvmcbQc/s1600-h/tuntun.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219396630964325826" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8FlRJ_zcI/AAAAAAAAABU/GLsAwvmcbQc/s320/tuntun.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;VII OPICHEN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuántas horas pasaron?, ¿dos?, ¿tres?, ¿seis? No lo sabía pero sintió que durmió demasiado. La cabeza le dolía y tenía los músculos entumidos. Abrió los ojos, pero sólo distinguió manchones de colores. Muy lentamente las figuras fueron adquiriendo forma y definición: todas sonreían. ¿Qué ocurrió? era un misterio, pero una dulce tonada rebotaba en su cerebro junto al recuerdo de un beso... pero ¡qué beso! Tan apasionado, que casi le cuesta la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bebe esto -ordenó doña X-Pet -hará que te recuperes pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René obedeció y dio un gran sorbo al líquido y sintió que se ahogaba. Con trabajo lo tragó. Una sensación de calor e irritación inundó su cuerpo. Las lágrimas afloraron a los ojos, comenzó a sudar y sus sentidos se alertaron de inmediato -¿qué es ésta porquería?- preguntó indignado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Jugo de naranja agria con chile molido -contestó la mestiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ugh! Ya lo identifiqué... ahora que me acuerdo… ¿Qué paso? ¿Por qué estaba inconsciente? -Javier se adelantó a responder -te atacó la X-Tabay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No seas hiperlactante! -contestó molesto al sentir que se estaban burlando de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, es en serio -interrumpió don José -existe y tú sobreviviste a su ataque... gracias a que Claudia intervino a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los rincones de la casa, junto a una de las puertas, estaba sentada Claudia, apartada del grupo. La joven tenía la mirada perdida entre el follaje del monte, parecía pensativa. Las heridas corporales ya habían cerrado gracias a los cuidados de la anciana, pero las internas no. Todos se habían enterado de que le gustaba René. Se sentía como una tonta. Agradeció que la mestiza lo pusiera al corriente de los sucesos ocurridos junto a la Ceiba... omitiendo algunos "detalles" sin importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto, todo había vuelto a la normalidad: René continuó discutiendo con Carmen y Javier... y ella... escuchando todo en silencio; y don José y doña X-Pet riéndose del cuadro, mientras ultimaban los detalles del viaje a Opichén. Pensando que ya estaban muy retrasados, Claudia consultó su reloj ¡apenas iban a dar las seis de la tarde! ¡No podía ser! Eran las cinco de la tarde cuando Alberto le avisó que la X-Tabay se llevó a René y éste, durmió fácilmente más de dos horas. Don José se acercó a la joven y paternalmente la abrazó por el cuello y le susurró al oído -no te preocupes... hay más tiempo que vida. Disfruta cada segundo y sentirás que las horas y los días no pasan -después el anciano volteó hacia el grupo para ver si por fin estaban listos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien... ¡Vámonos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una enorme garganta de fuego se abrió paso bajo sus pies. Las muchachas pegaron un fuerte grito que fue seguido de un ensordecedor estallido… después, reinó el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una de las calles aledañas a la plaza principal de Opichén un intenso resplandor dejó ver a ocho siluetas surgidas de la nada -vamos, que nos están esperando -dijo doña X-Pet encabezando al grupo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tsots, será mejor que te vayas a volar por ahí mientras termina esto -ordenó Balamkán. El murciélago emprendió el vuelo y se fundió con la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me había fijado -dijo Carmen -qué lindo te ves vestido de mestizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balamkán se sonrojó -bueno... este... sólo porque me lo pidió X-Pet... pero, me veo bien ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claro que sí! -respondió Claudia al tiempo que le ofreció su brazo al alux -¿me harías el honor de acompañarme? -más rojo que un tomate Balamkán pasó su pequeño brazo por el de la joven y se encaminaron a la plaza del poblado, punto de reunión del Gremio de Señoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el lugar ya había varias mestizas, todas portando con orgullo el terno tradicional, adornado con cadenas y rosarios confeccionados en filigrana de oro y, en los hombros, el insustituible rebozo de Santa María, formadas en largas filas, en las que destacaban bellos estandartes con la figura de la Santa Patrona del pueblo, así como frutas, panes colgados en las coloridas ramadas hechas en papel picado, en cuyo interior descansaban dulces y licores que serían consumidos después de la ceremonia religiosa. Los hombres, que iban de punta en blanco, cerraban el nutrido contingente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras que Doña X-Pet se integró a las dirigentes de la agrupación religiosa, don José y los muchachos fueron acomodados en los diversos grupos que integraban la procesión organizada para dar gracias a la Virgen del Carmen por las bendiciones recibidas. Animados por un grupo de charanga inició la festividad con la entonación de cánticos religiosos, mientras que los jóvenes se entretenían lanzando voladores a los cielos, que, al estallar, iluminaban la noche con fugaces figuras multicolores. René caminaba al lado de don José, al final del contingente, mirando con fascinación las múltiples formas en que el pueblo demuestra su devoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca se imaginó participar en una festividad de ese tipo, ya que él era un joven de ciudad con otras costumbres que siempre vio con desdén las actividades religiosas a las que siempre catalogaba de aburridas e insulsas. Pero ahora, contagiado por el ambiente de fiesta miraba para todos lados tratando de no perderse detalle alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Para qué hacen esta fiesta? -preguntó vivamente interesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es para agradecer a Nuestro Padre los regalos que nos ha dado: la vida, las cosechas, el amor y la salud -respondió el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero la Iglesia se opone a todo lo que es magia... lo consideran negativo... dicen que es jugar a ser dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, escuché algo de eso -respondió sin inmutarse -pero no es así. Los dones que Nuestro Padre te da son para usarlos. Siento que es mayor ofensa rechazarlos o negarlos. Aquí lo importante es cómo y para qué utilizarlos -el viejo suspiró -no se puede jugar a ser Dios porque Él es único. Es nuestro Padre celestial y Él decide qué es lo mejor para sus hijos. Nosotros sólo somos sus instrumentos, lo obedecemos y servimos con amor. El problema radica en ¿cómo utilizar los dones? Mas Dios es tan grande que nos dio la libertad de decidir. Todo lo que está a tu alrededor, es obra de Él y en todas y en cada una de las cosas hay magia. La magia de la vida, que bien utilizada motiva a que ésta florezca, pero también puede ser destructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No obstante, ustedes lo pueden todo ¿no? Al menos es lo que dicen las leyendas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ja! ¿Quién te contó esa mentira? Todo tiene límites, menos Él. La magia puede utilizarse para muchas cosas, como curar enfermedades, salvar vidas... en algunos casos, conseguir poder y riqueza terrenal, mas no te da la tranquilidad del alma ni la fidelidad de la pareja o el control de la muerte. Recuerda, todo lo que inicia llega a su final, es el gran ciclo vital... y ahora, calla, que ya vamos a entrar a la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente la procesión entró al templo colonial de Opichén, que originalmente fue una “capilla de indios”, que ese día estaba vestido con sus mejores galas para el oficio litúrgico. Al término de la misa, el grupo de charanga se dejó escuchar con unas movidas jaranas que invitaron a la gente a bailar en el atrio de la iglesia. Don José y Doña X-Pet, como un par de jóvenes enamorados, se integraron a las parejas que guachapeaban al ritmo de la música yucateca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el otro extremo de la calle, bajo un mar de coloridos banderines confeccionados en papel picado, Claudia y Balamkán demostraban que también sabían darle gusto al cuerpo, como los mejores bailadores. Carmen, por su parte, trataba de no perder detalle del festejo, ya que pensaba utilizarlo para un ensayo sobre costumbres y tradiciones de los pueblos del Mayab.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos! -la invitó Javier a bailar, al tiempo que la tomaba del brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás loco? Yo no sé bailar jarana -protestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Claro, porque eres yucahuach -replicó René devorando una marquesita rellena de queso holandés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es eso... niño -respondió Carmen lanzándole una mirada asesina, que hizo que el muchacho se atragantara con la dulce tostada -lo que ocurre y no me da pena reconocerlo, es que no sé bailar jarana porque nunca la aprendí, ya que nací y estudié en el Distrito Federal y ahí se enseña otro tipo de bailable folclórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues ésta es una buena oportunidad para que aprendas -replicó Javier al tiempo que la llevó, de un jalón, a la improvisada pista de baile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen entonces aprendió los pasos básicos conforme la danza avanzó. Al principio creyó que estaba haciendo el ridículo, pero después de algunos pisotones y uno que otro resbalón, le agarró el ritmo y sabor de la música, y descubrió que no era de esos bailables rígidos y rebuscados que presentan en los ballet folclóricos, sino que es una danza libre y fluida como la música que la acompaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hacen bonita pareja -comentó Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí! Pero hay que tener hígado para aguantarlos -respondió René antes de soltar la carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oscuridad de la noche envolvió el monte. Atrás había quedado Opichén y sus fiestas. La jornada sería larga y… peligrosa. Don José reunió a los muchachos; era hora de partir. La emoción que embargaba al grupo desapareció y dio paso a la indignación cuando las chicas se enteraron que no podían ir por el riesgo que entrañaba la misión. De nada valieron protestas, reclamos y llantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet secundó la disposición para asombro de las jóvenes -no se preocupen, los tendremos bien vigilados -dijo la anciana guiñándoles un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José, René, Javier y Alberto se encaminaron a Maxcanú, específicamente a Oxkintok, donde estaba la morada de Japaykán. Una vez que estuvieron lejos de Opichén, el J-Men hizo brotar una garganta de fuego que los condujo a la zona arqueológica. Al llegar se percataron de que no había persona alguna. A paso lento, pero seguro, avanzaron por los terrenos del otrora reino maya. El silencio era ensordecedor -es mala señal -advirtió don José al tiempo que sus ojos escrutaban el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin dejar de vigilar el área continuaron caminando hasta llegar al monte donde se levantaban varios montículos de tierra y plantas, que antes fueron majestuosas construcciones prehispánicas. Con la tensión reflejada en el rostro, ojos abiertos al máximo y dispuestos a responder al menor ataque, se internaron entre los matorrales. La espesa vegetación impedía que avanzaran rápidamente. Los machetes brillaron a la luz de la luna mientras sus filos abrían una vereda. De pronto, tropezaron con un objeto extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es mi lámpara -dijo René mientras la probaba -aún funciona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Apágala! -ordenó don José -llama mucho la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René obedeció y se la guardó en una bolsa del pantalón. Javier se detuvo intempestivamente provocando que sus compañeros se estrellaran contra él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? ¿Quieres matarnos del susto? -protestó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Shhh! -respondió en voz muy baja -me pareció ver unas luces rojas entre la maleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En qué lugar, hijo? -preguntó el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaban frente a mí, lo juro –aseguró Javier señalando al monte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sea lo que fuere, ya se fue -intervino Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo siguió avanzando por entre la maleza. Nadie hablaba, solo se escuchaban los pasos sobre la hojarasca. El sonido de un cuerpo al arrastrarse por las hojas los obligó a detenerse -una serpiente se aproxima, no se muevan, pase lo que pase -ordenó don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No bien el anciano terminó de hablar, cuando René sintió que sobre sus pies algo se arrastraba. El sudor perló su frente, su respiración se agitó, sintió que los fuertes latidos de su corazón se escuchaban por todo el lugar -no te muevas- ordenó don José, al tiempo que miraba hacia los pies del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquí está! -con la velocidad del rayo, el anciano se lanzó sobre su presa, la cual levantó victorioso; era una uolpoch. El grupo miró asombrado a la enorme serpiente retorcerse entre las manos del campesino en un esfuerzo inútil por liberarse. Los filosos colmillos del ofidio brillaban amenazantes a la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Parece que esas cosas me persiguen -comentó René tratando de controlar un ataque de risa nerviosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente, este amiguito nos estaba siguiendo ¿no lo reconoces? Intentó atacarte en tu casa -le recriminó el anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pe... pe... pero si vi que usted la mató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No murió. Afortunadamente la zafé a tiempo y pude curarla y dejarla en libertad, pero veo que prefirió seguirnos. ¿Por qué? -la mirada del anciano pareció brillar con intensidad cuando fijo la vista en los ojos de la víbora. Parecía que hablaban entre sí. Después la colocó cuidadosamente en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos puedes irte –le dijo y el reptil desapareció rápidamente entre la maleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos abrirá camino ¡sigámosla! -ordenó don José al tiempo que reemprendió la marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Don José -pregunto René -¿por qué serpientes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, por qué el pueblo Maya eligió a un reptil para representar a Kukulkán pudiendo escoger otra figura como un pájaro de bello plumaje, un fiero jaguar o, no sé, ¿un venado quizá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tiene lógica tu pregunta mas no es difícil de contestar. La serpiente representa la fertilidad, es la que se encarga de que las cosechas sean abundantes porque mantiene suave la tierra y elimina a los animales que atentan contra los cultivos, entre otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero dicen que representa al mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso depende del punto de vista. En muchas culturas alrededor del mundo se les venera como dioses vivientes, aquí es la representación de Kukulkán, el dios de la Vida y las Artes, aunque no quiere decir que sea una culebra. Es la concepción artística que se tiene de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo es Kukulkán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es la belleza y virtud personificada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero, se contrapone a Él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, no! Por el contrario, ayuda a que se cumplan los designios de Nuestro Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al caer un inmenso matorral vencido por un tajo de un filoso machete, quedó al descubierto la boca de una caverna -aquí es -indicó don José -entremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De uno en uno los muchachos se introdujeron al túnel. Tras un accidentado descenso llegaron hasta un cenote -¡Tun, Bey le K'iino' Ku! -la voz del J-Men retumbó con fuerza en la gruta. Poco a poco las paredes de la cueva se iluminaron dejando al descubierto sus secretos y un inmenso pilar en forma de serpiente apareció ante sus ojos. Un detalle de esa formación natural les llamó la atención: los dientes estaban manchados de color rojo. René se frotó la mano izquierda, donde lucía un tatuaje como recordatorio del robo que cometió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, hijo, es hora de devolver a Japaykán a su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo lo voy a hacer? -preguntó René sin ocultar el terror que en esos momentos sentía. No sabía cómo sacaría la urna del dibujo. Por un momento pensó que tendría que volver a lastimarse la mano con uno de los dientes de la víbora de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como te dije antes, deja que tu corazón te guíe y escucha. Así saldrá la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René tragó saliva. Sentía que el corazón quería escapársele del pecho. Trató de avanzar pero sus pies no respondían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Relájate -intervino Javier -ten confianza. Recuerda que estamos aquí y nada malo puede pasarte... salvo que el pilar te devore por ladrón...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gracias Javier! -René clavó su mirada en los fríos ojos de la sierpe. Respiró profundamente y se esforzó hasta dar un primer paso hacia adelante, después vino otro y uno más. El sudor le empapó la ropa. Era más que visible el esfuerzo que hacía para controlarse y cumplir con su cometido. Cuando se dio cuenta ya había llegado a la columna y con el corazón a punto de estallar estiró la mano marcada y la mostró a la escultura. Esperaba que ésta se le echara encima o que le infligieran algún castigo, pero no pasó nada. Volteó a ver a sus amigos. Nadie supo qué responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un inesperado y fuerte estallido los hizo brincar. Las paredes de la gruta se apagaron. Un débil rayo de luna que se filtró por el techo de la caverna e iluminó al muchacho, quien seguía con el brazo levantado a pesar de que el miedo lo consumía. El tatuaje comenzó a brillar débilmente. De las intermitencias brotó un delgado hilo luminoso que comenzó estirarse y serpentear en medio de la oscuridad hasta formar una espiral que creció cada vez más y más. Del terror, René pasó al asombro. Era uno de los espectáculos más bellos que jamás había visto. Ante sus ojos la espiral se volvió una esfera luminosa. Pequeños destellos corrieron a su alrededor dibujando la silueta de una vasija. Las descargas se volvieron cada vez más rápidas hasta que la pieza se corporizó entre sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro estallido. Las paredes de la gruta volvieron a iluminarse. La urna había regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Colócala donde estaba -ordenó don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo hagas! -gritó Alberto -¡dámela!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dices, muchacho… estas loco? -lo interpeló don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quédate donde estás, anciano! -ordenó Alberto al tiempo que lo apuntó con una rama de Balché -sé como usar esto, así que no me obligue –tú -dijo dirigiéndose a René -tráeme esa olla... ¡Vamos, obedece!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al ver que el muchacho dudaba, Alberto apuntó a Javier con la rama y gritó -¡wenen Tunich! -y una luz purpúrea lo golpeó convirtiéndolo en piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -gritó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué has hecho muchacho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cállense los dos!... Sólo denme la vasija -Alberto estaba nervioso y se movía sin parar. Quería salir de ahí cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? -preguntó don José -¿por qué haces esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Japaykán me dará lo que necesito ¡poder! A tu lado sólo soy un simple aprendiz, con él me convertiré en maestro, nadie podrá ningunearme o hacerme sentir que estorbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca te tratamos así, Alberto -respondió ofendido el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero los demás sí, sabían que no era su nieto, tan sólo su entenado. Un arrimado que recogieron porque les dio pena, eso duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero X-Pet y yo te dimos de corazón todo lo que teníamos. Eso vale más que la maledicencia de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no la confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, si usted hubiera confiado en mí me habría enseñado todos sus secretos, pero sólo me ofreció algunos trucos baratos. Eso quiere decir que pensó que no era lo suficientemente bueno para ser J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alberto, la preparación en el mundo de la magia toma años. No se aprende de la noche a la mañana. Mírame, tengo más de tres siglos y aún no he acabado de aprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me venga con sermones ¡cállese! Y tú –dijo dirigiéndose a René -¿qué esperas para darme esa maldito traste? ¿Quieres que lo hechice? ¿Eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, detente -gritó René al tiempo que comenzó a avanzar hacia el muchacho -Alberto, sé como te sientes. Yo viví una situación similar, mi padre me abandonó y mi madre murió, pero no por eso estoy lleno de rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No sabes lo que dices! No creo que hayas mendigado de puerta en puerta pidiendo mendrugos de pan, ni que te corrieran a patadas de tu casa y de tus tierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ¿te vas a desquitar con nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me vengas con preguntas estúpidas y dame la vasija.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No lo hagas René! No importa lo que me pase, cumple con tu cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Don José… lo siento... No puedo ponerlo en peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres un cobarde -se rió Alberto, al tiempo que le arrebató la vasija -me costó mucho trabajo, pero al final, es mía. Yo gané.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué dices eso, Alberto? -preguntó don José tratando de ganar tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ayer por la noche vine a la cueva en busca de la urna. Quería liberar a Japaykán para que recompensara mi fidelidad. Estudié algunos libros que descubrí en la biblioteca secreta de Oxkintok en los que se detallaba la forma de dominarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero sólo eres un niño, esos rituales deben ser hechos por magos poderosos -interrumpió don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin prestar atención al anciano, Alberto continuó -en uno de los volúmenes encontré el mapa que señalaba dónde estaba la urna así como las defensas que tenía. Déjame decirte que tú eras lo más difícil, aunque tarde o temprano encontraría la forma de burlar tu vigilancia. Esperé a que las condiciones fueran propicias y me dirigí hacia acá, pero, cuál grande sería mi disgusto al ver a éste salir de la cueva llevándose la vasija, de inmediato lo enfrenté para quitársela... y estuve a punto de lograrlo de no haber sido por tu intervención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tú te transformas en perro, lo que me atacó fue un chivo -interrumpió René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ay niño, puedo adoptar la forma que desee. En dos ocasiones te tuve a mi merced y en esas mismas don José te salvó. Por eso tuve que ir a tu casa, pero cuando espiaba, Balamkán descubrió mi presencia, por lo que tuve que huir. Pensé que lo mejor era tenerte cerca, por eso ordené a una tropa de aluxes que yo mismo hice, que me arrojaran al ventanal, así ustedes verían a un pobre perro indefenso y no desconfiarían de mí. Cuando terminó la batalla estuve a punto de atacarte, pero tuve que volver a escapar cuando el anciano apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y la X-Tabay?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso fue un mero accidente, pero sirvió para mis planes, ya que al ver lo que ocurría corrí a informárselo a Claudia. Esa chica te ama, se le nota a leguas, por eso era la única que podía vencerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡La utilizaste! -gritó indignado René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Apenas te das cuenta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alberto -intervino don José -no puedes abrir la urna... piensa en lo que pasará... la sangre que se derramará... no puedes cargar eso en tu conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay problema -respondió el muchacho -Japaykán me recompensará con largueza, soy el único de sus seguidores que se atrevió a buscarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que Kukulkán no está en condiciones de enfrentarlo -interrumpió el J-Men aferrando con fuerza su bastón -el equilibrio no se restablecerá y llevará a la destrucción del Mayab.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé, pero eso no me interesa. Mi lucha es por Japaykán y por mí, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos plumas de faisán cortaron el aire. Alberto gritó de dolor cuando éstas se clavaron en su cuerpo. El castigo era insoportable. Trató de resistir pero acabó soltando la preciada pieza de alfarería. René se tiró en pos de ella logrando atraparla a escasos milímetros del suelo rocoso -¡la tengo! -gritó triunfal con la boca llena de barro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José no respondió, estaba concentrado en la entrada de la cueva –Uxul, entra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con paso arrogante, el hechicero se acercó -me descubriste, no en balde no hay mejor hechicero que tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Deja de cultivarme y dime, ¿qué haces aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, sólo salvarte la vida, deberías de estar agradecido -respondió Uxul sin apartar la mirada de los llameantes ojos de don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo puedo controlar la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uxul sonrió de manera burlona -¿en serio? ¿Podrías eliminar a tu "nieto" por la urna? ¡No! Eres un viejo cursi y no lo harías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de la ira que sentía, el anciano reconoció que tenía razón. En todo momento evitó lanzar un hechizo en contra de Alberto, lo amaba demasiado. En el fondo de su corazón, sentía que podía convencerlo de volver al buen camino y hacerle comprender el daño que podía ocasionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El muchacho te hubiera matado -continúo Uxul -y no habrías metido las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé que puedo hacerle cambiar de idea -interpeló don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sigues siendo el mismo... por eso mi padre te admiraba tanto, aunque me pese reconocerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué piensas hacer? -preguntó don José sin hacer caso al halago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevarlo ante el Consejo, no puedo hacer otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es justo! Es sólo un chamaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, es un jovenzuelo peligroso y como tal debe ser tratado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René, que no acertaba a moverse, escuchaba asombrado la discusión. La vida de Alberto estaba decidiéndose en ese momento -¿puedo hablar? -preguntó temeroso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -respondió Uxul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí -interpeló don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque intentó matarme, creo que Alberto es un buen chico... sólo se dejó llevar por impulsos propios de la edad. Yo también he cometido tonterías... como ésta -dijo al tiempo que levantó la urna -pero puede recapacitar y decidir mejor qué destino quiere. Esa es la facultad que Dios nos dio. Merece una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hablas muy bonito, pero ya decidí qué es lo que quiero -interrumpió Alberto. El muchacho había logrado arrancarse las plumas de faisán y apuntaba al grupo con la varita de Balché -ahora, si no te molesta... me llevo la urna... tengo mucho que hacer -dijo al tiempo que le quitaba la olla de barro a René -espero que les guste el cenote porque aquí se van a quedar, ya que dudo mucho que puedan salir usando magia. Recuerden que no funciona en lugares sagrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto se encaminó hacia la salida sin perder de vista a sus oponentes, por lo que no se fijó en un montón de gravilla que estaba esparcida en el suelo y al pisarla perdió el equilibrio. La vasija salió volando por los aires. Aunque corrieron a todo lo que daban sus piernas, ninguno la alcanzó. La olla de barro cayó entre las rocas de la caverna. Todos contuvieron la respiración. Nadie parpadeó esperando alguna explosión o la aparición del dios, pero nada sucedió. ¿Era en realidad la prisión de Japaykán o una buena imitación? Se preguntaron mentalmente, no obstante, nadie sabía qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡LA TENGO!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito los sobresaltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Balamkán surgió de entre las piedras llevando con cuidado, entre sus brazos, la antigua pieza de barro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-7902392493090025281?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/7902392493090025281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=7902392493090025281&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/7902392493090025281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/7902392493090025281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-opichn.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Opichén)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8FlRJ_zcI/AAAAAAAAABU/GLsAwvmcbQc/s72-c/tuntun.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-6654750313388240801</id><published>2008-07-04T22:14:00.000-07:00</published><updated>2011-10-13T19:30:32.829-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Japaykán)</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8DlR-AcdI/AAAAAAAAABM/7In5WJ75-hY/s1600-h/vasija.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219394432159216082" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8DlR-AcdI/AAAAAAAAABM/7In5WJ75-hY/s320/vasija.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;strong&gt;VIII JAPAYKÁN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Había visto todo. El rostro de la anciana mostraba las huellas del amargo llanto de la decepción. Su andar no era tan vigoroso como antes y en sus ojos flotaba una pregunta -¿por qué? -Alberto esquivó la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacen aquí? -preguntó don José al descubrir que Carmen, Claudia y doña X-Pet estaban en la cueva -les dije que esperaran en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pudimos -respondió Carmen mostrando una jícara de oro llena de agua perfumada -vimos lo que sucedió, así que decidimos venir con ustedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men suspiró -bueno, tal vez sea lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermosa escena familiar! -interrumpió Uxul -¿se les olvida que hay una tarea que terminar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no! -dijo burlonamente Alberto, quién volvía a empuñar la rama de Balché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alberto, no empieces otra vez. No entiendes que todo acabó... terminó... ¡Tzo'o' ki'!- respondió doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tal vez para ustedes mas no para mí ¿qué me espera? ¿Ser juzgado por unos ancianos decrépitos que sólo me quitarán mis poderes o que me condenarán a perder la razón para que acabe mendigando otra vez? ¡Porque eso es lo que me van a hacer! ¡No, esto acabará hasta que yo lo diga! -respondió Alberto visiblemente alterado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No dejaremos que te pase nada malo -intervino Balamkán -eres un buen muchacho y testificaremos a tu favor. Tendrás una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Déjate de palabrería barata y dame la olla -interpeló Alberto -o tú serás el siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se acercó a don José y le preguntó al oído -¿cómo es posible que en éste lugar, donde no funciona la magia, él haya petrificado a Javier?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por la vara de Balché -respondió el anciano en un hilo de voz -es lo único que tiene poder aquí porque proviene de un árbol sagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O sea que si le quitamos la vara, ya no será peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ma’alob.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cerebro de René funcionaba a mil por hora ¿cómo desarmarlo sin dañar a nadie más? Paseó la vista por toda la caverna, no había nada que le pudiera servir, salvo la linterna. Pero era una tontería lanzársela porque corría el riesgo de acabar como una escultura hecha por el escultor Rómulo Rozo, lo cual no le causaba gracia alguna. Un pequeño destello llamó su atención. A la entrada de la cueva algo se movía, parecía un pedazo de gelatina, pero tras concentrarse un poco descubrió que se trataba de una serpiente que se deslizaba sigilosamente por entre los pies de Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuidado, Claudia, una víbora! -gritó a todo pulmón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rolliza muchacha pegó un prolongado grito y empezó a brincar de terror tirando los cosméticos que traía en su bolso, mientras el asustado reptil escapaba a toda velocidad. René aprovechó el momento de desconcierto para saltar sobre Alberto con la intención de quitarle la vara. No obstante, el muchacho opuso resistencia y se defendió como fiera. Ambos aferraron con fuerza el madero, sabían que el que la poseyera dominaría la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José intervino en un intento por separar a los muchachos, pero no pudo, ninguno de los dos quiso ceder. Inesperadamente, Alberto gritó de dolor. Se dobló de espalda y soltó la vara, sus manos se crisparon con el castigo, dio media vuelta y cayó; tenía una pluma de faisán clavada en el cuerpo. Al ver el rostro endurecido de don José, Uxul sonrió -no morirá. Sólo estará inmóvil un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René, con la varita en la mano, se dejó caer en el suelo húmedo. Estaba agotado y bañado en sangre. Alberto fue un duro rival.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, creo que es hora de terminar con esto -dijo Uxul -Balamkán, dame la urna -el alux no se movió –¡Balamkán, te digo que me la entregues! -insistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No confío en ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que no confío en ti. No eres de nobles sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me importa lo que pienses, tienes que obedecer. Recuerda que represento al Consejo Mágico -contestó furioso Uxul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, veo en tus ojos brillar la codicia... la prepotencia y deseos de poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! -gritó don José -¡déjalo en paz! Que sea él quién devuelva la urna a su lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, vine por ella y no me iré hasta tenerla -sentenció Uxul antes de lanzar varias plumas de faisán contra el alux. Balamkán esquivó ágilmente la mayoría de los proyectiles menos uno... el que iba dirigido a su corazón. El dardo destrozó la urna que descansaba entre los brazos del pequeño y se hundió en el pecho. Por la fuerza del impacto, el alux voló por los aires hasta estrellarse contra una pared de la cueva, cayendo inconsciente cerca de las aterrorizadas mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un intenso zumbido rebotó contra el techo de la caverna taladrando los oídos de todos los que ahí se encontraban. Una mezcla de dolor y terror se dibujó en los rostros. Sabían lo que significaba, que Japaykán, la Serpiente Devoradora de Hombres, estaba libre... y muy furioso. De entre los restos de la vasija se elevó violentamente una densa columna de humo blanco y la tierra comenzó a temblar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué está pasando? -gritó Claudia aterrorizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es un temblor. Tranquilízate, son muy comunes en el centro del país -contestó Carmen -ya estoy acostumbrada, en la Ciudad de México ocurre a cada rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero en Yucatán nunca se han dado. Su suelo no es inestable -interpeló René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es Japaykán tratando de librarse de sus ataduras ¡retrocedan! -ordenó don José -¡René, ayúdame con Alberto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras las mujeres se acercaron a Balamkán para auxiliarlo, entre don José y René arrastraron a Alberto, quien seguía inconsciente, hasta donde estaba doña X-Pet -¿cómo está Balamkán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se pondrá bien -respondió Carmen –doña X-Pet le arrancó la pluma, pero necesita descansar. Hay que sacarlo de aquí -una fuerte explosión cortó la conversación. Lentamente voltearon para ver qué había ocurrido. El asombro afloró a sus rostros. La visión no se parecía a nada de lo que habían imaginado: de entre el humo salió un personaje ricamente ornamentado con plumas de faisán y quetzal en penacho, pectoral y taparrabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no era el guerrero joven y poderoso que habían pensado. Se veía como un anciano acabado, muy delgado y enfermo. Su piel morena era opaca y la gris cabellera parecía sosquil, aunque su rostro denotaba calma y serenidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uxul parecía no darse cuenta de nada, miraba embelesado la humareda -mi señor ha regresado -murmuraba para sí -mi señor ha regresado. Ahora ocuparemos el lugar que nos corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo que no concordaba con la imagen de paz y benevolencia que proyectaba Japaykán; su mirada era fría y destilaba odio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi señor ¡has vuelto! -gritó emocionado Uxul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué hasta ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Perdón? No te entiendo -contestó el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pasaron más de 600 años desde mi derrota ¿porqué hasta ahora se acordaron de mí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pudimos llegar a ti, Señor. Cuando caíste, los seguidores de Kukulkán se envalentonaron y nos cazaron como perros. Casi nos exterminaron. Sólo unos cuantos te permanecimos fieles y nos reagrupamos esperando tu regreso, pero al llegar los españoles tuvimos que dispersarnos y ocultarnos. Querían matarnos por los sacrificios humanos que hacíamos en tu memoria... fueron tiempos difíciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No se les enfrentaron? -preguntó con furia Japaykán&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pudimos -se justificó Uxul -ya no teníamos fuerza. El imperio ya no existía. Se desmembró con tu caída y se crearon pequeños cacicazgos, enemistados unos con otros, que aunque opusieron feroz resistencia al invasor, no se aliaron para expulsarlo y poco a poco se adueñó de todo, destruyendo nuestra herencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y... Kukulkán, ¿qué hizo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desapareció. El muy cobarde abandonó a su pueblo. Dejó que destruyeran nuestros templos y lugares sagrados y que impusieran a su dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Japaykán bajó la cabeza -o sea que todo está perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No todo, Señor, los que esperábamos tu regreso nos hemos reagrupado y estamos listos para atacar... en cuanto tú lo dispongas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien hecho, hijo, serás recompensado ampliamente, pero antes debo alimentarme, necesito sangre humana... mucha sangre. El encierro me ha debilitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un destello de odio iluminó los ojos de Uxul. Estaba feliz, había logrado su objetivo; ahora debía consolidarlo. Sin dejar de sonreír extendió el brazo hacia donde estaba René y sus amigos -tu alimento te espera, Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Japaykán se fijó en el heterogéneo grupo que lo miraba con el terror reflejado en el rostro -¿quiénes son esos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguidores de Kukulkán ¿no reconoces al anciano? ¡Seguro que sí!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pech Tun! -rugió Japaykán -¡te hacía muerto y ardiendo en las entrañas del Mitnal!&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Pues, ya ves que no es así. Sigo vivo y cumpliendo la misión que se me encomendó, ser tu carcelero -respondió con aplomo don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Serás el primero en morir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men dio un paso al frente, separándose del grupo, y se preparó para recibir el ataque mortal; la deidad lanzó un potente rayó en contra del anciano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ba’ax ka wa’alik! –fue lo último que gritó Chankom, uno de los pupilos de Uxul, antes de ser alcanzado por el golpe moral. El infortunado joven, que era el lugarteniente de los pupilos de Uxul, entró a la caverna para ver qué retrasaba a su maestro, pagó con su vida haberse interpuesto entre los contendientes, salvando así la de don José. El muchacho comenzó a retorcerse de dolor mientras su piel adquiría un brillo rojizo, como si se quemara por dentro. En cuestión de segundos se convirtió en tan sólo hueso y pellejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Rejuveneció! -gritó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, Japaykán lucía ahora una piel lozana, su cabello se había tornado color azabache y los músculos adornaban su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabía que mentía -dijo Carmen con una voz que no parecía la suya. Ante la mirada expectante de sus amigos la muchacha avanzó hacia la deidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carmen, ¿a dónde vas? -preguntó René tratando de detenerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Suéltame, esto es entre Japaykán y yo -ordenó la muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber qué hacer, René soltó el brazo de su amiga. No sabía por qué la había soltado. Parecía ser otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen se adelantó al grupo y encaró al dios -así que has regresado ¡bienvenido! -dijo la joven con sarcasmo -lástima que el encierro no haya corregido tus modales. Mira que asesinar a un chico indefenso para demostrar tu poder. Perdón... pero no es la gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Japaykán clavó una mirada cargada de odio en Carmen. Parecía que la iba a fulminar de un momento a otro. Sin embargo, después de observarla por unos segundos, una horrible sonrisa le deformó el rostro -bueno, bueno, bueno, tal parece que mi querido rival quiere gastarme una broma. Veamos, o tiene miedo, o gusta de exponer al peligro a sus seguidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ninguna de las dos cosas, Japaykán, sólo tomé prestado este cuerpo para poder observarte y ver qué hacías. Pero tienes razón, debo dejarme ver tal cual soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una suave luz amarilla envolvió a Carmen y de ella brotó un guerrero maya de recias facciones indígenas y ricamente adornado, mientras la muchacha caía desmayada al suelo. Don José y René corrieron a socorrerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El encierro no mejoró en nada tu carácter -rió Kukulkán -sigues siendo el mismo amargado de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a ti ¿de qué te sirvió encerrarme? ¡Destruiste lo que más querías! ¡A tu pueblo! -reviró al punto Japaykán -ahora pregunto, ¿quién hizo más daño? ¿Yo, que busqué su grandeza por medio de las armas o tú, que lo sumiste en la miseria, en la esclavitud y la ignominia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kukulkán no respondió, en sus ojos había una profunda tristeza. Sabía que Japaykán tenía cierta razón, pero no podían quedarse discutiendo, tenían que unirse para restablecer el equilibrio y devolver al pueblo Maya el lugar que merece en la historia -dices la verdad –reviró el dios con tono bajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Japaykán se abrieron al máximo. Estaba asombrado -¿te burlas acaso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De ninguna manera -respondió con calma Kukulkán -al encerrarte se rompió la armonía y todo se paralizó. Fue un error imperdonable, nunca debió ser así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué no me liberaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por temor a tu reacción, sabía que levantarías a los mayas en armas y destruirías el plan del Gran Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y acaso no fue lo que tu hiciste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kukulkán le sostuvo la mirada -sí, fue muy similar. Si quieres... ¡peor!, pero es tiempo de olvidar y restaurar el equilibrio ¡estamos a tiempo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Japaykán se le acercó amenazante -¿qué te hace creer que aceptaré?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres parte de mí y siento lo mismo que tú. Sé que deseas acabar con esto y volver a ocupar tu sitio... ¡este es el momento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así nada más? ¿Como si nada hubiera pasado? ¡Estás loco! –dijo Japaykán enfurecido al tiempo que se escuchó una explosión. El dios había lanzado una fuerte descarga de energía contra Kukulkán, quien recibió de lleno el ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe fue tan fuerte que lanzó al dios al cenote, pero a pesar de que cayó en el agua, no se hundió. El líquido se tornó firme como la piedra y suave como la pluma, ya que lo sostuvo sin dañarlo. Se levantó riendo -sabía que conservabas tu fuerza. Ese disfraz de anciano fue muy bueno, pero no tanto como para esconderte en tu totalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues no -respondió Japaykán lanzando otra descarga. En esta ocasión el dios se estrelló contra el pilar en forma de serpiente, el cual estalló en miles de fragmentos. Kukulkán quedó inmóvil, parecía desmayado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, ahora me encargaré de sus amigos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡In petra corpore trasmuto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Japaykán volteó hacia el lugar de donde procedía la voz y descubrió que René le apuntaba con la varita de Balché -¿crees que un simple conjuro me va a detener? -rió la deidad, pero cuando estiró el brazo para arrebatar el madero al muchacho, descubrió que lo tenía petrificado. Entonces se dio cuenta de que la rama era de Balché, el árbol sagrado de los mayas, el cual, según cuenta la leyenda nació de la sangre del dios padre, Zamná.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La piel de Japaykán rápidamente se convirtió en piedra inmovilizándolo. No obstante, René continuó apuntándole, temía que si bajaba la rama la divinidad destruyera su conjuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias, eso lo contendrá unos segundos. Tiempo suficiente para que se realice la fusión -manifestó Kukulkán, quien parecía ya repuesto del ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jamás! -gritó Japaykán al tiempo que la roca que cubría su cuerpo estallaba en mil pedazos golpeando a l muchacho. De inmediato, Kukulkán respondió con una potente descarga de energía, aunque su contrincante no esperó a que lo golpeara, la contuvo con un embate similar. El poder de ambos contendientes resultó ser fabuloso. La luminosidad fue tal que era imposible observar el combate directamente. No obstante, ese choque de fuerzas mágicas produjo inesperados resultados: Javier se despetrificó, la herida de Balamkán cerró y Chankom volvió a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cayó en la trampa de Kukulkán! -dijo emocionado don José –se está restableciendo el equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es posible! -gritó Uxul -Japaykán pierde fuerza ¡no puedo permitirlo! -El J-Men corrió hacia los contendientes y abrazó al dios. Su cuerpo brilló con intensidad y de inmediato fue absorbido por Japaykán. Eso provocó que su fuerza se incrementara enormemente, al grado que comenzó a empujar a Kukulkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, creo que éste es el final -manifestó don José con evidente alegría -X-Pet, es hora que ocupemos el lugar que nos corresponde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, tienes razón -respondió la anciana, quien de inmediato abrazó a cada uno de los jóvenes y les plantó su respectivo beso de despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué van a hacer? -preguntó preocupado René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cumplir con nuestra misión -respondió doña X-Pet -por favor, cuiden mucho a Alberto, es un buen chico, aunque un poco atrabancado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es hora de marcharnos. Balamkán, ya sabes qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alux asintió, con los ojos llenos de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos, no hay tiempo que perder -indicó doña X-Pet con la voz quebrada por la emoción. Don José le ofreció un brazo que ella sujetó con cariño y, abrazados como un par de enamorados, se dirigieron hacia Kukulkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Adónde vas, Pepe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja se detuvo en seco y volteó para ver quién hablaba. Las sonrisas se hicieron más grandes cuando descubrieron la identidad de los recién llegados: eran siete ancianos, todo ellos vestidos de punta en blanco -¡Bienvenidos!, dijo don José.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gracias -respondió el más viejo, que al parecer dirigía al resto -¿hacia dónde te diriges?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a volvernos uno con Kukulkán. Así cumpliré a cabalidad la misión que se me encomendó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siento frustrar tus planes, Pepe, pero no podrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué? Kuxim, no puedes hacerme esto ahorita -protestó don José -¡Kukulkán nos necesita!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y también estos muchachos. Sobre todo Alberto. Él es un joven muy influenciable y necesitará mucho de tu guía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kuxim clavó su mirada en los ojos de don José y ordenó -te quedarás aquí a enseñar a las nuevas generaciones de J-Menes. Tienes la madera y la paciencia para hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay pero que valga, obedecerás como siempre lo han hecho tú y X-Pet las disposiciones del Concejo. Ustedes son mejores maestros y tienen más paciencia que nosotros –dijo el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¿qué harás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estos viejos locos y yo nos fundiremos con Kukulkán... el equilibrio debe restablecerse. A partir de este momento estás al frente del Mayab ¡suerte! -A una señal de Kuxim, los J-Menes se encaminaron hacia Kukulkán y uno a uno se unieron al dios, dándole así la fuerza vital que necesitaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La energía en la caverna se incrementó a niveles inesperados lo que derivó en una potente explosión que hizo volar el techo de la cueva…. Después todo fue oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-6654750313388240801?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/6654750313388240801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=6654750313388240801&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/6654750313388240801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/6654750313388240801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-japaykn_04.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Japaykán)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8DlR-AcdI/AAAAAAAAABM/7In5WJ75-hY/s72-c/vasija.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-7741708210281723654</id><published>2008-07-04T22:05:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:32:22.929-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Chankom)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;IX CHANKOM&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espaciosa caverna ya no existía. El cenote estaba lleno de rocas. El polvo lo cubría todo dificultando la respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-X-Pet -ordenó don José -saca a los muchachos y a Balamkán. Llévate la rama de Balché... por si las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se acercó a la anciana y le entregó la vara. Al verla se sobresaltó, parecía que la mestiza había perdido todo su vigor; ahora se veía como una mujer pequeña, apagada y muy frágil. Una triste sonrisa afloró a sus labios. Sin decir palabra alguna tomó el madero, se dio media vuelta y se dirigió a las muchachas -Ko'ox –dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado Carmen recogió la jícara de oro llena de agua perfumada que les permitió ver la pelea con Alberto, mientras Claudia metía en su bolso el equipo de maquillaje que se le cayó. Cuando concluyó, levantó con cariño al alux y, abrazándolo con cuidado, se puso en marcha. Por su parte, don José y René se abocaron a la tarea de buscar al discípulo de Uxul -no creo que esté con vida -dijo René con gravedad -las piedras debieron sepultarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sigue buscando, debe estar por ahí -el anciano apuntó hacia lo que alguna vez fue la entrada de la caverna. Cuando el muchacho se dirigía a ese lugar fue sacado del camino por un manchón blanco que pasó velozmente a su lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué demonios....? –pero no pudo completar la frase. Las palabras se negaron a salir cuando vio asombrado que un enorme tecolote blanco revoloteaba entre los escombros, era Tunkuruchú, el cual había encontrado algo y se había lanzado en pos de la presa. El ave luchaba por remontar el vuelo llevando en su pico una especie de tela blanca, muy larga, con algo café colgado en uno de los extremos -¡ahí, está! -gritó René antes de correr hacia donde estaba el pájaro -está cubierto de piedras... pero.... ¡está vivo!, gritó al ver qué el hombre respiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con dificultad don José llegó al lugar y ayudó a René a liberar al muchacho de su prisión -es un milagro... -dijo emocionado el anciano mientras quitaba piedras de respetables proporciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Puedo echarles una mano? -preguntó Javier, el cual, aunque sonreía, todavía estaba pálido y algo vacilante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que es mejor que descanses -respondió el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se preocupe, aunque todavía estoy algo mareado, el ejercicio me reanimará -contestó con convicción y se unió al trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Minutos después, Chankom fue liberado. No tenía heridas de gravedad visibles, pero el muchacho no se movía ni respiraba bien, don José comprendió que las lesiones eran internas, así que ordenó que lo recostaran en el suelo -no sé si mis poderes funcionen en este lugar ahora que fue liberado Japaykán, pero voy a intentar curarlo… retrocedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano se hincó junto al joven y al tocarlo se dio cuenta que la temperatura de éste bajaba peligrosamente. Don José unió sus manos en una plegaria tan intensa que comenzó a sudar profusamente, después extendió las palmas hacia el joven y exclamó -¡ Ku Yuchul Bey a K'áate in Nojoch Yuum Kukulkán!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De sus manos se desprendió una verdosa luminiscencia que se escurrió como si fuera agua sobre el cuerpo del herido hasta cubrirlo en su totalidad. René notó que don José hacía un gran esfuerzo para realizar el conjuro: estaba bañado en sudor, sus brazos temblaban y su rostro estaba tenso por la concentración. Minutos después retiró las manos, estaba agotado. Se dejó caer de espaldas en el suelo respirando con dificultad -ya está. Sólo queda esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasará? -preguntó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En la mirada del anciano había una profunda tristeza -si no cambia de color, no habrá nada que hacer. Esto no es un contra conjuro como el que apliqué a Balamkán… estoy yendo contra las leyes de la vida y la muerte. Vivirá si Dios los permite, si no, todo habrá sido en vano y tendremos que aceptarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno -respondió René -será un enemigo menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hechicero lo miró con severidad y decepción -la vida tiene que preservarse. No importa si es de un enemigo. Su único pecado -indicó al tiempo que señaló el brillante cuerpo del lesionado -fue pensar diferente a nosotros. Eso no lo hace mi mejor ni peor que tú. Aunque para nosotros estaba equivocado, el sintió que hizo lo correcto conforme a sus convicciones. ¿Crees que por ese motivo merece la muerte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René bajó la cabeza. Tenía el rostro enrojecido por la vergüenza que sentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Responde, ¿debe morir por ser leal a sí mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No -balbuceó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque no lo creas, éste joven buscaba el mismo objetivo que nosotros, la diferencia radica en que él utilizó otro camino. También quería restablecer el equilibro, ¿cómo?, liberando a Japaykán y de hecho, estaba más acertado que todos nosotros, porque eso era lo que se necesitaba hacer aunque por miedo no lo hicimos. Sin embargo, él estuvo dispuesto a enfrentar las consecuencias y lo llevó a cabo, ¿no es digno de reconocerse?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí -respondieron tímidamente Javier y René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, dejemos el regaño para otra ocasión porque quiero que vean esto. El cuerpo del muchacho está cambiando de color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, la verde luminiscencia estaba tornándose roja, una serie de blancos destellos recorría el cuerpo del paciente. De pronto esas pequeñas luces aumentaron su velocidad e intensidad hasta crear una red que lo abarcó en su totalidad. Una espiral de color turquesa se formó sobre el corazón del muchacho, que absorbió el brillante entramado hasta convertirse en una esfera de color amarillo intenso, en cuyo centro se veía agitarse una serpiente emplumada, delineada en rojo y negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño ser rompió su prisión y salió volando por sobre las cabezas de los afortunados espectadores del prodigioso espectáculo. Después de dar siete vueltas se dividió en dos. Mientras que una de las sierpes se introdujo en el pecho del herido, la otra lo hizo por la frente, provocando que el paciente abriera los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te muevas todavía -le aconsejó don José -reposa unos minutos, que hay tiempo suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? –preguntó el joven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Digamos que los dioses te dieron una segunda oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Uxul? -preguntó con ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cumplió con su destino. No te preocupes por él; dime ¿cómo te llamas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Chankom... Chankom Pool Kan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, Chankom, debes descansar. Ya habrá tiempo para respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Alberto? ¿Está bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, sigue inconsciente pero se recuperará... ya luego hablaré con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo castigue -atajó Chankom -Yo soy el responsable de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, fui yo quien lo convenció de unírsenos. Le hablé de Japaykán y de las metas que perseguíamos, y también lo llevé a la biblioteca secreta de Oxkintok para que leyera la historia del encierro de Japaykán. Lo convencí de que usted no le tenía confianza y lo motivé a que se revelará contra su autoridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de lo asombroso de la confesión, don José miró al joven de manera paternal -¿por qué lo hiciste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quería demostrarle a Uxul que estaba listo para dirigir al grupo, que era capaz de reclutar a jóvenes para nuestra causa y, ¿quién mejor que su entenado? Sabía que sería la llave que nos abriría el camino al dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cuánto daño has ocasionado! -respondió con voz dura don José, sin el tono cordial que la caracterizaba -enfrentaste a padre e hijo. Resquebrajaste la confianza y rompiste el lazo que nos unía. Pusiste en peligro a todos, en especial a X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men clavó su mirada en la del joven. No dijo palabra alguna, parecía que se comunicaban por medio de la vista. Chankom se removió inquieto en su lugar, pero tampoco habló. Tras un largo suspiro, el viejo preguntó -y ahora, ¿qué piensas hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chankom no respondió. No sabía qué decir, su mente estaba en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sabes que no es un hechizo -continuó -yo podría deshacerlo pero no es el caso, es tu responsabilidad y como tal tienes que asumirla ¿entiendes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, señor -respondió Chankom con temor, no sabía qué castigo le impondría el anciano, a quien miraba con el pánico reflejado en el rostro y no era para menos, la afable apariencia de don José había desaparecido, sus ojos y sus facciones se habían endurecido completamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Harás que Alberto vuelva al buen camino o... te enfrentarás a mi furia ¿cómo lo lograrás? No lo sé. Eso tendrás que descubrirlo por ti mismo. Y no pienses escapar porque no podrás hacerlo. Una parte de mí está contigo y sabré cómo y dónde encontrarte -Chankom no pudo más y se desplomó a los pies del anciano llorando como un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya estuvo bien. Es hora de retirarnos ¡René… Javier, levanten a Alberto y vámonos! Ya es tarde y hay que ir a cenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguidos por Chankom, el grupo escaló los montones de rocas de lo que, hasta hacía unos momentos, fue el imponente techo de la caverna. Los J-Menes fueron los primeros en salir. Una vez en tierra firme ayudaron a jalar el cuerpo de Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo lo llevo -ofreció Chankom -pónganmelo en la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que estuvieron listos se internaron en el monte al amparo de la luz de la luna, que brillaba con intensidad iluminando el campo yucateco alejándose del sagrado lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quietos! -ordenó una voz proveniente de los matorrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José y los muchachos revisaron rápidamente la maleza que los rodeaba. De entre la vegetación salió un grupo de cinco muchachos: eran los pupilos de Uxul. El más alto se acercó a Chankom -eres un traidor ¿cómo es posible que los estés ayudando cuando ellos mataron al maestro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es así -atajó Chankom –Uxul se unió a Japaykán ¡no está muerto! -pero no alcanzó a terminar la frase, pues una pluma de faisán se le clavó en el pecho, a la altura del corazón obligándolo a tirar su carga para de inmediato comenzar a convulsionarse y caer al suelo; sus gritos de dolor se escucharon con fuerza por el monte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René y Javier levantaron el cuerpo exánime de Alberto y de un brinco don José llegó junto a Chankom y le arrancó el dardo. Con la pluma en la mano, el anciano encaró al agresor quien no pudo evitar retroceder unos pasos ante la reacción del viejo -te prohíbo que te acerques a Chankom. Tú y tus amigos, a partir de éste momento, no pueden estar acá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién me lo va a impedir? ¿Acaso tú, anciano? -contestó con sorna el agresor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tzal, haz lo que te dice! -gritó Chankom, quien luchaba por levantarse del piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nadie me da órdenes!, ¿entendido? Yo soy quien manda aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chiquito impertinente! -gruñó don José antes de lanzar una fuerte descarga de energía sobre el joven. El destello cegó momentáneamente a todos los presentes; cuando la luz se extinguió no se encontró rastro alguno de Tzal. Ante la desaparición de su líder el resto de los pupilos de Uxul se echó a correr temiendo que también a ellos los fulminaran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pe... pe... pero don Pepito! Usted dijo que la vida tenía que respetarse -balbuceó René asombrado por lo ocurrido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y así es! No lo olvides -respondió el anciano entre risas -pero tenía que darle un escarmiento a ese Tzal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo desintegró? -preguntó Javier vivamente interesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yo? No, hombre -el viejo casi se doblaba de la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, ¿qué le hizo? -intervino Chankom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por respuesta, don José caminó hacia donde había estado el aprendiz de J-Men y se inclinó para buscar algo en el suelo. Después de revisar la hierba, se levantó triunfante. Los jóvenes cruzaron miradas entre sí, no sabían qué era lo que pasaba. El anciano se acercó, extendió hacia ellos su puño derecho y lo abrió. En la palma de la mano tenía un maquech blanco -este es Tzal y se quedará así hasta que aprenda buenos modales- sentenció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo estalló en carcajadas al ver al pequeño escarabajo. Tras un rato de hilaridad reemprendieron el camino a casa. Para eso y como sabían que la jornada iba a ser larga, cada uno de los jóvenes se turnó para cargar a Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no abre el túnel de fuego? -protestó René, quien ya estaba cansado de tanto caminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque corremos el riesgo de que Alberto aparezca en otro lado y luego sería un problema encontrarlo, ya que hay miles de grutas, cavernas y cenotes en el subsuelo de Yucatán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Las llamas corren bajo tierra? -preguntó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Así es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por eso nadie puede verlos, ¿no es así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente. Es un sistema de transporte seguro, efectivo y discreto, además de que si algún lugareño lo llegara a ver lo confundiría con un "fuego fatuo”. La diferencia radica en que esas llamas anuncian dónde hay tesoros, mientras que las nuestras no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Don José, deténgase! -una aguda voz interrumpió la conversación. El grupo se paró en seco esperando un nuevo ataque y sus sentidos se alertaron para ubicar al posible enemigo. Los músculos se tensaron cuando escucharon el sonido de varias pisadas acercándose; aunque la luna iluminaba toda la zona, su luz no era suficiente para distinguir qué o quién se aproximaba. Don José adelantó a los muchachos para protegerlos de cualquier ataque. Chankom lo imitó y sacó de su zabucán una pequeña horqueta hecha con una rama de Balché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué será?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé, pero hay que estar preparado para cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las pisadas se escucharon cada vez más cerca. Los J-Menes levantaron sus varas y apuntaron hacia el lugar donde provenía el ruido, conforme los segundos pasaron la tensión reflejó en sus rostros. De repente, los matorrales que estaban frente a ellos fueron separados con violencia, mas no vieron a nadie. René sacó su linterna y alumbró el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Uay, me lastimas! ¡Apaga esa porquería! -gritó la voz infantil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nicte Ha! ¿Qué haces aquí? -preguntó don José alterado por el nerviosismo del momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamita X-Pet me mandó a buscarlos. No se moleste conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René y Javier buscaron a la persona con quien el anciano hablaba. Recorrieron el área iluminada pero no vieron nada, hasta que bajaron la vista al suelo y se toparon con una pequeña alux que se protegía la vista usando una de sus manos a modo de visera. ¿Como se dieron cuenta de que era una alux? La respuesta era muy sencilla: estaba vestida con un hipil de bebé y calzaba alpargatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chiquito, te dije que apagaras esa cosa, me estás deslumbrando! - protestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, sí! Perdón -respondió René al tiempo que desconectó la linterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso está mucho mejor -a una señal de Nicte Ha, decenas de aluxes salieron de entre los matorrales –Balamkán está mejor pero mamita X-Pet no lo dejó venir, así que nos llamó, nos dijo dónde estaban y nos pidió que los ayudáramos a llevar a un enfermo a la casa. Mamita X-Pet me puso al mando del grupo -dijo la pequeña rebosando de orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente, hay un paciente -contestó don José -es Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ño Beto! ¿Qué le paso? ¿Es muy grave? -atajó la alux visiblemente alterada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada que no pueda remediar X-Pet y dos coscorrones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está mi niño? -preguntó Nicte Ha desesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí -contestó Javier mientras lo depositaba en el piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pequeña corrió hacia el muchacho, le tocó la frente, cerró los ojos y se concentró. De su mano salió un hilillo dorado que recorrió todo el cuerpo del joven. Momentos después la alux se incorporó -sólo está desmayado, pero hay que llevarlo rápido con mamita X-Pet para que lo atienda, porque está perdiendo temperatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una señal de Nicte Ha los aluxes levantaron en vilo el cuerpo de Alberto, mientras que otros aparecieron empujando una especie de camilla hecha con ramas de árbol y atada con bejuco, que se deslizaba con facilidad por entre las hierbas. Una vez que el herido estuvo en el catre, éste comenzó a moverse solo. René pensó que lo hacía por medio de la magia, pero, tras observarlo con detenimiento, se dio cuenta que descansaba sobre el lomo de unas enormes serpientes. Quiso hablar pero don José, poniéndole el dedo índice en la boca, lo contuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Son infinitos los recursos de los señores del campo. No los cuestiones, sólo acepta su ayuda -dijo el anciano guiñándole un ojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora les toca a ustedes -intervino Nicte Ha. En ese momento llegó hasta sus pies otra estera, sólo que de mayor tamaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres un amor, Nicte Ha -manifestó Don José con ternura y la alux se llevó las manos al rostro, señal inequívoca de que se había sonrojado. Instantes después, partieron con dirección a casa de doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa especie de balsa se deslizó con suavidad a pesar de lo accidentado del terreno y de las pendientes. Lo único que a René no le gustó del transporte fue que el asiento estaba muy duro y que avanzaba en zigzag, movimiento que acabó por marearlo. Javier no desaprovechó esa oportunidad para practicar su deporte preferido: hacerle la vida imposible con comentarios irónicos, es decir: fregarlo. Tras una hora de viaje, el extraño contingente se detuvo a las puertas de la casa de adobe y huano, donde los esperaban doña X-Pet y Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pónganlo en la hamaca -ordenó la anciana. De inmediato los pequeños seres cargaron a Alberto y lo introdujeron a la casa, mientras que Nicte Ha se dirigió a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué hacemos ahora? -preguntó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esperar... sólo esperar -contestó don José sin pizca de emoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataron de entrar a la casa pero Claudia lo impidió -Balamkán está durmiendo y doña X-Pet está atendiendo a Alberto. Si gustan, pueden esperar en la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resignados, los varones rodearon la casa y se dirigieron a la cabaña trasera donde, sentados a la mesa, aguardaron pacientemente. Media hora después, Balamkán salió de la casa caminando por propio pie aunque con paso incierto. Fue recibido con vítores y abrazos -estuvo bueno el jaloneo ¿verdad? -dijo entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen se asomó a la puerta para callar a los escandalosos, al tiempo que les informó que Alberto estaba despertando -todavía necesita descansar, así que no creo que sea conveniente que se le visite hasta que se recu... ¡hey, vuelvan acá…! –y ante la intempestiva reacción de los varones del grupo sólo alcanzó a gruñir -¡grrrr, hombres!&lt;br /&gt;Los hombres del grupo entraron en silencio y rodearon la hamaca del paciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo estás, hijo? -preguntó don José en tono paternal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien... no sé ¿qué pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Digamos que tuviste un pequeño accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué tan pequeño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo suficiente como para caer en las garras de X-Pet -dijo entre risas el anciano, antes de que la aludida le pegara con la mano en la cabeza -¡uay!, sólo bromeaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sigue así y te daré otro lapo -respondió la mestiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te sientes? -intervino Chankom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué haces aquí? -reaccionó con asombro Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, sólo quería ver cómo te encontrabas -mintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, los ojos de Alberto se abrieron al máximo al recordar todo lo sucedido -¡me engañaste! Me usaste para que Uxul se cubriera de gloria&lt;br /&gt;-¡No! No es cierto. Todo lo que te dije era verdad -respondió Chankom con alarma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Uxul me atacó a traición. Me quitó la urna y liberó a Japaykán... ahora, él tiene el poder y yo... ¡Yo quedé como un estúpido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por favor, Alberto, trata de entender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué cosa? ¡Que sólo fui un títere en sus manos! ¡El poder de Japaykán era mío! ¡De nadie más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Uxul jamás regresará!, fue absorbido por el dios. Tu estás vivo y, al igual que yo, tienes una segunda oportunidad ¡aprovéchala!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es cierto -intervino René -apenas eres un niño y tienes toda una vida por delante, no la desperdicies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tú, cállate!, que no tienes vela en este entierro, maldito estorbo. Cuando llegue el momento me vengaré de ti –René, sobresaltado por la reacción del joven, retrocedió para evitar una confrontación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hijo, tranquilízate. Nadie te está atacando -intervino con voz temblorosa doña X-Pet. La anciana estaba bañada en llanto -todos te queremos ¡no nos trates así!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No soy tu hijo ni de éste viejo! -gritó con furia -me siento deshonrado ¿para qué me salvaron?, mejor hubiera sido que me dejaran morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alberto, no le hables así a X-Pet! -ordenó don José con voz de trueno y muy molesto por la reacción del muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón. No tiene caso hablar, mejor me voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Alberto, no lo hagas! -imploró la mestiza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de las súplicas y el llanto de la anciana, el joven se levantó de la hamaca, colgó un zabucán al hombro y dando grandes zancadas salió de la casa -¡voy a recuperar lo que es mío! -gritó antes de desaparecer en una enorme llamarada que brotó a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José abrazó a doña X-Pet tratando de consolarla, mas su llanto no cesó: tenía roto el corazón. Nadie supo qué decir, era preferible guardar un respetuoso silencio y dejar que la acongojada madre se desahogara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamita -dijo tímidamente Nicte Ha -yo sí te quiero y deseo que sepas que nunca, nunca, nunca, te dejaré -la mujer tomó entre sus brazos a la pequeña y la abrazó con fuerza -ya no llores, verás que pronto se le baja el coraje y regresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet besó la mejilla de Nicte Ha -tienes razón, ya volverá. Ahora, ven conmigo... vamos a la cocina que hay invitados que atender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carmen iba a protestar, ¿quién pensaba en comer en esos momentos?, pero Claudia la detuvo -déjala que se distraiga –dijo mientras siguieron a la anciana con el pretexto de que iban a ayudarla a cocinar, porque eran muchas bocas hambrientas que alimentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cena fue suculenta. Doña X-Pet se lució preparando un chilmole de pavo, tan picante y sabroso que todos comieron doble ración, acompañadas de sus respectivas tortillas hechas a mano y agua fresca de pitahaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después, y para relajar a todos, don José y Chankom ofrecieron una pequeña demostración de magia en la que apareciendo varias aves y animales, como tapires, jaguares, pavorreales y jaguares, entre otros. La alegría se fue apoderando de los corazones y el acabose fue cuando hicieron bailar a todas las ollas de la cocina. Pero tuvieron que salir disparados de la choza porque a doña X-Pet no le cayó en gracia el truco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-7741708210281723654?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/7741708210281723654/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=7741708210281723654&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/7741708210281723654'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/7741708210281723654'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-japaykn.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Chankom)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-2975658519728806971</id><published>2008-07-04T21:49:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:33:26.999-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan kukulkan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Kukulkán)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG7_Lel6qOI/AAAAAAAAAA8/K_CjifvW95M/s1600-h/arcoz.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219389590824724706" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG7_Lel6qOI/AAAAAAAAAA8/K_CjifvW95M/s320/arcoz.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;X KUKULKAN&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me da cosa dejarla sola -dijo Claudia en voz baja para que la anciana no la escuchara -se ve tan triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, estaremos bien -respondió don José en un tono tranquilizador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es que se ve tan frágil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ella es muy fuerte, más de lo que te imaginas, con el tiempo lo superará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quisiera venir a visitarla… si se puede -intervino Carmen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando gusten, esta es su casa -respondió el J-Men.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ¿cómo localizaremos el lugar? No se ni dónde estoy -observó Claudia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viejo rió de buena gana -niñas, niñas, olvidan los mazos que les dio Balamkán. Sólo basta con que digan Biso’on Tu’un U Najil X-Pet y ellos las traerán aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué va a pasar con Alberto? -cuestionó Javier.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo sé. Pero espero que reflexione y regrese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No va a buscarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De nada serviría si él no quiere volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todo esto es culpa mía -intervino Chankom -no debí confrontarlos. Trataré de enmendar mi error, localizaré y hablaré con Alberto. Es buen chico y sé que entenderá y retornará a casa. Ese es mi compromiso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Don José ¿hay alguna forma de quitarme este tatuaje? –preguntó René, interrumpiendo la conversación, al tiempo que mostraba el dorso de la mano izquierda. El viejo abrió los ojos al máximo. Estaba asombrado porque el dibujo había cambiado. Ya no era una serpiente tratando de morderse la cola, el reptil cerró el círculo y le habían brotado alas similares a las de las águilas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué te lo quieres quitar? Es un regalo de Kukulkán. Antiguamente, en lugar de medallas, los grandes guerreros eran tatuados en premio a su arrojo, valentía y heroísmo en combate, por eso los lucían con orgullo hasta su muerte; tal vez el dios te premió por tu nobleza y lealtad, a lo mejor y más tarde te pueda servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero mañana cuando regrese a trabajar atraerá más miradas que el escudo de la Catedral ¡y qué les voy a decir!, que me lo dio en recompensa una deidad olvidada; no quiero parecer grosero pero ni yo me lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpa -respondió un tanto molesto el J-Men -pero no te lo puedo quitar. Estará contigo de por vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No la amuele y ahora ¿qué hago?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En lo más que te puedo ayudar es cambiándolo hacia un lugar donde no sea visible para el resto de la gente ¿te parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por supuesto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José puso su mano encima de la efigie, respiró profundamente y rezó algunas frases en maya. El muchacho sintió que le quemaba el contacto con las manos del anciano, pero decidió soportar el dolor. Eran tantas sus ganas de borrar el dibujo que no le importó el sufrimiento. Cuando todo terminó la serpiente había desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién te autorizó a remover un regalo de los dioses? ¿Eh, Pech Tun?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa voz profunda, pero suave como un susurro, hizo que don José brincara del susto. No pudo moverse ni responder; con los ojos desorbitados recorrió la oscuridad del monte en busca del dueño de ésta, mas la noche cubría el campo yucateco y no permitió que observara movimiento alguno. La luz que salía de la cabaña no ayudaba, ya que no dejaba ver más allá de unos cuantos metros. Doña X-Pet salió de la casa, acompañada de Balamkán, con la interrogación pintada en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Me llamaste, Pepe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, mujer. No fui yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero -intervino el alux -escuché clarito su voz diciéndonos que viniéramos a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros oímos algo distinto -respondió René con nerviosismo -¡muy distinto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Acaso no sabes quién te habla? -preguntó la voz como si fuera arrastrada por el viento. Un desagradable escalofrío les recorrió las espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pe... perdón... pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, ay, ay, José! Qué rápido te olvidaste de mí -contestó la voz en tono divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chankom se adelantó al grupo armado con su horqueta -¡aparece, que no estoy para adivinanzas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte ventarrón se dejó sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sinceramente, ¿no saben quién soy? -se escuchó la voz esta vez con un tono de incredulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pudieran contestar, una luciérnaga atravesó la zona y se situó frente al expectante grupo. Después otra hizo lo mismo y una tercera lo siguió; cuando se dieron cuenta una brillante esfera, formada por miles de luciérnagas, flotaba frente a ellos. Los insectos comenzaron a volar de manera ordenada en diversas direcciones. Era una coreografía en silencio, mediante la cual daban forma a diversas figuras, algunas caprichosas y sin ton ni son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atraída por la luz, Nicte Ha salió de la casa, llevando todavía puesto el mandil que utilizó para lavar los trastes de la cena y se acercó al grupo, maravillada por el luminoso espectáculo. Bañada en llanto, se adelantó y se postró ante el resplandor -mi señor Kukulkán nos honra con su visita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, vaya, vaya. Tú fuiste la única que pudo ver más allá de lo visible. Gracias Nicte Ha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José, doña X-Pet, Balamkán y Chankom también se arrodillaron –perdón, señor. Disculpa nuestra ceguera. Creímos que nos iban a atacar -respondió don José bajando la vista al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estos humanos, siempre preocupados por los problemas inmediatos y cuestiones terrenales. No perciben la magnificencia del mundo por ver la piedra en el camino. Son capaces de morir de hambre en un maizal por no tener cubierto a la mano, sin ver la riqueza que los rodea y la oportunidad de vivir nuevas experiencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En qué te podemos servir? -preguntó Chankom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es lo que dignifica a su especie. Siempre dispuesta a colaborar. De verdad que son algo único -en esos momentos, de la bola de luz emergió el torso de Kukulkán -¿servirme?, en mucho y en nada, porque lo han hecho todo ya. Pero es mayor la aventura que están por emprender. Vivir, enseñar y cosechar los frutos del amor que dio origen a la nueva raza: la mestiza. La de ustedes -dijo al tiempo que señaló con un dedo a René y sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora hay que sembrar las semillas y esparcirlas por el mundo para que las diferencias sean olvidadas y nazca la nueva conciencia –continuó la deidad -la igualdad entre los hombres como una realidad tangible y concreta, al amparo del amor, la aceptación y fe del hombre en el propio hombre. Sé que es una tarea difícil casi como arar en el mar o gritar en el desierto, más no imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo lo haremos? -cuestionó doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con amor, paciencia y confianza en sus propias habilidades, cualidades y limitaciones. Una hormiga, por si sola, no logrará construir un hormiguero, pero unida a otra, una tercera y una cuarta y muchas más, crea una red de túneles que cobijan a miles. Sean como ellas, unidas, trabajadoras y perseverantes, y verán que de granito en granito lograrán construir un sólido edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cuál es el mensaje a difundir? -inquirió Chankom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay mensaje. Sólo amor. Amor entre los hombres, mujeres y niños. No el carnal, que se agota en unos cuantos sorbos, sino aquel que es infinito, real e imperecedero -Kukulkán suspiró y observó detenidamente a todos los integrantes del grupo -mi tiempo se acaba, debo regresar a la gran morada y presentar cuentas al gran Señor, una vez que Japaykán y yo estemos unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Volverás Señor? -preguntó don José con la expectación dibujada en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una vez que complete la misión que se me encomendó, sí, regresaré, pero no será como se me conoce. También tengo que cambiar... ¿Cómo dicen los científicos? Sí... evolucionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Evolucionar, usted Señor? -interrumpió René visiblemente sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kukulkán lo miró divertido -Sí... evolucionar, yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Siempre creí que los dioses eran inmutables, seres perfectos que saben de antemano lo que va a ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Digamos que todavía hay algunas "cosillas" que debemos aprender de los hombres. Alguien dijo que no hay peor maestro que aquel que no aprende de sus alumnos. Ahora bien, para completar la misión encomendada, así como se fusionaron las dos razas, hasta ahora por la carne, tiene que hacerse lo propio por el espíritu y para eso, también debo volverme "mestizo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo? -preguntaron a coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los dioses encargados de cuidar a cada una de las culturas debemos fusionarnos para ir cerrando círculos evolutivos que permitan al hombre estar más cerca del Creador, hasta que llegué el momento en que vuelvan a ser uno solo -el dios soltó una profunda carcajada -ssí que cuando nos veamos de nuevo ya no portaré este traje de guerra, sino una almidonada filipina y zapatos tenis. -Al ver que el grupo hacía enormes esfuerzos para no reírse del comentario, mostró una dentadura perfecta y les dijo -ríanse, no sean hipócritas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hilaridad se apoderó de todos los presentes y relajó la tensión del ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Disculpe, pero… -señaló René tratando de controlar sus carcajadas -siempre se me enseñó que ante una autoridad, como ante Dios, uno no debe reír o hacer comentarios graciosos porque hay que guardarles respeto y el trato debe ser impersonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso es lo aburrido de ser un dios! -respondió Kukulkán con un estallido de luz -no imaginan lo tediosa que puede llegar a ser una conversación con alguno de mis hijos, más parece un castigo que un gozo el que platiquen conmigo. Todo es tan frío como si leyeran un recetario de cocina o estuvieran desesperados por irse. Me gusta la risa, me llena de vida y me acerca mucho más al corazón del hombre que una larga y tediosa letanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me hablan de las situaciones cómicas que les han ocurrido ni de los hechos desagradables en su vida, por pequeños que sean. Se limitan, simple y llanamente, a pedir dinero, poder, bienes materiales, olvidando que la riqueza... la verdadera riqueza, está en ellos, en el amor, la vida y la felicidad que tienen a la mano, que está en su interior, pero que nunca la ven porque la buscan afuera y las ubican en objetivos que les son imposibles de alcanzar, debido a que esperan a que, por arte de magia o milagro divino, les caigan en el regazo en vez de emprender la lucha por alcanzarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto René se percató de que Kukulkán se veía avejentado y su luz era opaca -¿a qué padre no le gusta que sus hijos le cuenten lo bueno y lo malo que les ha pasado durante el día –continuó la deidad -compartir sus penas, alegrías, triunfos y derrotas, mientras los ve crecer sanos, fuertes y felices? Pero no importa, a pesar de que no se me tome en cuenta sigo junto a mis vástagos para ayudarlos cuando lo necesiten y enjugar sus lágrimas cuando lloren... porque ese es el trabajo de un padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de la divinidad se clavaron en la mirada de la anciana -por eso sé lo que estás sufriendo X-Pet. No me gusta verte triste, porque no es justo -La mestiza bajó la cabeza y con una punta del rebozo limpió las lágrimas que cruzaban su cansado rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Señor... yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No digas nada más. Aunque Alberto pagó mal tus cuidados déjame decirte que no cayeron en saco roto. El tiene una importante misión que cumplir. Ahora no lo sabe, pero él será un instrumento importante para la evolución del pueblo maya -al darse cuenta de que todo el grupo lo veía con incredulidad, la divinidad sonrió y dijo -no lo sabe todavía, pero con el tiempo lo descubrirá. Sin embargo, como escogió el camino difícil tendrá que forjar su carácter, reflexionar y conocerse a sí mismo, antes de cumplir con su encargo. Así que no llores, que diste lo mejor de ti y forjaste un gran espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Regresará?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;-Es preferible que no lo sepas, para que tu corazón esté en calma y no te tortures por lo que será. Vive como hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y cómo he de hacerlo? Tengo el corazón roto y las entrañas desgarradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como respuesta, las luciérnagas volvieron a formar la enorme bola de luz y brilló con una intensidad muy potente hasta para esos mágicos insectos, después una delgada línea negra la dividió en dos. Lentamente la abertura se ensanchó dejando al descubierto su contenido: era un niño de aproximadamente dos años de edad, que dormía plácidamente en el interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque Alberto no fue hijo tuyo, lo cuidaste y criaste como tal. Creo que podrás hacer lo mismo con éste o ¿no te sientes capaz de la tarea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet no salía de su asombro. Le estaban dando una segunda oportunidad y no estaba dispuesta a desaprovecharla. Apretando las manos contra el pecho, la anciana se acercó emocionada al infante y aunque el llanto le impedía ver con claridad, con la mirada recorrió varias veces el pequeño cuerpo desnudo. No se atrevía a tocarlo, temía despertarlo o despertar ella de ese sueño maravilloso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don José se acercó y la abrazó con fuerza. No pudo articular palabra alguna, tenía la garganta cerrada; aunque hay que resaltar que en ese momento las palabras estaban de más: el entendimiento era mutuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos! Tómenlo entre sus brazos -alentó la deidad a la pareja. La mestiza lentamente se arrodilló y con mucho cuidado levantó al infante y lo cubrió con su rebozo. Al ponerse en pie ocurrió un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet y don José experimentaron una súbita transformación. El cabello se les tornó oscuro, la piel adquirió la lozanía de la juventud, las arrugas que surcaban sus rostros se volvieron imperceptibles, los cuerpos perdieron sus redondeadas y cansadas formas y cayeron al suelo las prótesis dentales de oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡X-Pet, estás hermosa! -exclamó don José con asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¡estás irreconocible! -contestó ella acariciando con ternura el rostro de su amado compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Gracias, Señor! -manifestó don José con la voz cortada por la emoción -pero ¿por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pienso que es justo recompensar su fidelidad. Sacrificaron los mejores años de su vida obedeciendo mis órdenes y por eso, quiero que recuperen el tiempo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero, Señor, lo hicimos con gusto, no fue un sacrificio -respondió doña X-Pet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Basta! Es mi decisión y nadie me hará cambiar de parecer ¿entendido? –dicho esto el dios los miró intensamente -siempre me han obedecido y está vez no será la excepción –continuó -les ordeno vivir al máximo y disfrutar cada segundo de su existencia -la pareja se abrazó con ternura acatando la voluntad de Kukulkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dios posó la mano izquierda en la frente del infante -que este pequeño sea tu razón de vivir, que su alegría desplace el dolor que sientes por Alberto y te devuelva la felicidad perdida que, no lo sé, pero quizá algún día sea total... el tiempo lo dirá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet abrazó con fuerza al pequeño, el cual se removió inquieto entre sus brazos, más no despertó, tan profundo era su sueño como la emoción que experimentaba la pareja por la nueva aventura que estaba por empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto seguido, Kukulkán se dirigió a Chankom -te felicito, cumpliste tu misión a cabalidad... aunque todavía no estoy muy de acuerdo con los medios que utilizaste, pero ya tendrás tiempo para reflexionar -el J-Men sintió que los cabellos de la nuca se le erizaban, pues nunca imaginó que se le reclamara algo -Señor, yo pensé... creí... que era mejor -respondió con el terror dibujado en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, nada, nada. No te justifiques... pero recuerda, siempre hay tiempo de rectificar el rumbo... Nacom -Chankom estaba estupefacto. No podía hablar ¡jamás imaginó que el dios tomara esa decisión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí… Nacom!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón amenazaba con salírsele del pecho, sentía que estaba a punto de estallar. ¡Chankom nunca pensó que sería nombrado jefe de todos los ejércitos del dios! Sólo acertó a balbucear -¡gracias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Balamkán y Nicte Ha se percataron de que Kukulkán los miraba, se abrazaron con fuerza aunque no sabían si de miedo o emoción. La deidad rió de buen grado -no se espanten, que no va a pasarles nada malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Gran Señor –dijo entonces Balamkán visiblemente nervioso -no creo que necesitemos nada... somos felices así ¿no es verdad, Nicte Ha?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí! -secundó rápidamente la alux -no queremos molestar... Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ¡claro que me molestan! ¡Rechazan un regalo antes de saber de qué se trata!&lt;br /&gt;Los aluxes brincaron de espanto y se abrazaron cerrando los ojos con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya viste? ¡Lo hiciste enojar! -reclamó Nicte Ha a su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yooooo?- reviró ofendido Balamkán -sí tú fuiste la que rezongó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nada de eso... tú lo contraviniste!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Estás chalada... tú ocasionaste todo esto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cállense ambos! -tronó Kukulkán. El silencio se hizo de inmediato. Nadie habló ni se movió. Parecía que estaban congelados -ustedes dos van a encargarse de reorganizar a los aluxes y motivarlos para que vuelvan a colaborar con el hombre en el cultivo de la tierra... para que las cosechas sean tan abundantes como antes ¿entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Como ordenes, Gran Señor! -respondieron tan rápidamente como pudieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada del dios denotaba una profunda tristeza -los hombres se han dedicado a despreciar lo propio y anhelar lo ajeno, por tal motivo han tratado de eliminar todo aquello que los une a sus raíces, renegando de sus orígenes y adoptando formas y costumbres que son ajenas, al grado de traducir a otras lenguas los apellidos en maya o bien, convertirlos en una letra pérdida en el nombre sin tratar de conocer el significado que encierra y el motivo por el cuál fue adoptada por los antiguos mayas o ¿no es así... René Uicab Aguilar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven no pudo contestar, la pregunta fue tan directa que lo tomó por sorpresa. Aunque Kukulkán sonrió comprensivo, eso no relajó al muchacho -René Uicab Aguilar... no está mal... un nombre integrado por cuatro culturas: italiana, francesa, yucateca y española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este... ¿qué quiere decir? -atinó a preguntar René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Traducido literalmente... mmhh... sería algo así como: el águila que renace hambrienta de saber o de conocimiento... René es contracción de Renato, es decir, renacido; Aguilar es el lugar donde anidan las águilas y la parte más importante: Uicab, que traducido literalmente es: ladrón de miel o hambriento de saber... interesante ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René estaba sorprendido, nunca imaginó que su nombre y apellido maya significarán algo tan bello y tan cierto, ya que desde que tuvo uso de razón había devorado cuanta literatura encontró a su paso, con excepción de leyendas mayas, que en ese entonces no le interesaban más que las matemáticas, para las que era más duro que un burro (dicho sea con todo respeto a los jumentos, que son animales que no merecen tal comparación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que deberías reflexionar sobre lo que quieres y revalorar, tanto tu vida, como los objetivos que persigues hijo, y lograrás llegar hasta donde reinan las águilas. Tus amigos... y Claudia, te ayudarán. Aún tienen mucho camino que recorrer -el dios guardó silencio. Respiró profundamente y tras bendecirlos desapareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inmensa bola conformada por luciérnagas se desintegró en medio de la noche dando la impresión de que las estrellas bajaron a la tierra. Poco a poco la oscuridad del monte volvió al lugar de donde había sido desplazada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, creo que llegó la hora de despedirnos -sentenció don José en un susurro de voz, a lo que los jóvenes respondieron bajando con tristeza la cabeza. No querían volver a casa y a la rutina diaria, deseaban quedarse en ese mundo mágico recién descubierto, lleno de misterio y aventura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men los miró con ternura -si estuviera en mis manos los dejaría quedarse, pero ustedes tienen que continuar su vida y salir adelante... aunque serán bienvenidos cuantas veces quieran regresar. Acto seguido golpeó la tierra con su báculo y la conocida garganta de fuego afloró a sus pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña X-Pet los besó deseándoles un buen viaje, además de darles una que otra recomendación de último momento. Con lágrimas en los ojos los muchachos entraron al llameante túnel. Lo último que vieron antes de que se cerrara la boca, fue a don José abrazando con ternura a X-Pet, acompañados de su niño, Balamkán, Nicte Ha y Chankom, que se despedían con el llanto a flor de piel y la luminosidad se intensificó hasta cegarlos. Después, todo fue oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-2975658519728806971?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/2975658519728806971/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=2975658519728806971&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2975658519728806971'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/2975658519728806971'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/x-kukulkan-me-da-cosa-dejarla-sola-dijo.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Kukulkán)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG7_Lel6qOI/AAAAAAAAAA8/K_CjifvW95M/s72-c/arcoz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-1808882106923049560</id><published>2008-07-04T21:44:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:34:12.813-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kukulkan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Popol Naj)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG78sFRbbpI/AAAAAAAAAAs/ZClhLb8kiYg/s1600-h/Biblioteca.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219386852428705426" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG78sFRbbpI/AAAAAAAAAAs/ZClhLb8kiYg/s320/Biblioteca.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;XI POPOL NAJ&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fuerte ráfaga de viento golpeó el rostro de René, quien estaba desconcertado, no tenía idea de dónde estaba, aunque había un olor a hierba recién cortada que se le metió a la nariz y los mosquitos aguijonearon su piel. El miedo a lo desconocido se apoderó de su mente, su respiración se agitó y el sudor le recorrió todo el cuerpo. Con la mirada recorrió los alrededores, mas no pudo ver nada, la oscuridad y el espeso follaje le ocultaron sus secretos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acordó de la linterna que guardó en una de las bolsas de su pantalón; la buscó con desesperación y por ese motivo casi la pierde, ya que al manipularla, por su nerviosismo, el aparato voló de sus manos y cayó entre la maleza, pero con tan buena suerte, que aterrizó junto a sus pies -trata de calmarte -se dijo -nada ganas con alterarte o turbarte. Recogió la luminaria y la encendió... pero no funcionó, el golpe la descompuso, por lo que no tuvo más remedio que empezar a caminar a ciegas por el monte en busca de algún lugar donde refugiarse y esperar el amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los matorrales dificultaban su andar, mas no se detuvo, pues sabía que podría morir si dejaba que el pánico se apoderara de su ser; así que respiró profundo intentando relajarse y reemprendió la marcha en busca de un claro para orientarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así continuó, hasta que momentos después, cayó al suelo víctima del dolor. Se había torcido un pie. Aullando de dolor masajeó la articulación y con las manos barrió el piso en busca del responsable de su lesión para, cuando menos, desquitarse destrozándolo. Un lamento que se escuchó en el monte lo sacó de sus pensamientos de venganza y sintió su propio dolor. A tientas buscó alguna rama que pudiera usar como bastón. Un madero que estaba cerca fue el elegido. Con dificultad se levantó y tras equilibrarse comenzó a caminar, cojeando, por la maleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre quejidos alcanzó a murmurar un -¿qué pasó? -en voz alta mientras se abría paso entre los matorrales -supuestamente debería estar en mi casa, pero creo que a don José le falló el hechizo y me mandó a quién sabe dónde- perdido en sus reflexiones, no se dio cuenta de que arribó a un escampado donde la hierba estaba cortada al ras del suelo. La luna asomó su pálido rostro detrás del tul negro de una nube dejando al descubierto la magia del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio no distinguió gran cosa, pero conforme la luz se hizo más intensa se percató de que estaba en los terrenos de una zona arqueológica. A lo lejos se veían unas siluetas plateadas que resaltaban en la oscuridad de la noche -¿cómo demonios vine a dar a Oxkintok? -gritó desconcertado al descubrir las formas del imponente palacio del antiguo reino maya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Te gustó la sorpresa? La preparé especialmente para ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho se sobresaltó al escuchar esa voz tan conocida. Los cabellos de la nuca se le erizaron y un desagradable escalofrío le recorrió la espalda. No obstante, gracias a la oscuridad del lugar, su interlocutor no pudo ver que estaba tan pálido como la de un muerto. Sabía que estaba en problemas muy serios si el sujeto era la persona en quien estaba pensando. Deseó con todas sus fuerzas que en ese momento apareciera don José o Balamkán, pero estaban muy lejos, además de que no sabía cómo contactarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa? ¿Tienes miedo? ¡Pobrecito! Lo imaginé desde que te vi. Sabía que eras un cobarde... un niño mimado de la ciudad que trata de romperle el corazón a todo al que se le acerca con la triste historia de su vida, y que está en busca de protección y ternura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tono burlón enfureció a René porque jamás trató de chantajear a nadie con su condición de huérfano y lo poco o nada que tenía había sido ganado con base en su capacidad y entrega al trabajo... además ¿quién era ese fulano para juzgarlo? Si traicionó a quienes lo amaban sinceramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Desde cuándo eres juez? -respondió René sin voltear -para serlo no debes tener cola que te pisen o cuando menos, limpia la conciencia... y la mía está tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En serio? -preguntó Alberto de manera socarrona -¿y por qué no me miras? Anda ¿o qué? ¿Me tienes miedo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se negaba a demostrar el pánico que se agitaba en su interior, pero una parte de su ser lo impulsaba a encarar a su rival. Lentamente, viró su cuerpo hasta quedar frente a frente. El sudor le escurría con abundancia por la frente, el tobillo le dolía con intensidad y su corazón le latía a mil por hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El J-Men se encontraba sentado sobre unas piedras labradas que sobresalían de un montículo. Entre sus dedos sostenía un cigarrillo al que daba profundas bocanadas. Sus blancos dientes, iluminados por la luz de la luna, le daban un toque más tétrico. Un machete le colgaba de la cintura y en su espalda descansaba un calabazo de grandes proporciones, por último, los ojos de René se posaron en la mano izquierda de Alberto que sostenía una varita de Balché. Tragó saliva, pues sabía que no había defensa contra ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bonita ¿no? -dijo Alberto levantándola -no fue fácil conseguirla, porque el árbol se oculta a quienes lo buscan por las ramas, mas no a quienes sólo quieren la corteza para preparar la bebida sagrada. Tuve que aprender a controlar mis pensamientos más profundos para localizarlo y obtener la vara... y aquí está ¿sabes para qué me servirá? -René negó con la cabeza -¿no lo imaginas? Pues, para deshacerme de ti. Así de simple -respondió entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se llevó la mano al pecho. Estaba asustado en serio. Sabía que Alberto no engañaba y que sus segundos en la tierra estaban contados. En eso, sus dedos se enredaron en la brillante correa negra que sostenía el mazo, regalo de Balamkán. Sin pensar en nada más se la quitó rápidamente del cuello y lo empuñó en contra del J-Men, el cual lo miró divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No pensarás usar eso contra mí ¿o sí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si me obligas, te juro que lo haré... sé cómo utilizarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En serio? Bueno, eso equilibra las cosas ¿no? Me habría dado pena matar a un hombre desarmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tratando de no perder el equilibrio, René retrocedió apoyándose en la improvisada muleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mírate! –continuó el brujo -eres una desgracia, no espantarías ni a un niño de cinco años ¿y así piensas enfrentarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No me obligues!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero ¡por supuesto! Me encantaría verlo... para así tener el pretexto perfecto para eliminarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué tu odio? Yo no te hice nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No? Me robaste la gloria a la que estaba destinado, que me pertenecía, mi lugar en la historia... así como el amor y la confianza que me tenían los viejos, ¿te parece poco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no hice nada, tú lo provocaste... yo... yo llegué aquí por error ¡cometí un pecado! ¡uno sólo! Robar la urna de Japaykán y te juro que pasé un horrible calvario para redimirme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese "pecado" fue de consecuencias irreparables. Es tiempo que pagues por tus errores –dijo Alberto al tiempo que la varita de Balché brilló con intensidad y de ella emergió una enorme bola de luz que se proyectó contra el muchacho, mas no llegó a golpearlo porque, en el último momento se tiró al suelo. La descarga dio de lleno en un árbol cercano que de inmediato se incendió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, vaya, vaya... tienes muy buenos reflejos, pero ¿cuánto tiempo te durarán?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temblando de rabia e impotencia, René recuperó su muleta y se levantó tambaleando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quieres más? Está bien, te lo daré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vara volvió a iluminarse y, de nueva cuenta, René evadió el ataque que en esta ocasión incendió una palapa de huano de la zona arqueológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bravo! Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se incorporó llorando de furia. Su mano derecha apretaba con fuerza el dije de lapislázuli y jade. Sin pensar en nada más lo levantó y gritó -¡wenen tunich!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué mal! Se te olvidó un pequeño detalle... no eres J-Men... no tienes poder alguno. Si funcionó en tu casa fue porque Balamkán lo activó… pero como él no está el mazo es sólo un pequeño adorno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Wenen tunich!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero mira que eres terco! Nada sucederá... olvídalo... es inútil que intentes hechizarme... aunque, yo sí puedo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al decir esto, lanzó un nuevo ataque y en esta ocasión René no logró evitar que la centella lo lesionará en el tobillo lastimado. Se había distraído pensando en cómo desarmar a Alberto. Sin soltar la muleta se arrastró por el pasto tratando de alejarse del agresor. Tenía el rostro deformado por la desesperación y no encontraba ninguna vía de escape. El lugar era escampado; no había dónde refugiarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estallido se escuchó. Un fuerte golpe que recibió en el costado izquierdo lo lanzó por los aires y cayó pesadamente sobre la tierra. Le dolía todo el cuerpo; por un momento deseó que Alberto lanzara el ataque final para que todo acabara, pero se recriminó por ser tan débil; si dejaba que eso ocurriera le daría la razón al J-Men y no estaba dispuesto a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra explosión. Esta vez René cayó boca abajo golpeándose contra una roca, la sangre manó con abundancia manchándole ropa y cara. El dolor era insoportable; sus dientes en forma de flecha estaban rotos. Se preguntó por qué seguía vivo, el castigo era más de lo que cualquiera hubiera soportado. Pensó que habría algo mágico que lo protegía y no tenía idea sobre qué podría ser, pero al parecer, su misión era mantenerlo con vida, sin embargo, no sabía a qué precio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una descarga más volvió a impulsarlo por los aires. El castigo fue terrible pero trató de conservar la calma y controlar la caída. Pensó que si ese "algo" lo cuidaba, podría sobrevivir al ataque, no obstante, no estaba seguro ni quería arriesgarse a comprobar cuánto tiempo tardaría en romperse el encantamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Don José ¿dónde está? -gritó con impotencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué tierno!, llama al anciano. ¡Vamos, sigue!, no importa cuánto grites. Practiqué un conjuro aislador en el área similar al que les cubrió a Carmen y a ti en el parque de Santa Lucía. Pensé que sería divertido ver cómo te partía la boca; es una lástima que no fue así porque ella se desmayó. En fin. Continúa llorando que nadie te escuchará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René se levantó tambaleante, estaba lleno de lodo y sangre. Quiso hablar pero no pudo, tenía la boca hinchada y la garganta lastimada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a pesar de la gravedad de su estado se levantó mirando con decisión a Alberto y, sin pensarlo, dejándose llevar por un impulso, sacó de entre sus ropas la linterna y la encendió apuntando al rostro del J-Men. Inesperadamente la lámpara funcionó y el resplandor cegó al brujo, quien no tuvo más remedio que taparse la cara mientras insultaba al muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El imprevisible ataque le concedió algunos segundos a René para buscar algún escondite. Tras una rápida revisión a la zona descubrió que a unos cuantos metros estaba el Laberinto de Oxkintok. Recogió la muleta y rápidamente se dirigió, cojeando, hacia la construcción prehispánica. Subió con dificultad las escaleras y entró al oscuro pasillo apoyándose en las paredes, trató de volver a usar la lámpara pero no funcionó, así que guiándose por el tacto se introdujo a las entrañas del misterioso edificio maya. El silencio era ensordecedor y provocaba una desagradable sensación de claustrofobia. Su respiración se volvió agitada, comenzó a temblar sin control y el corazón aceleró el ritmo de sus latidos; sintió una fuerte opresión en la garganta y la cabeza comenzó a dolerle. No obstante, aunque la mente le ordenaba salir inmediatamente, el sentido común lo impidió y le obligó a continuar porque afuera lo esperaba Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que no estaría a salvo por mucho tiempo y que el J-Men no tardaría en localizarlo, pues el edificio en donde se encontraba era el lugar más cercano a la batalla, por lo que no sería difícil que Alberto dedujera hacia dónde había corrido. Pegó la espalda a la pared y, con todos los sentidos alertados al máximo, continuó su camino. Cada paso que daba era un triunfo, el dolor del tobillo se intensificaba y parecía que la articulación estaba por explotar. Era tan alto el nivel de tensión en el que se encontraba, que se asustaba con los sonidos que arrastraba la fuerte corriente de aire que corría por el estrecho pasillo. Sin embargo, no se detuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía la axila ulcerada como consecuencia del constante roce de la rama que le servía de muleta. La espalda no se había salvado, estaba llena de raspones provocados por las pequeñas piedras que sobresalían de los muros de la antigua construcción, pero no podía despegarse de la pared ya que temía caer y no volver a levantarse. No podía mover los labios ni la quijada, la boca estaba hinchada y los dientes le dolían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío, esto no puede ser real! –se dijo -en cualquier momento ese loco aparecerá y hará conmigo lo que quiera. No tengo cómo ni con qué defenderme, ¡estoy atrapado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René estaba embebido en su monólogo cuando comenzó a ver luces de colores que procedían de todos lados y de ninguno. Pensó que era consecuencia de la desesperación y la adrenalina que inundaba su cuerpo, pero recordó que vivió una situación similar cuando estuvo a punto de morir ahogado en una alberca, aunque fue rescatado a tiempo y esa experiencia no pasó más allá de un susto. En aquella ocasión le dijeron que esos destellos eran una respuesta del cuerpo a la falta de oxígeno... pero en esos instantes no se encontraba en el agua ni le faltaba el aire y, los chispazos eran constantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ansiedad palpaba cada piedra del corredor deteniéndose a cada paso para escuchar algún ruido que indicara que alguien se acercaba; continuó avanzando hasta que sus manos se toparon con una piedra de bordes redondeados, en cuyo centro había una pequeña depresión. Al revisarla con los dedos descubrió que tenía un grabado, pero no logró definir qué figura era, además de que en esos momentos no estaba como para hacerla al arqueólogo. Decidió continuar avanzando pero descubrió con pesar y cierta angustia que no podía quitar la mano, ¡estaba firmemente pegada al pedrusco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En voz muy baja dijo una serie de improperios por ser tan confiado -de seguro Alberto hechizó el lugar para evitar que huyera y... como un tonto caí en la trampa. Ahora sólo tengo que esperar a que llegue la hora de que desee eliminarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René jaló con fuerza el brazo tratando de liberarlo, pero parecía que la piel se había fusionado con la roca. Tras varios intentos, gritos e insultos, llorando de frustración, miedo y coraje, dejó que su cuerpo resbalara por la pared. Hizo a un lado la muleta y, parado sobre su pierna izquierda, trató de liberar, uno a uno, sus dedos de la mágica prisión. Como no lo consiguió, la furia se apoderó de todo su ser y golpeó con fuerza la roca, pero sólo consiguió lastimarse la otra mano. Ante lo inútil de sus esfuerzos decidió darse un respiro. De pronto tuvo una idea, usar el peso completo del cuerpo, así que dejó que todo su peso fuera sostenido por la extremidad atrapada, con la mano libre aferró la muñeca y apoyó el pie sano contra la pared. Una vez que estuvo en posición haló con todas sus fuerzas. En el primer intento no pasó nada, así que respiró profundamente y volvió al ataque. En esta ocasión sintió que el pedrusco se movió algunos milímetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alentado por el resultado repitió la operación, no obstante, sintió que estaba por desmayarse a consecuencia del esfuerzo realizado. Los oídos le zumbaron, el aire le faltó y sentía la cabeza a punto de estallar. Cuando pensó que todo era en balde fue violentamente expulsado hacia el lado opuesto del corredor y se estrelló contra la pared golpeándose con fuerza la cabeza para después caer sobre el tobillo lastimado; el dolor fue tan intenso que vio como el oscuro lugar se tornaba de un color verde esmeralda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la furia pasó a la incredulidad al percibir una delgada línea verde que dibujaba en la pared la silueta de lo que parecía ser una puerta sutilmente disimulada entre las piedras, en cuyo centro brillaba la figura de una serpiente emplumada, con una cabeza en cada punta del cuerpo resguardada por cuatro crótalos representando a los Batanes que sostienen el universo. Una vez que recuperó la muleta, el muchacho se levantó despacio, en espera de un nuevo ataque. Una parte de su ser le decía que se alejara pero la curiosidad pudo más, así que metió los dedos por la rendija y dio un fuerte tirón para abrir el pesado portal, pero éste se movió con tal facilidad que casi le hizo perder el equilibrio. Con cuidado se asomó al interior y descubrió una escalera de caracol, bellamente labrada en roca, que descendía a las entrañas de la tierra, alumbrada por una intensa luminosidad que se desprendía de las paredes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin pensarlo mucho, y dejándose llevar por la emoción del momento, sin hacer caso de las señales de alerta que resonaban en su cerebro, comenzó a bajar, paso a paso, los angostos escalones. Apenas había avanzado algunos metros cuando se percató de que la puerta estaba cerrada y que a pesar del silencio del lugar no escuchó cuándo regresó a su lugar. Se asustó en sobremanera. Ahora sí que se habían empeorado las cosas y sólo tenía dos opciones: esperar que el acceso volviera a abrirse o bajar la escalera. Eligió la segunda y siguió los escalones para ver a dónde lo conducían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El silencio le taladraba los oídos, sólo escuchaba su agitada respiración y el golpetear de la improvisada muleta. No obstante, se dio cuenta de que una tenue luz iluminaba el lugar y una agradable brisa corría por el lugar saturándole la nariz de un escozor que aunque le resultó familiar no pudo identificar. Durante el descenso descubrió que las paredes de la gruta estaban adornadas con animales pintados al estilo prehispánico, entre los que identificó jaguares, tapires, murciélagos, cuervos y serpientes, y otros que no les encontró forma por más que forzó la imaginación. También vio representaciones pictóricas de sacerdotes, guerreros ricamente ataviados con ornamentos de guerra, campesinos trabajando en sus milpas y pescadores con las redes llenas de fauna marina. Más abajo descubrió imágenes que representaban a embarcaciones similares a galeones españoles llenos de soldados con relucientes armaduras. Algunos, al parecer generales, platicando con caciques, casas incendiadas, hombres muertos y mujeres ultrajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después llegó a una cueva de grandes dimensiones en la que todo el espacio era ocupado por una sola pintura: un fraile español, viejo y calvo, que con la mirada llena de locura y satisfacción veía arder una gigantesca pira de libros, armas, ornamentos e ídolos mayas, mientras varios lugareños eran flagelados y amarrados a diversos aparatos de tortura. En el otro extremo del cuadro se veía a varios indígenas correr llevando consigo grandes paquetes de libros en un desesperado intento por salvar su cultura y su pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es difícil reconocer el Auto de Fe de Maní -susurró -ni a Fray Diego de Landa, el hombre que más daño hizo al pueblo Maya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De pronto cayó en la cuenta de que no sabía cuántos metros había descendido ni cuánto faltaba por avanzar, pero como el recorrido despertó su espíritu aventurero decidió continuar. Total, no podía regresar y de cualquier forma, aunque lograra salir, sabía que Alberto no lo dejaría irse en paz, por lo que se dijo que no tenía nada qué perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la siguiente caverna descubrió un pequeño manantial donde aprovechó para lavar sus heridas y con mucho trabajo, apagar la sed que lo abrazaba. El agua le supo a gloria y le dio fuerzas para continuar su viaje el cual reemprendió después de un breve descanso. Varios metros más adelante llegó hasta un falso arco maya bellamente decorado con inscripciones prehispánicas. La entrada triangular carecía de puertas, sin embargo sintió que no sería fácil atravesarla ya que algo tendría que proteger el acceso. Se aproximó lentamente a la construcción y estiró la mano. No encontró resistencia alguna y un poco más confiado cruzó el umbral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte estallido se escuchó a su espalda. Volteó para ver qué lo había provocado y se quedó de una pieza petrificado de terror, al descubrir que una pared de piedra tapaba la entrada ¡ahora sí que estaba atrapado! Con ansiedad revisó la muralla con la esperanza de que fuera una ilusión óptica, pero su decepción fue enorme al darse cuenta de que era real y tan sólida como las pirámides que tanto le gustaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritó, maldijo, lloró y suplicó, pero el muro no desapareció. Después de la desesperación total, se tomó unos minutos para descansar y reflexionar sobre su situación: sólo le quedaba avanzar. Se levantó y, cojeando, recorrió el largo y estrecho pasillo maldiciendo su suerte y recriminándose el robo de la urna a la que culpó de conducirlo hacia una muerte segura. De pronto se sintió utilizado por los J-Menes, ya que lo protegieron mientras tuvo la olla en su poder, pero lo abandonaron a su suerte una vez que Japaykán quedó en libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al salir del corredor su furia desapareció ante un maravilloso hallazgo que lo esperaba en la última cámara: estaba llena con cientos, si no miles de rollos y paquetes de piel de venado, delicadamente doblados, que abarrotaban el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios mío! ¡Es la biblioteca secreta de Oxkintok!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su asombro no era para menos, sobre todo porque sabía que todo el legado cultural del pueblo Maya fue destruido por los conquistadores y religiosos españoles, quienes en nombre de Dios arrasaron con todos los registros y escritos que encontraron por considerarlos "obra del Diablo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aunque Fray Diego de Landa escribió, a modo de expiación La Relación de las Cosas de Yucatán por lo que veo no es ni la millonésima parte de lo que está aquí –se dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El olor a piel curtida lastimó su nariz; era el mismo aroma que sintió al entrar a la gruta. El escozor lo hizo toser y sus ojos lagrimaron. Avanzó con cuidado entre rollos y pequeños paquetes de piel de venado y papel tipo amate que cubrían el piso y toda oquedad de la gruta. Imaginó que estarían ordenados por temas, así que a pesar de su cojera, evitó tirarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el centro de la cueva encontró una mesa, de un vivo color rojo, la cual era de piedra, ricamente labrada y sostenida por cuatro jaguares de la misma tonalidad, cuyos enormes ojos de jade verde parecían vigilar el lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el mueble había varios libros acomodados alrededor de uno que parecía consultado recientemente, porque estaba a medio extender. Con cuidado lo tomó por las puntas y lo estiró. Se dio cuenta de que el códice no era un rollo, sino que sus dobleces recordaban, más bien, a un acordeón. Con avidez sus ojos recorrieron los delicados trazos que contenía, deleitándose con el colorido y formas que representaban a varias personas, al parecer caciques, que discutían la suerte de un prisionero, atado de pies y manos, dibujado al otro extremo de la pintura. Dobló con cuidado la piel y tomó otra, la cual tenía una serie de aves con plumaje multicolor; aunque identificó varias como palomas, quetzales, cuervos, loros y guacamayas, hubo otras que no reconoció, sobre todo una que parecía salir de entre las llamas de una hoguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emocionado abrió otro que mostraba a varios guerreros preparándose para el combate y rindiendo honores a un personaje ornamentado, al parecer un rey. El siguiente mostraba a varios campesinos plantando semillas, seguido de una serie de símbolos y luego, una abundante cosecha. Otra más le dejó ver un mapa del cielo con una serie de puntos y rayas, que imaginó serían ecuaciones matemáticas y la forma en que deberían de leerse las estrellas reflejadas en la superficie de un depósito para agua. René estaba embelesado revisando las pieles. Era un mundo de información a su alcance... aunque no podía conocer el contenido exacto, debido a que no sabía traducir glifos mayas, quería verlo todo... tenía que haber algo que comprendiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los códices llamó su atención, representaba a un anciano de larga barba blanca, vestido con una llamativa túnica morada y sombrero ancho de punta, muy arrugado, que parecía participar en una reunión con similares ya que estaba rodeado de personas de acentuados rasgos indígenas. Las facciones del viejo para nada se parecían a las de los naturales, pues su rostro era alargado, tenía la piel muy blanca y su nariz era larga y puntiaguda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso quiere decir que las tribus indígenas sí tuvieron contacto con otras culturas mucho antes de la llegada de los españoles! -gritó emocionado -este debió ser un maestro muy respetado porque los ornamentos de quienes lo rodean son muy elaborados, es decir, no era gente del pueblo, sino... tal vez sacerdotes. Un detalle del personaje le llamó la atención, parecía un escudo; afinó la mirada observando con cuidado y descubrió que estaba dividido en cuatro cuarteles y que cada uno contenía una figura. Pegó la nariz al dibujo y forzó la vista hasta casi quedar bizco, para definir las formas: encontró un león rampante, un águila, un tejón y una serpiente. Pero no había ninguna pista más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un inesperado bostezo le hizo estirar todo el cuerpo y sin quererlo, con uno de los brazos, derribó una de las torres de libros que estaban sobre la mesa. Al levantarlos se dio cuenta que uno se había abierto. Con delicadeza lo extendió y se sorprendió al ver la figura de un hombre que estaba fabricando pequeñas figuras de barro, que posteriormente depositaba en un campo de maíz. No necesitó ser un genio para adivinar que era el proceso de creación de los aluxes. La alegría que sintió desapareció cuando cayó en la cuenta de que nunca podría enterarse de cuáles eran los ingredientes necesarios para fabricarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando regresó la piel a su lugar, un rollo de papel tipo amate de color verdoso llamó su atención. La cinta que lo sujetaba había sido cortada y no desatada, como en el caso de los otros libros. Observó que el nudo estaba sellado con cera, como si fuera un candando, para evitar que lo abriera alguien que no estuviera autorizado. Como los cordeles ya habían sido violados y nadie estaba ahí para impedirlo, decidió abrirlo para enterarse de su contenido –total -pensó -no creo entender nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, al ver las figuras quedó impactado. La pintura era de una serpiente emplumada rodeada de varias personas que derramaban sangre, la cual manaba de cortes realizados en las muñecas; el vital líquido caía dentro de una olla de barro que la figura abrazaba. En otra parte del códice se veía al grupo orando con las manos levantadas y a un sujeto, cuyas facciones le recordaron a Uxul, que apuntaba el cuello del recipiente hacia a una inmensa serpiente negra con rayas blancas y la boca pintada en rojo. El siguiente cuadro mostraba al ofidio al ser absorbido por el recipiente, mientras el resto de los personajes caían al suelo, al parecer muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que daría por saber qué dice -refunfuñó frustrado -pero no hay duda, es el conjuro con el que los J-Menes vencieron a Japaykán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su mirada recorrió varias veces la gastada pintura y sus ojos se llenaron de lágrimas, tenía entre sus manos un tesoro invaluable pero nunca podría mostrarlo a nadie. Estaba encerrado varios metros bajo tierra y no tenía para cuándo salir. En un arranque de furia tiró al suelo los demás libros, golpeó la mesa y gritó hasta quedar afónico. Se desplomó sobre el mueble y lloró... lloró... y lloró hasta quedarse dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Descansó bien el señor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tono de la voz que lo despertó era de total ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Durmió cómodo el niño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió que todas las alarmas de su cerebro sonaron al unísono. Estaba en peligro y se incorporó de inmediato. Sus ojos se abrieron al máximo... frente a él estaba Alberto sonriendo triunfante. Quiso hablar, pero de su garganta no salió nada más que un rasposo gorjeo. Aterrorizado, bajó de la mesa y trató de retroceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te felicito, jamás pensé que llegaras a éste lugar -dijo Alberto entre dientes -tú lo encontraste en el primer intento... a mí, me tomó años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brujo lo miró divertido, le regocijaba verlo con el terror reflejado en el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Veo que ya revisaste varios libros... incluso el del hechizo que se usó para atrapar a Japaykán. Difícil ¿no? Me llevó mucho tiempo aprenderlo y encontrar las víctimas para el sacrificio, porque nadie quería ofrendar su vida por tan noble causa... pero lo logré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado se quitó el calabazo que llevaba sobre la espalda y con un gesto teatral lo presentó al prisionero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está será la nueva casa del dios. Bastará con que dirija la boca hacia donde se encuentre para que lo atrape –y con un tono lúgubre continuó -no tendrá escapatoria. Lo he planeado cuidadosamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René miró con cierta aprehensión el recipiente. No era muy diferente de otros que había visto, pero sabía que Alberto no alardeaba, por lo que decidió estar lo más lejos posible de tan siniestro objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No temas. No la usaré en tu contra -respondió el hechicero a una pregunta aún no formulada -sería un desperdicio. Ya te dije que está reservado a una deidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Él todavía confía en ti -interpeló René atropellando las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dijo que estabas predestinado a una gran misión -continuó René al tiempo que recorría con la vista la inmensa caverna en busca de una salida -despertar al pueblo maya de su letargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿En serio? -contestó incrédulo aunque con un dejo de sarcasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí... este... manifestó que tú eres el elegido... el único que podría lograrlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ajá! ¿Y tú qué dijiste?, ¡este ya se tragó el cuento!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! ¡Es verdad! Kukulkán... Kukulkán fue muy claro... dijo que sólo tenías que reflexionar sobre quién eres y a dónde quieres llegar para que encuentres el camino correcto. Sabe que no eres malo y que nada más estás un poco confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te burlas de mí, pero no creas que lo voy a permitir. Con tu vida lo pagarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Espera! No hagas tonterías. Escúchame y razona lo que te digo. En mis palabras no hay mentira alguna, sólo la verdad y nada más que la verdad -René respiró profundamente, pues le costaba mucho trabajo hablar. Estaba cansado, pero quería ganar tiempo... aunque no sabía para qué... sin embargo, esperaba que ocurriera algún milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Kukulkán apareció en casa de don José y repartió encomiendas que deben ser cumplidas puntualmente para que el Mayab recupere su grandeza... y tú no estás fuera del plan del dios. Dijo que eres el único que tiene el ímpetu y la energía necesaria para reunificar a los mayas, hacerlos entender el momento histórico que están viviendo... despertarlos del letargo en que se encuentran y motivarlos a ser parte activa en la evolución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una luz cegadora golpeó a René, lanzándolo contra varias pilas de libros que amortiguaron la caída.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa? -gritó el muchacho al tiempo que trataba de levantarse -¿no entendiste ninguna de mis palabras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tus argumentos huelen a mentira. No creo que se acordara de mí. Sé que sólo pretendes ganar tiempo. Esperas que alguien llegue a salvarte del castigo que te daré, pero tengo malas noticias... nadie vendrá... muy pocos saben de la existencia de este lugar, y la mayoría, ya murió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René sintió que le fallaban las fuerzas, su plan estaba al descubierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizá -respondió con una seguridad que lo asombró -pero no he dicho nada falso. La verdad vive en cada una de mis palabras... y lo sabes... no obstante te niegas a reconocer que estás equivocado... te da miedo enfrentarte a la verdad. No te culpo, siempre es más cómodo vivir en la mentira, pero ojo, ésta siempre cae por su propio peso, porque no tiene una base sólida que la sostenga... un simple descuido y ¡bum! Se pierde todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me vengas con sermones. Sé qué es lo que quiero y hacia dónde voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero estás solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberto se quedó de una pieza. Sin querer, René puso el dedo en la llaga. Unas horas antes tenía una familia y amigos que lo amaban y lo aceptaban como era, pero ahora no tenía ni siquiera, un lugar dónde dormir. Sintió que una intensa tristeza lo embargaba. El labio inferior de la boca comenzó a temblarle y sus ojos se llenaron de lágrimas -los viejos... susurró, ¿cómo están?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Increíbles! -respondió René midiendo sus palabras -Kukulkán recompensó su fidelidad devolviéndoles la juventud y belleza que perdieron por cuidar la urna. Don José ahora es un hombre gallardo y buen mozo, y doña X-Pet es una bella flor del Mayab –dijo evitando mencionar al bebé, pues temió que Alberto estallara en furia por creerse desplazado del corazón de sus padres adoptivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-También les ordenó vivir a plenitud –continuó el adolorido joven -y recuperar el tiempo perdido amándose como hasta ahora lo han hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo tienen merecido -dijo Alberto en un sollozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A Balamkán y Nicte Ha les ordenó convocar a todos los aluxes para recordarles que su misión es ayudar al hombre y lograr que las cosechas sean abundantes. Pobrecitos... hubieras visto cómo temblaron cuando se dirigió a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una leve sonrisa atravesó el rostro del hechicero al imaginar a los dos duendes del campo abrazándose por el miedo que sintieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y a Chankom... -René se interrumpió. Había cometido un error: mencionar al ex tutor de Alberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Chankom... qué? -preguntó con un rictus de odio que le deformó el rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este... Chankom fue nombrado... Nacom -respondió en un susurro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Nacom? -gritó Alberto visiblemente alterado -¿Nacom, ese traidor? -era lo último que podía haber imaginado. Sintió que el odio inundaba cada vena de su cuerpo y la sed de venganza comenzó a consumirle el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese maldito me utilizó para llegar a Japaykán. Por su culpa lo perdí todo y ahora lo recompensan nombrándolo general de los ejércitos celestiales ¡no es justo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René retrocedió asustado y maldiciéndose por hablar sin pensar, no quería estar cerca del brujo ya que temía ser blanco de su furia. Un fuerte golpe, que le quemó la espalda, le confirmó sus peores pronósticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A dónde vas, cucarachita? Todavía no termino contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué vas a hacerme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Matarte... por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? No hice nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tienes razón, pero cometiste un pequeño error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Un error? ¿Cuál?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Atravesarte en mi camino... estropear mis planes... aliarte a mis enemigos... y mostrar esos horribles dientes rotos que tienes en la boca... ¿Algo más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo hice intencionalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso es algo que nunca lo sabremos -respondió Alberto al tiempo que levantaba la varita. Apenas la vio iluminarse, René rodó por el suelo tratando de esquivar la descarga. El hechizo incendió una pila de libros que estaban cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás loco? ¡Vas a quemar la biblioteca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me importa. Casi nadie sabe de su existencia y, en todo caso, le echaremos la culpa a Landa. Total, todos creen que ese fraile fanático acabó con todo... tonto, sólo quemó algunas cosas sin importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero... pero…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hay pero que valga. Ahora quédate quieto y trata de morir con un poco de dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René recibió la descarga en su costado derecho. El dolor era intenso y el olor a carne quemada le minó el olfato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lástima que estás muy flaco, si no hubiera podido preparar una rica cochinita pibil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra explosión se escuchó y René cayó sobre otro montón de rollos. El fuego ya se había apoderado de gran parte de la caverna. El muchacho no sabía que le dolía más, si el cuerpo a consecuencia del castigo físico, el alma, por no poder salvar los libros o el ego, por no poder defenderse. Una descarga más dio de lleno en el tobillo lastimado; pensó que lo había perdido porque dejó de dolerle. En ese momento, de una de las bolsas de lo que fue una blanca guayabera, cayó el pequeño mazo de Balamkán. René lo aferró con fuerza, a pesar de que sabía que no podía usarlo porque no estaba activado y porque estaba en un lugar sagrado donde la magia no funcionaba, con excepción de la generada por la rama de Balché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Wenen Tunich -susurró con tristeza -lástima que no funciones, de no ser así, cuando menos podría defenderme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso, su mente se remontó hasta el momento en que conoció al alux; recordó cuando le entregó el dije y cómo lo utilizó para repeler a una horda de duendes que destrozaron su casa en busca de Japaykán. No pudo evitar una dolorosa sonrisa al rememorar cómo se divirtió petrificándolos. Dejó de autocompadecerse y trató de ubicar un momento específico. Visualizó al pequeño cuando brincó desde el refrigerador donde estaba sentado, lo vio levantar el dije y gritar un conjuro que hizo que el arma creciera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué dijo? ¿Qué fue lo que dijo? -su cuerpo resintió un nuevo golpe, pero no se permitió perder la concentración -¡por favor, René, recuerda! ¡Recuerda! ¡¿Qué dijo Balamkán?! -se gritó mentalmente. No quería que Alberto se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Vio al alux mover los labios pero no podía definir la frase. Una fuerte patada lo obligó a abrir los ojos. El hechicero estaba junto a él, apuntándole con la varita de Balché.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que ya no puedes jugar, así que es mejor que terminemos con esto... tengo cosas más importantes qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René volvió a cerrar los ojos con fuerza y forzó a su cerebro a trabajar a toda su capacidad -Kukulkán, Ts'a'aten a Sáasil -escuchó en su mente –Kukulkán, Ts'a'aten a Sáasil -repitió por lo bajo hasta que creyó estar seguro de que era la frase correcta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento abrió los ojos y se dio cuenta que Alberto estaba apunto de atacar de nueva cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡KUKULKÁN, TS'A'ATEN A SÁASIL!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato, René comenzó a convulsionarse hasta quedar arqueado en una posición nada natural. Alberto no pudo articular palabra alguna, se asombró de lo ocurrido, pero recuperándose de inmediato lanzó su conjuro; aunque para su sorpresa no logró tocar a la víctima, pues las llamas se estrellaron contra un escudo invisible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo del muchacho comenzó a flotar y a girar sobre sí mismo, hasta que quedó de frente al agresor. Alberto no pudo evitar retroceder al ver la mirada de René, que parecía vacía y sin vida. No sabía qué sucedía, pero no estaba dispuesto a dejarse vencer por lo que lanzó un nuevo hechizo. La llamarada se extinguió antes de tocar el objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué está pasando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fuerte y clara carcajada que se escuchó en la caverna hizo que se le erizaran los cabellos de la nuca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Verdad que no es agradable perder el control de la situación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mmmh... digamos que estoy aquí para darte una lección y evitar que cometas otro error. Deja en paz a este muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Nadie me da órdenes o me dice lo que tengo o no qué hacer! -gritó Alberto antes de lanzar otro ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que pareció un fuerte espasmo obligó a René a abrir los brazos y dejar al descubierto el pecho, los pulmones le quemaban; parecía que algo se movía en el interior de su cuerpo y que luchaba por salir; la respuesta llegó justo cuando el fuego estaba por abrazarlo: de su cuerpo brotó una enorme serpiente llameante, que desvió el proyectil para después atacar al J-Men. El golpe fue tan fuerte que Alberto materialmente voló hasta el otro extremo de la caverna derribando varias pilas de libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brujo de inmediato se puso en pie para observar a su contrincante. Era un enorme reptil que serpenteaba por todo el lugar, aunque la cola estaba unida al torso del muchacho. A pesar del temor que le provocó el maravilloso espectáculo, no se rindió, así que armado con el Balché volvió a la ofensiva. Probó varios hechizos pero ninguno surtió efecto. La víbora se movía demasiado rápido... parecía que adivinaba sus movimientos ya que nunca pudo acertarle. Lo único que Alberto consiguió fueron varias quemaduras en cuerpo y ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba furioso, la persecución lo había agotado, sintió que el aire le faltaba a consecuencia de la alta concentración de monóxido de carbono que despedían las llamas que devoraban a los valiosos códices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres un buen adversario, pero no lo suficiente como para vencerme -dijo Alberto entre dientes. Acto seguido, lanzó varias descargas para tratar de confundir al monstruo. Pensó que de esa forma se descuidaría y le daría oportunidad de eliminar al muchacho. Ninguno de los proyectiles llegó a su destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Es todo lo que puedes hacer? Sinceramente, esperaba más de ti -retumbó la voz en la caverna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡MUERE! -otra descarga salió de la varita, pero esta parecía un cometa. El rostro de Alberto denotaba el esfuerzo que le costaba mantener el conjuro; parecía que la vida se iba en él. La serpiente de fuego cubrió a René con su cuerpo y se lanzó en contra de la enorme esfera de energía. El choque fue colosal. La cueva se iluminó intensamente y parecía que por la fuerza del impacto estaba por venirse abajo. Alberto y René salieron despedidos hacia extremos opuestos de la caverna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado de la colisión, las llamas se extinguieron. La oscuridad se apoderó del lugar. En el ensordecedor silencio sólo se escuchaban las respiraciones agitadas de los muchachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasó? -preguntó René -¿dónde estoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A modo de respuesta la cueva se iluminó dejando ver un espectáculo desolador: su invaluable acervo estaba destruido. Por todos lados estaban esparcidas cenizas y pedazos de piel y papel de amate chamuscados. El fuego no respetó nada, al contrario, se engolosinó devorando el tesoro literario y científico del pueblo Maya. El joven revisó con desesperación los restos de la gran biblioteca en busca de algún libro que se hubiera salvado cuando una fuerte patada en el rostro lo tiró al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé cómo lo hiciste, pero juro que no volverá a suceder -Alberto estaba decidido a matarlo. Una sonrisa de triunfo iluminó su rostro: había ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No! -gritó René con todas las fuerzas que le quedaban, que no eran muchas. El pecho le ardía, no podía respirar, sentía que estaba a punto del desmayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡ADIÓS!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fuerte explosión se escuchó y una cegadora llamarada surgió del cuerpo de René lanzando al J-Men lejos de su víctima. La enorme bola de fuego comenzó a cambiar de forma. Esta vez no era una serpiente, parecía un enorme ser alado que Alberto identificó como un demonio del Xibalbá, pero conforme se fue definiendo la figura descubrió que se trataba de otra criatura, es decir, de dos seres mágicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tsots! -gritó René desfallecido -Balamkán... aquí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El noble quiróptero respondió al llamado y tras localizar a su amigo descendió en picada hacia él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Bix a Beel? -preguntó el alux visiblemente preocupado, al tiempo que brincaba al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No... ayúdame, por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Alberto... Alberto me quiere matar. No sé cómo sobreviví hasta ahora, pero no creo resistir más. Rápidamente el pequeño lo revisó -estás malherido, es necesario que te lleve con Pepe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nadie se va de aquí salvo que yo lo permita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es hora de juegos Alberto, puede morir –dijo el alux.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Precisamente eso es lo que deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás bromeando, ¿no? Dime que es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para nada. Estoy hablando en serio y más vale que te hagas a un lado y me dejes concluir este penoso asunto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No Alberto, no lo permitiré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces, no me dejas otra opción que eliminarte a ti también –dijo, pero no pudo decir ni una palabra más porque un grueso rollo de piel quemada, le golpeó en la cabeza, atontándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bien hecho, Tsots! Ahora, ven acá -el murciélago se acercó en vuelo rasante. De un brinco el alux lo montó y se preparó para el ataque. Alberto se incorporó furioso, estaba fastidiado de las constantes interrupciones. Esta vez no daría concesión alguna. Rió para sí mismo: tenía un as bajo la manga que le daría el triunfo. Con la mirada recorrió la caverna en busca del calabazo y lo encontró sobre la mesa de piedra, a salvo de las llamas. Con paso decidido se acercó al mueble y aferró con fuerza el recipiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo había reservado para Kukulkán, pero creo que tendrá otro huésped -llamó al alux y lo retó a combatir. Deseaba tenerlo cerca para atraparlo con facilidad -Balamkán, sal de tu escondite y pelea. Recuerda que tengo a René a mi merced. Tú decides si quieres volver a verlo con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dando un aterrador chillido, Tsots se tiró en picada contra el J-Men. Por escasos centímetros, logró Alberto esquivar al quiróptero y lanzó varias descargas para obligarlo a atacar de nuevo. La estratagema funcionó y el murciélago se lanzó sobre él. Cuando el brujo calculó que el animal estaba lo suficientemente cerca como para caer en la trampa, quitó un pedazo de bacal que tapaba el calabazo y apuntó la boca del recipiente hacia su víctima. Una fuerte corriente de aire se sintió en la gruta, las cenizas y pedazos de los libros de biblioteca volaron por toda la caverna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tsots, retrocede! -gritó Balamkán al darse cuenta de lo que ocurría... pero ya era tarde. El quiróptero luchaba con todas sus fuerzas para vencer la potente succión, pero era inútil, ésta lo había atrapado. El alux se aferró con fuerza al cuello de su amigo. Sentía que una poderosa energía le tiraba de los cabellos y que la carne se le quería desprender a pedazos del cuerpo. Parecía que una enorme mano los empujaba al centro del remolino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De nada sirve luchar Balamkán, es preferible que te dejes llevar, no vale la pena poner resistencia -gritó Alberto tratando de hacerse escuchar sobre el mortífero canto del viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ánimo, amigo! -susurró el alux al oído del murciélago -si alguien puede salvarnos ese eres tú. Sé que puedes lograrlo, ¡no te rindas! -Tsots aleteó con todas sus fuerzas, pero poco a poco la distancia se acortaba y la boca del recipiente mágico se hacía más grande. Alberto reía sin parar, a pesar de que le costaba un enorme esfuerzo sostener el hechizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué hermoso espectáculo! ¿No te parece amiguito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte golpe en la cabeza lanzó de bruces al hechicero obligándolo a soltar el calabazo, el cual después de dar varias vueltas en el aire cayó hasta otro extremo de la cueva, lo que permitió al quiróptero escapar de tan terrible fin. Rápidamente, Alberto se dio vuelta para encarar a su atacante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tenías que ser tú ¡estorbando como siempre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente, René le robó su momento de gloria propinándole un fuerte golpe con la improvisada muleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, también me da mucho gusto verte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta vez no te librarás de mí, te mataré con mis propias manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uniendo la palabra a la acción, Alberto se le fue encima golpeándolo con furia. Por lo sorpresivo del ataque René no pudo reaccionar a tiempo y recibió varios puñetazos y patadas en cuerpo y rostro antes de caer al piso ensangrentado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora, el golpe final –dijo el brujo desenfundando el machete que llevaba colgado en la cintura -creo que me va a gustar liquidarte al estilo antiguo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René vio con terror el filo del arma y la imaginó hundiéndose en sus carnes. Pensó que todo había terminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Reza tus oraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo no lo creo! -gritó Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobresaltados Alberto y René voltearon hacia donde se encontraba el pequeño ser. El brujo gritó de pánico al percatarse de que el alux se había apoderado del calabazo, cuya boca ahora les apuntaba. Una fuerte corriente de aire comenzó a arrastrarlos al vórtice.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡René sujétate a las patas del jaguar que tienes más cerca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con ambas manos René se aferró con fuerza a la figura de piedra. Alberto lo imitó, pero Balamkán acercó el recipiente al hechicero incrementándose de esa forma la fuerza de succión, al grado que no pudo resistir y sus dedos resbalaron de la escultura. El J-Men fue devorado por su propia magia y desapareció lanzando maldiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Balamkán ya no puedo más ¡ayúdame!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alux levantó el calabazo y lo selló con el bacal. De inmediato cesó el viento y la tranquilidad se apoderó del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ma’alob tech?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que sí –respondió René, pero cuando trató de incorporarse se desvaneció en el intento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Rayos! Tengo que sacarlo de aquí... ¡chichantí leu René!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante el conjuro el cuerpo del herido se redujo hasta un tamaño que permitió a Balamkán sostenerlo entre los brazos -Bien, ahora vámonos... Tsots, kooten wayé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El murciélago respondió al llamado de su amo y dejó que lo montara. Acto seguido, con las patas traseras recogió el calabazo -a casa de Chandzul –y emprendieron el vuelo. En un abrir y cerrar de ojos abandonaron la biblioteca secreta de Oxkintok y salieron del laberinto. El fresco de la noche obligó a René a reaccionar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde estoy? ¿Qué pasó? ¿Balamkán? ¿Eres tú? ¡Estás enorme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tranquilo Chandzul, no hay nada de qué preocuparse –dijo el alux, pero en eso una fuerte sacudida desestabilizó a Tsots.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué ocurre? -preguntó Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El quiróptero respondió dando un prolongado chillido. El alux volteó a ver la carga, descubriendo que el calabazo brillaba con intensidad -¡Tsots, suéltalo! -apenas dejó caer el calabazo, éste desapareció en medio de una fuerte explosión que iluminó el monte yucateco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué fue eso? -preguntó René aterrorizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, que el recipiente estaba preparado para contener a una deidad mas no a seres humanos por lo que el hechizo se revirtió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Murió Alberto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No lo creo, él es un J-Men y lo más seguro es que haya escapado. En fin... creo que fue lo mejor –dijo al tiempo que Tsots se elevó a las alturas fusionándose con la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo ooo oo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cuidado el alux acostó al joven en la hamaca. Parecía un muñeco de trapo, con la ropa quemada, manchado con sangre y lodo. Muy suavemente lo desnudó para ver sus heridas. El pequeño unió sus manos, se concentró y un prodigio ocurrió: de sus extremidades comenzó a manar un brillante líquido verdoso que “bañó” al herido mientras la habitación se saturaba de un olor dulzón -bien, ahora sólo queda esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la sustancia fue absorbida por el cuerpo del muchacho la piel empezó a regenerarse. Las costras de sangre y carne quemada cayeron al suelo dando paso a una lozana epidermis en la que no quedó ni cicatriz de las lesiones. Balamkán respiró tranquilo.&lt;br /&gt;-¿Por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta sobresaltó al alux -¿por qué, qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué me odia? Quiso matarme... y, casi lo logra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es un joven imprudente que todavía tiene mucho que aprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero no le importó hacerme daño, lastimar a don José, a doña X-Pet o... a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo sé -respondió Balamkán con una voz que no era la suya mientras discretamente se limpiaba una lágrima del rostro -sólo te puedo decir que todo lo bueno o malo que hagas, aquí se paga. Ténlo presente en cada instante de tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La biblioteca ¿desapareció?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se perdieron miles de libros, pero no todos. Afortunadamente los J-Menes copian los códices que consultan. Al menos hay reproducciones que evitarán que se pierda el legado de nuestros ancestros porque los originales se evaporaron con el fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo fue que llegaste hasta allá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eso no lo sé. Ya me había acostado a dormir cuando de pronto descubrí que estaba montado en Tsots y en medio de la caverna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo recuerdo una enorme serpiente de fuego que atacaba a Alberto y después te vi, ¿cómo sobreviví? –preguntó el exhausto René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El tatuaje... no es un simple dibujo, es una marca protectora que te dio Kukulkán, por eso resististe los ataques. Tienes un guardián mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vaya, tengo un guarura místico -ambos rieron de buen grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo te sientes? ¿Hay peligro de que te salves?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, estoy bien, muy bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces... ¡Wenen! –dijo Balamkán, y después… todo fue oscuridad.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-1808882106923049560?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/1808882106923049560/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=1808882106923049560&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/1808882106923049560'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/1808882106923049560'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes-popol-naj.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Popol Naj)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG78sFRbbpI/AAAAAAAAAAs/ZClhLb8kiYg/s72-c/Biblioteca.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-8367029700403719761</id><published>2008-07-04T21:38:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:34:47.106-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan  kukulkan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Chandzul)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG77LlcxfzI/AAAAAAAAAAk/yGfMCM5UYZs/s1600-h/propuesta.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219385194618912562" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG77LlcxfzI/AAAAAAAAAAk/yGfMCM5UYZs/s320/propuesta.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;XII CHANDZUL&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El despertador sonó con insistencia y a pesar de que sabía que tenía que levantarse, prefirió taparse la cabeza con la almohada. No quería abrir los ojos. Estaba en lo mejor del sueño y no quería interrumpirlo. René estiró la mano y trató de alcanzar al irritante aparato, pero lo único que consiguió fue caer aparatosamente al suelo y golpearse la cabeza contra las losetas de cerámica. Dormir en hamaca, como saben los yucatecos, puede ser complicado y a veces... vertiginoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se incorporó mentando madres. Bien, ya había despertado y no le quedó más remedio que llamar al periódico para saber cuáles serían las comisiones del día. Se acomodó en el sofá y, con toda la flojera del mundo, marcó el número telefónico del diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno... con Boffas, por favor (bostezo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras unos segundos de espera y de escuchar por millonésima vez el tema musical de la película El Golpe, que parece ser la única melodía que se programa en los teléfonos para las llamadas en espera, una alegre voz le respondió por el auricular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué onda René?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué tal Boffas ¿qué tengo para hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tas mamao, chavo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De eso pido mi limosna, pero, no hay nada... hasta el momento ¿por qué lo dices?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una fuerte y franca carcajada se escuchó al otro lado de la línea -no sé por qué llamas, si hoy es tu día de descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No inventes! -respondió René con incredulidad -de seguro me quieres ver la cara de pariente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Yooooo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, túuuuu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre risas, el Boffas respondió -¡en serio! Te digo que hoy descansas. Se me hace que te hizo mal trabajar en el reportaje sobre la drogadicción en Yucatán... ¡Te has contagiado! ¡Juar, juar, juar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya, en serio ¿qué día es hoy?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Viernes... ya te lo dije. Ahora bien, si quieres venir a trabajar por mí no hay problema. Tengo algunas cosillas interesantes por allí que quiero que investigues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No gracias... te creo. Debió ser algo de lo que comí anoche... bye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos vemos mañana... ¡Ah! E invitas compadre, que también quiero ponerme así -respondió el Boffas con una carcajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René colgó el teléfono con incredulidad, ¿qué había pasado? Estaba seguro que era sábado. Se acomodó en el sofá e hizo un esfuerzo por recordar todo lo que hizo el día anterior. En eso llegaron a su mente fragmentos de la liberación de Japaykán y de la visita de Kukulkán, la traición de Alberto y hasta el rico sazón de doña X-Pet... pero los desechó de inmediato diciéndose que eran parte de un sueño provocado por el alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tengo que dejar de beber, ya comencé a padecer deliriums tremen y se levantó con la intención de tomar un nutritivo desayuno, compuesto por una taza de café con cuatro cucharadas de azúcar y una rebanada de jamón sobre una rebanada de pan rebosante de mayonesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto con los alimentos del refrigerador sacó una jarra llena de agua helada de la que bebió directamente. Parte del frío líquido escapó por las comisuras de la boca y recorrió el cuerpo del joven provocándole escalofríos. En ese momento cayó en la cuenta de que estaba desnudo, tal y como lo dejó Balamkán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era posible, él siempre dormía vestido, pero en el sueño estaba desnudo. Se recargó contra la pared, sentía que las piernas se negaban a sostenerlo y su mente era un caos de pensamientos y recuerdos que parecían extraídos de una película de Steven Spielberg. Se repitió varias veces a sí mismo que era un muchacho normal, que no le entraba a las drogas y que, como reportero aprendió a observar y analizar las situaciones que a diario vivía a fin de no cometer errores al escribir sus notas o irse con una historia falsa, ya que todo debía tener base en hechos y pruebas tangibles, mas lo que en esos momentos le golpeaba el cerebro tenía el dulce sabor de la locura, muy diferente al de la acre realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pruebas, si en verdad ocurrió debe existir cuando menos una –se dijo mientras recordó que había una manera de comprobar si todo era producto de su imaginación o fue algo real: el tatuaje que tenía en la mano izquierda, pero se llevó una gran desilusión al percatarse de que el dibujo no estaba. Se enfureció consigo mismo y se golpeó varias veces la cabeza con la palma de la mano al rememorar que exigió al J-Men que se lo quitara. Ahora ¿cómo probaría la veracidad de sus recuerdos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tunkuruchú… sí, el tecolote blanco debe de estar acá -dijo al tiempo que revisó los libreros y el escritorio del cuarto. Encontró figurillas de animales, así como religiosas y artesanales, pero ninguna que representara algún tecolote o buho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada -masculló con frustración –no hay nada -el repiquetear del teléfono lo sacó de sus pensamientos -¡No otra vez! -gritó desesperado en lo que levantaba el auricular -¿Bueno? -preguntó con un hilo de voz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No te has levantado? -replicó en tono indignado una voz masculina -¡son las nueve de la mañana!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah! Eres tú Javier, ¿qué quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Huy que carácter! Ya cásate para ver si así te compones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No seas cruel, estoy medio muerto y sólo quiero regresar a la hamaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ni máiz! Vamos a vernos con Carmen y Claudia en el café Express, en media hora. Hay mucho de qué hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Carmen? ¿Claudia? Entonces, sí existen… este, digo, son de verdad, no fue un sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué hablas, estás bien? Te escucho alterado, algo más que lo normal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No, no, estoy bien! Sólo que no sé qué me pasa; estoy algo confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te confieso que yo también y ellas, al parecer, por ahí andan, por eso quedamos en vernos en media hora, como te dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡En media hora! ¿A quién se le ocurrió esa maravillosa idea?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ellas pusieron la hora de la cita. Están inquietas por todo lo ocurrido... y yo también. Así que no te hagas del rogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;René suspiró; Javier puso el dedo en la llaga. Él también necesitaba aclararse varias cosas -está bien, los veo allá -respondió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No vayas a demorar mucho. Carmen prometió que te daría unos buenos lapos en caso de que se te ocurriera llegar tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está bien! ¡Está bien! Ahí estaré –dijo y al colgar el teléfono se sintió mejor. No, no fue un sueño... y había testigos para probarlo. Mas relajado pasó la mano por los cabellos en un intento infructuoso por acomodarlos. Al llegar ésta al cuello sintió que los dedos se trabaron en una especie de hilo. Al observarlo descubrió que era muy delgado y resistente y que tenía un pequeño mazo de madera verde con incrustaciones de lapislázuli y jade. ¡Había encontrado otra prueba de su cordura! Ahora que sabía que no estaba loco se relajó y rió de buen grado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tanto más relajado se metió al baño y se duchó; tenía que darse prisa ya que el tiempo apremiaba. Al terminar se paró frente al espejo con la intención de rasurarse, pero al ver la imagen que éste le devolvía soltó un grito casi de terror. Nunca imaginó que algo así le sucedería. Era imposible y si se quiere, hasta ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un mal chiste! ¡don José, ahora sí que me fregó! -exclamó entre asombrado y furioso al descubrir que alrededor de la tetilla izquierda tenía el dibujo de una serpiente mordiéndose la cola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el mismo que apareció en su mano izquierda como recordatorio del robo que cometió en el lugar sagrado, sólo que había una notable diferencia, a la sierpe le habían crecido un par de alas similares a las de las águilas y lo más increíble era que con ellas se desplazaba libremente por toda la piel como si volara en pleno cielo abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De qué te quejas? Muchos morirían por el honor que te fue conferido –escuchó decir a una voz a su espalda. Furioso por la intromisión René volteó de inmediato para encarar al intruso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién chin…? –pero se quedó de una pieza al descubrir que don José y Balamkán lo observaban divertidos –Este... perdón… yo pensé… creí... la verdad, es que me siento como un verdadero idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo no he dicho nada -dijo el alux entre carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya basta Balamkán -ordenó el J-Men haciendo un esfuerzo por evitar que le ganara la risa; sin embargo, el pequeño no hizo caso y siguió riéndose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No hagas caso, desde la mañana está de payaso. Bueno, yo vine a ver cómo te encontrabas y afortunadamente te encuentro bien. Aunque me siento un poco triste por tu comentario, esperaba que comprendieras la importancia de todo lo ocurrido, pero veo que sigues siendo un muchacho superficial al que sólo le importa el qué dirán. Qué pena hijo, pensé que habías madurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es eso don Pepito, es que no sabía cómo tomar esto, creí que todo había sido un sueño o resultado de una borrachera… pero ahora caigo en la cuenta de que ¡sí sucedió! Y que no estoy loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muchacho, no seas mentiroso, tu furia fue sincera, recapacita y ten en cuenta que los dones son regalo de los dioses. No eres el primero ni el último que ha sido recompensado por defender su cultura y raíces; muchos otros antes que tú sirvieron a los dioses y por ello fueron gratificados y nunca renegaron de ello. No seas tonto, utiliza la gracia que se te concedió en beneficio de los que te rodean y llegarás a ser un hombre grande e importante para los tuyos, al tiempo que preparas el camino para las nuevas generaciones que, al igual que lo hacías tú, rechazan sus orígenes, pero que en su momento aprenderán a valorarlos y defenderlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sé el guía que les enseñe que la magia del Mayab está viva y muy cerca de ellos –continuó don José -incluso en sus casas, patios y montes cercanos, y que en el momento en que lo deseen serán parte de ella, sólo tienen que sentir que en su cuerpo corre la sangre Maya y aceptarlo como lo que es, un don al que pocos pueden acceder. Hasta que se logre eso, será cuando las dos culturas se fusionarán en una sola, completando así la misión inconclusa de Kukukán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si quieres me puedo quedar contigo para enseñarte, ya vez que tan buen maestro soy -propuso entre risas Balamkán –es más, puedes decir que soy tu hijo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es mala idea, señaló don José antes de que René pudiera decir palabra alguna –me parece un buen plan, por lo tanto te quedarás con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Perfecto -exclamó el alux.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este… pero… yo… él… -balbuceó René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada, nada -respondió rápidamente don José –no tienes que agradecerlo. Bueno me voy a darle la noticia a X-Pet, ya vez que no pudo venir por cuidar al bebé, pero te manda saludos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, el J-Men desapareció al ser tragado por el túnel de fuego que intempestivamente se abrió a sus pies. René y Balamkán quedaron solos en el baño de la casa. El muchacho trataba de hablar pero todavía no podía articular palabra alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, estamos juntos en otra aventura, espero que sea tan divertida como la anterior, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, creo que sí -respondió resignado René –a ver qué pasará. Bueno, ya que estás aquí pienso que lo mejor es que me acompañes a ver a los muchachos, quedamos en vernos en el café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Perfecto, “papi”!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me llames “papi” ni “papá” ni nada por el estilo, alejarías a mis pretendientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oh, bueno, está bien, entonces ¿cómo te digo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-René, simplemente René.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Está bien “simplemente René”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mucho mejor, ahora vámonos -dijo René saliendo del baño con dirección a la puerta principal de la casa. Estaba ofendido, no porque Balamkán se quedara a vivir con él, no, sino porque le habían puesto una niñera y eso le frustraba, ya que se consideraba una persona madura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este… “Simplemente René” ¿estás molesto o irritado con la decisión de don José?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no lo estoy -mintió -¿por qué lo preguntas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque estás saliendo desnudo a la calle. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-8367029700403719761?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/8367029700403719761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=8367029700403719761&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/8367029700403719761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/8367029700403719761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/xi-chandzul-el-despertador-son-con.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Chandzul)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG77LlcxfzI/AAAAAAAAAAk/yGfMCM5UYZs/s72-c/propuesta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-735038499125490405</id><published>2008-07-04T21:15:00.000-07:00</published><updated>2011-10-13T19:27:28.430-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kukulkan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>Entre Serpientes y Aluxes (Tumbaburros)</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG76aluHOxI/AAAAAAAAAAc/ZE0umk6amHk/s1600-h/KUKULKAN.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5219384352878050066" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG76aluHOxI/AAAAAAAAAAc/ZE0umk6amHk/s320/KUKULKAN.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;A petición de Balamkán y como una atención para las personas que no hablan La Maya, se anexó este pequeño:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Tumbaburros&lt;/span&gt; o Abrevadero Cultural&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A’aktun.- Caverna (A’ak.- Tortuga, Tun.- piedra)&lt;br /&gt;Alux.- Señor de los campos, equiparable a un duende o gnomo.&lt;br /&gt;Bacal.- Olote. Hueso seco del elote que en el campo se utiliza como tapón de algunos recipientes y botellas.&lt;br /&gt;Balché.- Árbol sagrado de la tradición Maya, nacido de la sangre del Dios Padre, Zamná.- Con la corteza se prepara la bebida del mismo nombre utilizada sólo en ocasiones especiales. Las ramas son poderosos conductores de energía utilizadas por los J-Menes para ceremonias importantes.&lt;br /&gt;¿Bix a Beel?.- ¿Cómo te encuentras?&lt;br /&gt;¡Biso'on Tu'un U Najil!.- ¡Llévalo a casa!&lt;br /&gt;Chandzul.- Caballerito (Chan - pequeño, Dzul - caballero)&lt;br /&gt;Chankom.- Pequeña hondonada. Último reducto Maya que lidereado por Jacinto Canek resistió durante siglos a los soldados españoles.&lt;br /&gt;Chichantí Leu Hipiló.- Está chico tu hipil (conjuro que utiliza X-Pet para ajustar sus vestidos a los cuerpos de Claudia y Carmen)&lt;br /&gt;Chiiwo.- Araña parecida a la tarántula cuyo pelo es tóxico.&lt;br /&gt;Chok Nak.- Dolor de estómago.&lt;br /&gt;Cenote.- Lago subterráneo.&lt;br /&gt;Coa.- Herramienta utilizada para cortar yerba, similar a una hoz.&lt;br /&gt;Cochinita Pibil.- Guiso realizado con carne de puerco y recado rojo de achiote que se prepara por lo general enterrándolo entre brasas de carbón (pib.- enterrar)&lt;br /&gt;Hipil.- Vestido típico de la mujer yucateca, hecho con tela de algodón blanca, cuello adornado con flores bordadas a mano. En otros estados del sureste de México se le conoce como huipil.&lt;br /&gt;¿Já?.- ¿Qué?&lt;br /&gt;Japaykán.- Serpiente devoradora de hombres. Contraparte de Kukukán.&lt;br /&gt;J-Men.- Chamán, hechicero.&lt;br /&gt;¡Jóok’en!.- ¡Retrocedan!&lt;br /&gt;Kan Ek.- Serpiente Negra.&lt;br /&gt;Kin.- Sol.&lt;br /&gt;Kisín.- Espíritu travieso que se esconde en las cuevas y hondonadas.&lt;br /&gt;¡Ko'oten wayé!.- ¡Ven para acá!&lt;br /&gt;Ko’ox.- Vámonos.&lt;br /&gt;Kukulkán.- Serpiente Emplumada.&lt;br /&gt;¡Ku Yuchul Bey a K'áate in nojoch yuum Kukulkán!.- Hágase tu voluntad Señor Kukulkán.&lt;br /&gt;Kuxim.- Predominio; también es apellido.&lt;br /&gt;Lapo.- Golpe cariñoso en la cabeza.&lt;br /&gt;Lec.- Vasija redonda hecha con el fruto del calabazo o bule.&lt;br /&gt;Ma’alob.- Bien, bueno.&lt;br /&gt;¿Ma’alob tech?.- ¿Estás bien?&lt;br /&gt;Mactah.- Insulto.&lt;br /&gt;Maquech.- Escarabajo blanco (literal: no caga).&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;Mitnal.- Infierno. Lugar de los muertos.&lt;br /&gt;Nacom.- Capitán de los ejércitos imperiales.&lt;br /&gt;Nicte-Há.- Flor de Agua.&lt;br /&gt;Oxkintok.- Lugar de los cuatro pedernales del Sol. Zona arqueológica ubicada en el sur del estado de Yucatán.&lt;br /&gt;Pech.- Garrapata.&lt;br /&gt;Pool.- Cabeza.&lt;br /&gt;Pozole.- Maza de maíz blanco con la que se prepara una bebida refrescante. Se combina con agua, leche y azúcar, y se le echa pedacitos de carne de coco para darle un mejor sabor.&lt;br /&gt;Sacbé.- Camino blanco.&lt;br /&gt;Salbut.- Antojito yucateco consistente en una tortilla frita hecha con maza de maíz, a la que se le pone carne deshebrada, huevo, y cebolla en curtido.&lt;br /&gt;Sinán.- Alacrán.&lt;br /&gt;Sosquil.- Soga hecha con fibras de henequén.&lt;br /&gt;Tatich.- Cacique o jefe de una población.&lt;br /&gt;Ts'a'aten a Sáasil.- Dame tu luz.&lt;br /&gt;¡Ts’a’aten le kuumo’ob!.- ¡Suelta la olla!&lt;br /&gt;Tsots (Ts’o’ots).- Murciélago. Nombre del dios mensajero del Inframundo.&lt;br /&gt;Tu’kiis.- Apestoso.&lt;br /&gt;Tun.- Piedra.&lt;br /&gt;Tunkuruchú.- Tecolote blanco que anuncia la muerte.&lt;br /&gt;Tu'ux Yam.- ¿Dónde está?&lt;br /&gt;Tzal.- Población.&lt;br /&gt;¡Tzo'o' Ki'!.- ¡Se acabó!&lt;br /&gt;¡Uay!.- Expresión de espanto.&lt;br /&gt;Uay.- Brujo oscuro que se transforma en animales relacionados con el mal, como cerdos, perros negros o chivos.&lt;br /&gt;Wenen.- Duerme.&lt;br /&gt;Uolpoch.- Serpiente venenosa propia de Yucatán.&lt;br /&gt;Uxul.- El final.&lt;br /&gt;Vocho.- Contracción de Volkswagen.&lt;br /&gt;Xo.- Cállate.&lt;br /&gt;X-Tab.- Diosa del Suicidio.&lt;br /&gt;X-Tabay.- Espíritu mágico que vive en la parte oscura de la Ceiba Sagrada. Adopta la forma de una bella mujer para atraer a los hombres a los que mata o deja locos, para saciar su sed de venganza.&lt;br /&gt;X-Tabentún.- Flor de aroma muy dulce y penetrante; con su néctar las abejas fabrican miel que se utiliza para preparar una bebida embriagante.&lt;br /&gt;Zamná.- Principal deidad del Panteón Maya. Dios de la Sabiduría cuyo cuerpo está enterrado en la ciudad de Izamal. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-735038499125490405?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/735038499125490405/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=735038499125490405&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/735038499125490405'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/735038499125490405'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/entre-serpientes-y-aluxes.html' title='Entre Serpientes y Aluxes (Tumbaburros)'/><author><name>Fernando R. Arjona</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02153097441051271024</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG8koofYfbI/AAAAAAAAADs/eZ3j9fkLuys/S220/DSC03193.JPG'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_fs7jP8Fy7Sg/SG76aluHOxI/AAAAAAAAAAc/ZE0umk6amHk/s72-c/KUKULKAN.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1642427908450623533.post-8620410913959052621</id><published>2008-07-04T19:35:00.000-07:00</published><updated>2008-08-17T00:36:21.520-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cenote'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='serpientes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kukulkan    2'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcielagos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuentos y leyendas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='kanek arqueologia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alux'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='yucatan'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fernando'/><title type='text'>De serpientes y aluxes</title><content type='html'>Siempre me han encantado escribir y aunque es mi trabajo cotidiano me di a la tarea de crear algo más allá de la simple nota informativa, quise dar rienda suelta a mi imaginación y cree un cuentecillo que me gustaría fuera leído, criticado y destrozado, siempre con miras a mejorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1642427908450623533-8620410913959052621?l=dizbtunich.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://dizbtunich.blogspot.com/feeds/8620410913959052621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1642427908450623533&amp;postID=8620410913959052621&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/8620410913959052621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1642427908450623533/posts/default/8620410913959052621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://dizbtunich.blogspot.com/2008/07/de-serpientes-y-aluxes.html' title='De serpientes y aluxes'/><author><name>Fernando R. 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